Como era de esperar, las medidas exteriores del nuevo Golf Variant crecen de nuevo, especialmente en longitud (de 4,39 a 4,55 m), ganando también 4 cm de ancho (de 1,74 m a 1,78) y dos de alto (de 1,48 a 1,50 m). La batalla es la misma del Golf berlina (2,58 m), lo que sin ser mucho supone 7 cm más sobre la del anterior Golf Variant.
El frontal ha sido levemente rediseñado para mejorar la aerodinámica mientras que el lateral presenta la lógica prolongación trasera, con un mayor voladizo posterior y una discreta línea ascendente en cuña, con unos marcados pasos de rueda para alojar no sólo las ruedas de serie de 16 pulgadas (con neumáticos de 205/55 R16) sino los mayores montajes opcionales. La trasera cambia más por necesidad y los grupos ópticos no muerden el portón sino que se extienden por las aletas, resaltando la amplitud de la boca de carga del maletero (1,14 m de ancho). Por dentro, el nuevo Golf Variant sigue la pauta de una mayor funcionalidad, con más espacio útil, más calidad percibida y una cómoda habitabilidad para 5 plazas.
El maletero lógicamente es el que más gana en esta versión familiar, con 505 litros de volumen útil (bajo la bandeja cubreequipajes) con un plano de carga de más de un metro de fondo (1,07 m). Si se pliegan los asientos de la segunda fila y se carga hasta el techo, el volumen se triplica (1.550 litros), con un fondo útil de 1,70 m por 1,29 m de ancho. Bajo el piso del maletero hay varios compartimentos ocultos a la vista, y en opción hasta se ofrece una red vertical de maletero para evitar que en caso de frenada fuerte o colisión trasera, entre el equipaje en la zona del habitáculo de pasajeros. Otra novedad de este Variant es un techo panorámico practicable de 1,36 m de largo por 0,84 de ancho, que crea un ambiente muy luminoso y cuenta con una persiana opaca de accionamiento eléctrico.
En cuanto a motores, los 4 son ya viejos conocidos; en gasolina está el 1.4 TSI, con turbocompresor e inyección directa de gasolina (140 CV) como opción superior, y como versión de acceso, el 1.6 atmosférico de inyección indirecta (102 CV). En diesel son los archiconocidos turbodiesel TDi, el eterno 1.9 TDi de 105 CV, con su turbo de geometría fija y su inyección directa por bomba/inyector, y el más reciente 2.0 TDi, con la misma inyección pero multiválvula y con turbo variable (140 CV). El cambio es manual, de 5 marchas para los 1.6 gasolina y 1.9 TDi, y de seis relaciones para los 1.4 TSI y 2.0 TDi. Y todos, salvo el 1.6 gasolina, pueden montar en opción el cambio DSG robotizado de dos embragues.
En cuanto a su comportamiento dinámico, y pese a la inclemente meteorología sufrida durante su presentación en Alemania, hemos podido apreciar la ausencia de influencia del mayor voladizo trasero y de la suspensión reforzada del eje multibrazo trasero en su estabilidad, que sigue siendo excelente, comportándose casi igual que un Golf berlina en situaciones extremas. Como siempre, en los dos TDi conducidos nos sorprendió el vigor de su motor, con un 1.9 TDi Trendline que parece tener bastantes más de los 105 CV oficiales, y un 2.0 TDi Advance cuyas mayores prestaciones se adecuan perfectamente con su suspensión deportiva, transmitiendo una sensación más dinámica, estando en los dos bien ajustados sus desarrollos finales del cambio a su potencia y par motriz.
Disponible en sólo dos niveles de acabado, Trendline y Advance, trae el primero y más básico ya los 6 airbags de serie (delanteros, laterales y de cabeza), así como el ESP, ABS, EDS, ASR, amén de climatizador dual. La rueda de repuesto es normal, otro detalle a su favor. En cuanto al Advance, añade poco más, salvo la suspensión deportiva rebajada (-1,5 cm) y las llantas de aleación (pero de 6,5 x 16 pulgadas, como las de chapa, y con su misma medida de neumático, 205/55 R16). A la venta a finales de junio, el nuevo Golf Variant sale desde 20.570 euros (1.6 Trendline) a 29.130 (2.0 TDi DSG Advance), con el «núcleo duro» de su oferta entre los 24.500 y los 27.000 euros.
























