Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

3 septiembre, 2025
Luis M. Vitoria

Electrificación inteligente y al alcance de todos

Probamos el Kia EV3 GT-line Long Range con batería de alta capacidad, el nuevo y exitoso SUV compacto que mantiene la segunda posición en las ventas de vehículos eléctricos en España, con una media de 460 unidades vendidas mensualmente en lo que llevamos de año.

En un momento de grandes transformaciones, Kia ha dado un paso decidido con el lanzamiento del EV3, un SUV eléctrico muy completo, capacitado para marcar con sus algunas de sus aportaciones la referencia en el segmento compacto. Puede satisfacer tanto a quienes desean pasarse a esta tecnología sin renunciar a diseño, habitabilidad, dinamismo o autonomía; como a los “early adopters” que, sin riesgo de vaciar su bolsillo ni tener que buscar algo más grande, quieran dar un salto a lo último.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range
A FAVOR EN CONTRA
Relación precio/producto Situación de la pantalla del climatizador
Eficaz gestión de la frenada regenerativa
Autonomía media real de 450 km
Amplitud en su habitáculo

Galardonado con nuestro premio más importante al «Coche del Año de 2025», el EV3 llega con la clara intención dejar al alcance de muchos compradores tecnologías que hasta ahora solo se encontraban en modelos de gama alta, como el EV9, con quien comparte una orientación estética y técnica. Aunque la longitud de su carrocería es mucho menor -mide 4,30 metros de longitud-, su aspecto transmite una solidez que lo acerca visualmente a él -capo alto y plano, ópticas verticales, etc-, con una reinterpretación del lenguaje de diseño más reciente de la marca en el que predominan las líneas rectas o las superficies limpias

Por su longitud se alinea con los Ford Puma Gen-E, Volvo EX30, Smart #1 y #3, Peugeot E-2008, Hyundai Kona EV, Opel Frontera, Honda e:Ny1, Citroën ë-C3 Aircross, Omoda 5 EV, BYD ATTO 2, Lynk & Co 02, Ford Explorer, Renault Scenic E-Tech, Skoda Elroq o Lexus UX, además de con su hermano de marca el e-Niro. Sin embargo, como este último, que tiene 1,57 cm de alto, el EV3 es, con 1,56 m, un SUV más bajito, de modo que también puede jugar la baza de rivalizar con hatchback como los MG4, Cupra Born, Citroën ë-C4, Peugeot e-308, Opel Astra Electric o hasta el mismo Volkswagen ID.3, que tiene idéntica altura que este Kia.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

Con adaptación de la plataforma E-GMP

La apuesta de la marca coreana no se limita ni a una cuestión de estilo, ni tampoco de moverse entre dos segmentos. Así, este Kia EV3 GT-line Long Range incorpora soluciones con las que busca optimizar tanto el rendimiento como la eficiencia.

Para ello recurre a una plataforma que no es otra que la E-GMP, también utilizada por Kia, además de en el EV9, por el EV6 y que pronto estará en el mercado también bajo la piel de los EV4 y EV5. Ha sido desarrollada para albergar sistemas de propulsión eléctricos desde su concepción -la del e-Niro, por ejemplo, no es específica y permite también emplear dos sistemas híbridos-, lo que permite integrar baterías hasta de gran capacidad bajo el suelo.

Entre los cambios específicos para el EV3 aparece, grosso modo, con una arquitectura eléctrica de 400 V, no de 800 como sus hermanos mayores, lo que implica una reducción de costes productivos, aunque supone no disponer de cargas ultrarrápidas para sus baterías: la máxima potencia admisible de carga con corriente alterna es de 128 kW, casi la mitad de la disponible en los EV6 y EV9.

También por la vía de la modificación de la situación de elementos mecánicos, como la posición del motor que, en el EV3, está en el eje delantero, no en el trasero como ocurre con los EV6 cuando sólo incorporan uno. En todo caso, sus inversores cuentan con un recurso propio de eléctricos premium, como los eficientes mosfet (transistor semiconductor) de carburo de silicio, capaces de operar a temperaturas muy altas, o la posibilidad de actualizarse vía OTA (Over the air).

Amplitud más allá de lo exigible a un SUV compacto.

Esta plataforma tiene la virtud de liberar espacio interior a partir de un piso completamente plano, de modo que permite a los pasajeros disfrutar de una habitabilidad generosa, especialmente longitudinal. Así ese espacio para las piernas sorprende en un vehículo de su categoría y, entre sus rivales directos, sólo los más grandes Skoda Elroq -4,49 m de largo- y Kia e-Niro -4,42 m-, así como los Renault Scenic y Ford Exporer -ambos con 4,47 m-, ofrecen más centímetros en esta cota.

