Las ayudas solo a los electrificados
El Gobierno da muestras de reconocer la desastrosa situación de la industria de la automoción en España, y ante la gravedad de la misma ha vuelto a reactivar el planes Moves II, además de planificar ya su continuidad con el Moves III, que de por sí sólo suponen una ayuda a la compra de automóviles eléctricos o electrificados, lo que limita mucho su impacto en el sector.
No cabe duda de que las marcas que ya han profundizado en su electrificación ofreciendo varios modelos eléctricos en sus gamas, serán las más beneficiadas por estos planes por motivos obvios. El primer paso ha sido ampliar la vigencia del Plan Moves II hasta este verano con otros 20 millones de euros en subvenciones para la compra de un vehículo “cero emisiones” (o sea eléctrico 100%), anuncio hecho por la ministra para la Transición Ecológica Teresa Ribera durante una visita a la planta valenciana de Power Electronics. La magnitud de la ayuda ampliada es muy escasa y va dirigida a las CC.AA. y no a los clientes directos, de modo que si en una comunidad autónoma se ha agotado el cupo, su efecto será nulo.

Y evidentemente las ventas de coches no son iguales en cada una, ni tampoco la demanda de coches ecológicos, como ha precisado Gerardo Pérez, presidente de Faconauto en el XXX congreso de esta patronal, celebrado en Madrid. “El reparto por CC.AA. en lugar de por demanda, no resulta eficiente: en Madrid se compran vehículos eléctricos; en Zamora, no”.
Precisamente ha sido en este último evento (el congreso de Faconauto), inaugurado por la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, algo más sensata y realista ante la gravedad del momento, en el que ha anunciado que el gobierno de Pedro Sánchez ha acordado con las CC.AA. el nuevo Plan Moves III, dotado ahora con 400 millones de euros y la posibilidad de duplicar su cuantía si hay suficiente demanda. Pero este Moves III que tendrá vigor a partir de verano nace tan cojo como el primero y el anterior: sólo orientado a la compra de coches eléctricos (los híbridos no gozan de las mismas ayudas) y a la financiación de las infraestructuras de recarga. Y por si fuera poco, su gestión no dependerá del Ministerio de Industria sino del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en manos de Teresa Ribera.

Los 20 millones del Moves II serán bien recibidos en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Aragón y Navarra, que ya habían agotado su asignación en dicho plan. Madrid contará con 7,5 millones de euros adicionales, Cataluña otros 5 millones más para esta partida, a Valencia llegarán 4 millones, dos y medio a Aragón y 830.000 euros a Navarra. Pero en otras muchas CC.AA. el cupo no se ha agotado, y en algunas ni siquiera ha llegado al 50%. Como bien ha dicho José Vicente de los Mozos, presidente de Anfac y de Ifema, «España no es sólo Madrid y Barcelona, y en la España vaciada, el coche eléctrico no es una solución para el ciudadano”. De los Mozos afirmó en el acto de Faconauto que para llegar a los objetivos de descarbonización «hace falta retirar 19 millones de vehículos viejos» desde ahora hasta 2030, y bajar así la media de antigüedad del parque español a 9 años (hoy es de casi 13). Y para eso hace falta que se vendan en los próximos nueve años en nuestro país 14 millones de coches nuevos, la mitad de ellos electrificados…
Frente a este panorama, la prórroga de urgencia del Moves II viene a paliar la falta de ayudas allí donde el presupuesto se había agotado, al menos hasta que entre en vigor el Plan Moves III, que con sus 400 millones, ampliables a 800 si fuera necesario, permita reanimar la demanda de manera más apreciable. Con todo son ayudas menores a las que tiene el coche eléctrico en los principales mercados de la UE (hasta 5.500 euros para la compra de un coche sin emisiones, más otros 1.000 euros por parte de los fabricantes, establecidas desde el primer Moves). El problema es que Teresa Ribera sólo quiere dar ayudas a los eléctricos, suprimiendo o rebajando las ayudas a los híbridos, que son la opción más razonable tal y como está el mercado.

La demanda de coches eléctricos es hoy por hoy muy desigual, y si en algunas CC.AA. las ayudas se agotaron mientras en otras no se han cubierto (sobre un volumen inicial de 100 millones de euros), es evidente de que hay que replantear el reparto en función de la demanda existente en cada una, y no sobre su población. Y sin olvidar a los híbridos… De hecho, Gerardo Pérez, presidente de Faconauto, pidió ayudas de 1.000 euros a este tipo de vehículos en vez de los 400 del anterior plan. Pero desde el Ministerio de Transición Ecológica se niegan a dar ayudas a los coches de combustión, aunque estén hibridados, porque “no casan con la movilidad eléctrica”. Y mientras, las marcas forzadas a vender eléctricos que no se compran… salvo por los concesionarios, que piden a las marcas bajar el ritmo de automatriculaciones de eléctricos, que tanto les penalizan en estos momentos.
Por eso, y ante esta política sin salida, el presidente de Faconauto ha reclamado «medidas urgentes» para incentivar fiscalmente la compra de vehículos eléctricos. «La presión del cumplimiento del protocolo CAFE [emisiones] no puede recaer en las redes de concesionarios, bien por la obligación de automatricular los coches eléctricos que el cliente no compra hasta llegar a las emisiones necesarias para no pagar las multas por exceso de CO2, bien porque no se paguen ningún tipo de variables si el concesionario no consigue hacer esas ventas exigidas». Más claro agua; lo que no se les puede pedir a los concesionarios es que “vigilen” a su costa las ventas de las marcas para que no las multen. Tanto Gerardo Pérez como José Vicente de los Mozos han pedido claramente a la Administración que tenga en cuenta a los vehículos electrificados, incluidos los híbridos convencionales, como un paso necesario para una transición ordenada de los vehículos de combustión a los “cero emisiones”. O sea una transición “ordenada y no dogmática” hacia la electrificación, en palabras de De los Mozos.

En fin, de todo esto nos quedamos con los buenos propósitos de Reyes Maroto y de su pretencioso Plan de Resiliencia y Recuperación, donde se recogen objetivos muy ambiciosos en movilidad eléctrica pasando de los 78.400 vehículos eléctricos actuales a 250.000 en 2023 y de 7.879 puntos de recarga a 100.000 entonces. Unos objetivos que el gobierno pretende alcanzar a través del Instituto de Estudios Aplicados IDEA (“Vamos a movilizar 2.000 millones de euros en los próximos tres años para abordar el despliegue masivo de infraestructura de recarga eléctrica», ha dicho Maroto). Pero mucho dudamos que se llegue a esos cien mil puntos de recarga; si se alcanza la mitad, ya sería todo un éxito. Y además, no son sólo los puntos de recarga; está también la llamada “hoja de ruta hacia el hidrógeno verde”, con el objetivo de convertir a España en un país puntero en esta tecnología (proyecto también pilotado por Transición Ecológica, no por Industria) y otros menores como el llamado Plan Moves Singulares (300 millones de euros) para potenciar nuevos modelos de negocio vinculados a la movilidad sostenible (“car sharing”, sistemas inteligentes de recarga) y la innovación industrial, tecnológica y de gestión.
