Gerardo Romero-Requejo M.
Presentará modelos 4×4 y Pick-up
Galloper volverá a las carreteras españolas en octubre de 2026, casi dos décadas después de que desapareciera del mercado. El retorno no supone la continuidad empresarial de la antigua compañía vinculada a Hyundai y Mitsubishi, sino el nacimiento de un nuevo proyecto con capital español y colaboración industrial china.
La operación busca recuperar un nombre reconocible entre los aficionados al todoterreno y, al mismo tiempo, ocupar un espacio que cada vez ofrece menos alternativas: el de los vehículos 4×4 de concepción tradicional y precio contenido, apostando por componentes mecánicos firmados por fabricantes de reconocido prestigio que transmitan gracias a su facilidad de mantenimiento y fiabilidad, tranquilidad al cliente.

La nueva Galloper estará impulsada por Galloper Ibérica, iniciativa encabezada por el empresario Carlos Lobato. Para fabricar sus primeros vehículos se ha alcanzado un acuerdo con Anhui Coronet, mientras que las bases técnicas proceden del entorno de Zhengzhou Nissan y Dongfeng.
Aunque inicialmente los vehículos se importaría de China, la marca estudia trasladar parte del ensamblaje a España. La fórmula recuerda a otras operaciones recientes de recuperación de nombres históricos del automóvil español como Ebro o Santana, con ensamblaje actual en la Zona Franca (Barcelona) y Linares (Jaén) respectivamente, aunque en este caso el objetivo está claramente centrado en los vehículos destinados a circular fuera del asfalto.

Dos modelos para recuperar el espíritu 4×4
La primera ofensiva comercial estará formada por un todoterreno de cinco puertas y una Pick-up, ambos desarrollados bajo una arquitectura clásica de chasis de largueros y travesaños con una mecánica de origen Mitsubishi de gasolina 2.0 turbo de 220 CV.
Para la transmisión se recurre a una caja automática ZF de 8 relaciones se combina con tracción integral implementada por BorgWarner (con función de giro tipo tanque), reductora y bloqueo del diferencial trasero, elementos que sitúan al vehículo en una categoría muy diferente de la mayoría de los SUV urbanos actuales.

Al primero, de grandes dimensiones e identificado provisionalmente como S15, se le unirá un segundo integrante, el Galloper P15, una Pick-up desarrollada sobre una base (plataforma y chasis) relacionada con el Nissan Navara fabricado en China. Su planteamiento apunta tanto al usuario profesional como a quienes necesitan capacidad de carga sin renunciar a prestaciones todoterreno. La elección de una plataforma ya conocida permite además reducir riesgos técnicos y contener costes en una etapa inicial para una compañía que todavía debe construir su propia identidad comercial.
Una estrategia basada en precio y funcionalidad
Como en el origen de la marca, uno de los principales argumentos del regreso de Galloper será el precio. Las primeras informaciones sitúan el S15 alrededor de los 37.000 euros en su configuración de turismo, aunque las tarifas definitivas deberán confirmarse cuando se acerque el lanzamiento comercial. La compañía pretende aprovechar el encarecimiento experimentado por los grandes todoterrenos tradicionales para ofrecer una alternativa más asequible.

La nueva marca también prepara soluciones para adaptarse al escenario medioambiental español. Entre las posibilidades estudiadas figuran una adaptación a GLP y sistemas de microhibridación, con el objetivo de facilitar el acceso a la etiqueta ECO. Se trata de un aspecto especialmente relevante para un vehículo de gasolina de estas dimensiones y peso, sobre todo ante las restricciones de circulación que afectan a numerosas ciudades españolas.
Galloper tendrá que demostrar algo más que nostalgia
El principal activo de Galloper es, precisamente, su nombre. La marca original consiguió una notable popularidad en España entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000 gracias a vehículos derivados de la tecnología del Mitsubishi Montero Mk1, comprada por Hyundai Precision. Sin embargo, la nueva compañía tendrá que convencer al mercado de que el apellido histórico puede respaldar un producto competitivo en 2026.

Para ello, el proyecto contempla inicialmente una red comercial de 35 concesionarios que crecerán hasta 60 antes de finalizar 2026, además de un almacén de recambios en Barcelona que garantice una correcta logística. La posventa será uno de los puntos decisivos: en el segmento de los 4×4, donde muchos compradores valoran la durabilidad, el mantenimiento y la disponibilidad de piezas tanto como el equipamiento, una red de asistencia fiable puede ser determinante para consolidar una marca recién llegada.
Galloper no pretende competir directamente con los grandes fabricantes generalistas. Su oportunidad está en otro lugar: recuperar el todoterreno convencional para clientes que todavía necesitan un vehículo resistente en entornos rurales, con reductora y verdadera capacidad fuera de carretera. Si consigue combinar esa filosofía con un coste de adquisición razonable y una posventa solvente, el regreso podría convertirse en algo más que una operación de nostalgia.

Los vehículos de Galloper parten de una plataforma técnica con una sólida experiencia internacional y de una trayectoria consolidada en mercados de Asia, Latinoamérica y Europa del Este. Durante años, estos modelos han puesto a prueba su durabilidad, fiabilidad y comportamiento tanto en aplicaciones profesionales como en escenarios especialmente exigentes.
Esta experiencia permite a la marca desembarcar en España con una gama ya desarrollada y sometida a un amplio proceso de validación, reduciendo así la incertidumbre asociada a un producto de nueva llegada. Para reforzar esta propuesta, todos los vehículos Galloper estarán cubiertos por una garantía de 3 años, que podrá ampliarse hasta 6 años o 150.000 km.