Por lo demás, la altura es también destacada, sobre todo en las plazas delanteras, al igual que ocurre con la anchura, aspecto éste en el que la zona posterior sobresale menos, aunque se mantiene bien por encima de la media.

Con lo que no ha sido generosa Kia ha sido con la flexibilidad o adaptabilidad del interior, más allá de que el asiento del acompañante tiene un modo relax que, con una pulsación sobre un botón, inclinan banqueta y respaldo. Y es que el asiento trasero ni tiene desplazamiento longitudinal, ni tampoco de inclinación de sus respaldos. Lo más, las dos partes asimétricas de éstos se abaten de cara a poder ampliar el maletero a costa de las plazas correspondientes, ya sea una o dos.

Desde el puesto de conducción, la experiencia se percibe minimalista sin dejar de lado la funcionalidad o la sostenibilidad. De hecho, buena parte de los revestimientos están elaborados con materiales reciclados o el cuero es de tipo vegano, con ajustes y tactos que resultan agradables al tacto.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

Un entorno muy digital

El conductor se encuentra ante un panel de instrumentos digital completamente configurable, complementado por un Head-up Display, que aporta información de las ayudas a la conducción y de la navegación, más una segunda pantalla destinada al sistema de infoentretenimiento. Las dos pantallas miden 12,3″, están unidas bajo un mismo cristal en un solo bloque visual en el que también se integra, entre una y otra, una pantalla táctil específicamente diseñada para el manejo del climatizador, como ya ocurría en el EV9.

La posición de esta tercera pantalla de 5,3″ no es, a nuestro juicio, afortunada porque el aro del volante o la propia mano mientras conducimos la oculta parcialmente, aunque hay que reconocer lo accesible que queda para el conductor. Si no nos apetece usarla o es el acompañante el que quiere modificar los parámetros del climatizador bizona, Kia replica sus funciones con mandos físicos en la zona central del salpicadero, integrados de forma muy discreta en éste, justo bajo los aireadores. En todo caso, para comprobar su efecto -temperatura, velocidad del ventilador o por dónde salen los flujos de aire- hay que mirar a esa pantalla.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

Esta preocupación por la ergonomía también está presente a bordo del EV3 otros aspectos, como la integración de los mandos para las memorias, ventilación o calefacción de los asientos delanteros, así como del volante, en el panel de la puerta; o del botón de arranque en el mando del selector del sentido de la marcha, en un satélite situado junto a la palanca de los limpiaparabrisas (ojo, que puede tender a la confusión).

También se refleja en la utilización de mandos físicos para el volumen del equipo de sonido o con el empleo de un gran hueco en la zona central, que no impide pasar de una plaza a otra llegado el caso, en el que se sitúa el cargador inalámbrico del móvil, junto a dos posavasos o un cajón vaciabolsillos.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

Un recurso funcional en el Kia EV3 GT-line Long Range deriva de que, sin una consola central sobreelevada como tienen otros coches, en este Kia se emplea un reposabrazos entre los dos asientos delanteros que incorpora una superficie plana. Esta puede extenderse una docena de centímetros hacia adelante para convertirse en una pequeña mesa con casi 30 cm de longitud y, por ejemplo, proporcionar suficiente espacio para situar en ella una tablet o un ordenador portátil en el que trabajar durante los procesos de carga.

En su extremo se sitúan mandos para el control de funciones como el Auto Hold, la activación de las cámaras delantera o trasera, el sensor de aparcamiento o el control de descenso que forman parte de la dotación de serie del nivel GT-line.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

En términos de conectividad, no solo permite la integración con dispositivos móviles -con Apple CarPlay funciona muy bien sin cable-, sino que también incorpora funciones avanzadas como la navegación predictiva, la planificación de rutas conforme a la situación y estado de las estaciones de carga, señalando las recomendadas; o a actualizaciones Over The Air. Esta conectividad también se extiende a las funciones de confort, como el preacondicionamiento térmico del habitáculo o el control remoto desde una aplicación para smartphone.

La funcionalidad, un aspecto en el que no falla

El acceso es formidable a cualquiera de las plazas y es que, más allá de ese ya comentado suelo plano, las puertas abren en un ángulo generoso, lo que también facilita introducir sillas infantiles, por ejemplo. Además, la distancia entre el pilar central y la base de la banqueta posterior es amplia. Por si no fuera suficiente, la forma del panel de la puerta permite que la totalidad del cristal posterior descienda -por lo común, suele quedar fuera unos centímetros-, en tanto que la banqueta es tan amplia y cómoda como la de los asientos delanteros.

