¿Cuándo merece la pena montar neumáticos de invierno?

31 diciembre, 2020
J. Robredo

Aunque cada vez tenemos inviernos más suaves, cuando llega el frío y la nieve (allí donde llega) los automovilistas se cuestionan si merece la pena pasarse a montar neumáticos de invierno para esos meses duros o si es preferible mantener las ruedas normales de verano, con el apoyo puntual de las cadenas en caso de necesidad (que ahora con las variantes textiles resultan mucho más fáciles de montar).

Pues bien, la solución podrían ser los nuevos neumáticos todo tiempo, cada vez más populares, especialmente en los países europeos con inviernos no excesivamente duros. Sin embargo, la mejora de los compuestos de los neumáticos de invierno y su creciente popularidad, hacen que volvamos a incidir en la posibilidad de su montaje en ciertas circunstancias.

Hay algunas marcas, como es el caso de KIA, que en sus propia web fomentan el uso de los neumáticos de invierno con sugerencias específicas y explicaciones sobre su uso y utilización. Siempre merece la pena consultar con los especialistas de las marcas a la hora de montar neumáticos de invierno para acceder a los más adecuados para cada coche y sus características.

El neumático de invierno nació hace relativamente pocos años (en realidad en la década de los 80) como una variante de los ordinarios pero realizado con compuestos de goma más blandos, que se endurecían menos con el frío, ya que por debajo de 7º centígrados la goma va perdiendo flexibilidad, algo que se nota sobre todo por debajo de los -4º, de forma que circulando a temperaturas fuertemente bajo cero -de -5º a -15º, y de ahí en adelante- su rigidez influye negativamente en su agarre. Junto a ello, un dibujo con relieve más marcado y profundo y una amplia distribución de laminillas para permitir morder mejor la nieve, lograban un agarre sobre nieve sensiblemente superior, y algo mejor sobre hielo (aunque aquí, si se trata de hielo duro lo único realmente eficaz es el neumático de clavos).

El resultado es que los neumáticos de clavos (cada vez más rechazados también por razones ecológicas, ya que erosionan el asfalto rodando sobre seco) se fueron viendo paulatinamente sustituidos por los de invierno (clasificados como M+S, por las siglas inglesas de barro y nieve -mud & snow-) sobre todo en los países europeos centrales y alpinos, quedando los de clavos para usos más extremos (aunque siguen siendo muy populares en los países del Este y Escandinavia).

La mayor concienciación de los conductores ha hecho que los neumáticos de invierno hayan multiplicado su venta por tres (+200%) en España desde 2008, en paralelo a su difusión en Europa en los últimos años, donde ya son obligatorios en algunos países durante los meses de noviembre a marzo. Su mayor agarre por debajo de 7º y su mejor tracción sobre nieve los hacen muy apropiados en carreteras heladas o con lluvia, nieve y barro.

Creciente aceptación

La ventaja esencial es que sustituyen con ventaja a las cadenas (si se montan los 4, no sólo los de las ruedas tractoras) en el 90% de los casos, y en el 10% restante, mejor no circular (salvo con tracción 4×4). A cambio, se puede rodar sobre seco y mojado con el mismo confort y rapidez de un neumático normal de verano… Pero también tienen sus limitaciones si se usan todo el año, en especial en países como el nuestro con veranos muy calurosos. Con temperaturas por encima de los 30º y a pleno sol sobre asfalto caliente, se degradan deprisa si se rueda rápido, y exigen tomar ciertas precauciones (inflar más duro, etc) si no se quiere que tras un viaje largo en autopista nos los hayamos “comido” antes de darnos cuenta.

Tampoco agarran tanto en seco ni sus carcasas soportan altos regímenes de giro (la mayoría llevan código de velocidad T, aunque ya hay muchos con H y hasta V). En suma, salvo que se ruede poco, exigen normalmente el cambio anual por las ruedas de verano en cuanto llega el mes de abril, para volver a ponerlos en octubre.

En cuanto a la oferta comercial, neumáticos acreditados de invierno hay muchos hoy en día, citando entre los más conocidos la familia Alpin de Michelin, los Blizzak de Bridgestone, los WinterContact de Continental, los WinterSport de Dunlop, los UltraGrip de Goodyear, los de Pirelli (con dos buenas gamas, los Snowcontrol y los SottoZero), Firestone Winterhawk o los nuevos Hankook Winter i*cept evo3, entre otros.