En su base, en la parte central, se sitúa un enchufe de tipo Schuko (220V) que permite utilizar la batería como fuente de energía para, sin ir más lejos, un ordenador mientras que el EV3 está en movimiento. Otra forma darle uso a la función V2L sería con el adaptador que provee Kia instalado en el punto de carga externo. Con él se pueden abastecer hasta 3,68 kW.

Tras estos asientos se sitúa el maletero, para el que Kia anuncia una capacidad de referencia, con 460 litros. Según nuestras mediciones, no alcanza a tanto si no aprovechamos el espacio al máximo, ya que se mueve entre los 313 y 432 litros VDA (medido por bloques de a litro), dependiendo de la altura a la que situemos su piso móvil, pues en el primer caso -el que sitúa a la misma altura el suelo del plano de carga y los respaldos abatidos, pues de lo contrario se produce un escalón de 14,5 cm– está realmente próximo al ocultaequipajes.

Esta cortina enrollable tiene la particularidad de no cerrar por completo el maletero por su parte superior, dejando respecto a los respaldos un hueco de 10,5 cm difícilmente explicable en un coche que no cuenta con regulación de inclinación en ellos.

En el acabado GT-line está dotado de un portón eléctrico, que queda a 1,90 m del suelo una vez abierto; sin embargo, Kia no lo ha dotado de más funcionalidades que iluminación -carece, por ejemplo, de ganchos portabolsas o un enchufe de 12 V, aunque en justicia hay que decir que en el habitáculo abundan los de USB-C- o una pieza compartimentada de poliespan, con 9 cm de altura, para situar en ella el kit de reparación de pinchazos, sin ir más lejos. Los cables, mejor bajo el capó, en un “frunk” que permite acceder a ellos fácilmente y tiene 23 litros.

Autonomía homologada de récord

Una de las grandes virtudes del EV3 está en su oferta de sistemas de propulsión. Es doble, con una versión estándar y otra denominada Long Range -es la vinculada al acabado GT-line-, y en ambos casos con baterías de iones de litio con celdas NMC y diferentes capacidades totales: 58,3 kWh, que proporcionan una autonomía homologada WLTP de 436 km; u 81,4 kWh (Long Range) con los que el alcance en las mismas condiciones con una carga es de 605 km, lo que la hace ideal para quien salga a menudo a la carretera.

Y es que mientras que la primera ofrece una capacidad semejante a la que podría ser la media del segmento en el que se sitúa este EV3, la segunda última supone ser de las mayores de la clase y, por ende, con una de las autonomías más dilatadas. Así, es mayor, incluso, que el Explorer en su versión de Rango Extendido -84 kWh totales, de los que 79,4 son útiles y 605 km-, mientras que el Volkswagen ID.3, con idénticas características al Ford -el sistema de propulsión de ambos es el mismo-, se aproxima más al Kia -594 km-.

Prueba: Kia EV3 GT-line Long Range

Este alcance no sólo se responsabilidad de la batería, sino también de recursos como un óptimo Cx de 0,263, muy bajo y conseguido con aperturas motorizadas de refrigeración en el frontal, tiradores enrasados, carenados de bajos, etc; o el empleo en el acabado GT-line de una bomba de calor, entre otros recursos.

Kia EV3 GT-line Long Range: potencia sobrada

Sea cual sea la batería elegida para el EV3, su motor es siempre el mismo: uno síncrono de imanes permanentes con 204 CV (150 kW) y 283 Nm, luego, con la misma potencia que el del e-Niro, pero en éste con un poco menos de par, pues tiene 255 Nm.

Hace que el EV3 acelere o adelante con soltura, con una respuesta variable al acelerador según el modo de conducción que se elija -el botón para ello, en el volante- y que en Sport puede ser rápida. Los otros modos son Eco, Normal, Snow y el My Drive que define el conductor.

Igualmente es impecable el funcionamiento del pedal de freno, con mordiente y potencia adecuada a lo largo de todo su recorrido; si bien resulta posible olvidarse de él en no pocas situaciones gracias a que este Kia dispone de la función i-Pedal. Esta puede parar totalmente al EV3 cuando se deja de acelerar si está activada.

Para ello se emplea, como para determinar los distintos niveles de frenada regenerativa, las levas que inteligentemente Kia ha dispuesto en el volante. Hay cuatro niveles, más uno denominado Auto -ya lo tenía el e-Niro- que aquí varía inteligentemente la retención en función del tráfico y los datos de navegación. Pocos fabricantes recurren a un sistema tan eficiente como éste, ni siquiera en modelos premium.

Efectividad y confort, de la mano

La dirección es sensitiva y la suspensión aísla adecuadamente del suelo, pero proporcionando una sujeción a la carrocería que permite un buen control de sus movimientos, sin balanceos ni cabeceos, y no lastra la agilidad en los cambios de dirección. Esto, junto al acertado aislamiento acústico -en las ventanillas delanteras los vidrios son dobles, por ejemplo-, dota al EV3 de una calidad de rodadura notable.

En lo que respecta al consumo, resulta perfectamente posible lograr un gasto de 14 kWh/100 km en recorridos urbanos, mientras que incorporando a los trayectos vías interurbanas es fácil dejarlo en unos 17,5 kWh/100 km. Rodando a 120 km/h de velocidad media conseguimos un gasto de 19,9 kWh/100 km, si bien en conducción rápida por carreteras de montaña no resulta complicado sobrepasar los 30 kWh/100 km.

Así las cosas, es fácil concluir que una carga de su batería es perfectamente posible recorrer, de media y en un uso real, unos 450 km antes de tener que parar a recargar. Este proceso puede hacerse con corriente alterna usando hasta 11 kW, mientras que con continua, y tal como hemos podido comprobar en un cargador de 150 kW, el proceso se mantiene holgadamente por encima de los 125 kW hasta llegar al 70 por ciento del SoC de la batería.

A partir de ese momento se inicia un rápido declive de la potencia que hace que más allá del 75 por ciento (no el 80 por ciento, como suele ser habitual en muchos otros coches) pueda no merecer la pena seguir con la carga al término de una media hora de comenzar por lo mucho que desciende la potencia. Así las cosas, la potencia promedio de la carga total del EV3 desde la batería prácticamente agotada ronda los 45 kW.

No faltan en este Kia ayudas a la conducción que, como es habitual en los coches del grupo industrial al que pertenece la marca, pueden resultar algo insidiosas en cuanto a los avisos que producen. La buena noticia es que estos pueden desactivarse rápidamente en la pantalla central en un par de pasos, más allá de que es posible hacerlo programando una de las teclas multifunción del volante que permite llegar rápidamente al menú que configura estas ayudas.

Forman parte del equipamiento de serie el control de crucero adaptativo, la asistencia para el mantenimiento de carril, la frenada autónoma de emergencia con detección de peatones y ciclistas y el aviso de vehículos en el ángulo muerto, así como la identificación de señales y la alerta de exceso de velocidad, entre otros.

En cuanto al precio, el Kia EV3 GT-line cuesta, según el configurador de la marca, 34.870 euros. Esta estimación contempla a la baja, respecto al precio de tarifa, que es de 48.705 euros, los 7.000 de ayuda máxima a la compra del Moves III, así como los descuentos por el Plan CAE (Certificado de Ahorro Energético), oferta y fidelización, así como de financiación con el FlexiPlan.

De este modo, el Kia EV3 GT-line Long Range se posiciona competitivamente frente a otros eléctricos de tamaño compacto, como es el caso del Volvo EX30, quizá su rival más directo en el caso de la versión con un único motor y más equipada de serie, la Plus Single Motor, cuyo precio de tarifa es similar.

Kia EV3 GT-line Long Range: Ficha técnica

MOTOR: PosiciónEje delantero
TipoSíncronos de imanes permanentes
EnergíaElectricidad
Potencia máxima204 CV (150 kW)
Par máximo28,9 mkg
BateríaIones de litio NMC
Capacidad total81,4 kWh
TRANSMISIÓN:Tracción delantera
CambioEngranaje reductor
BASTIDOR: 
Suspensión delanteraIndependiente, tipo McPherson con barra estabilizadora
Suspensión traseraIndependiente, paralelogramo deformable con barra estabilizadora
Frenos delanterosDiscos ventilados
Frenos traserosDiscos
Dirección/Diámetro giroCremallera asistida eléctricamente / 13,5 m
Diám. Volante/ Vueltas volante37 cm / 2,7
Neumáticos (marca)215/50 R19 97H (Hankook Ion Evo)
Llantas7,5×19″
CARROCERÍA: Tipo (puertas)SUV (5)
Longitud/Anchura/Altura4,30 / 1,85 /1,56 m
Batalla-Vías del/tras2,68 – 1,61 / 1,61 m
Nº Plazas/Peso oficial5 /1.885 kg
Maletero460 litros
RENDIMIENTOS OFICIALES: 
Velocidad máxima170 km/h
Aceleración 0-100 km/h7,7 segundos
Autonomía/Consumo mixto (WLTP)605 Km / 14,9 -16,2 kWh/100 km
PRECIO / GARANTÍA:48.705 euros / 7 años de garantía o 150.000 km (SoC del 70%).