Este Cross Coupé no es ningún coupé, pese a su nombre, sino un estilizado todo camino de 5 puertas, eso sí, con un aire muy dinámico merced a la marcada inclinación tanto del parabrisas como de la luneta trasera. Su carrocería recuerda, en plan futurista, la del A3 Sportback, con su mismo reparto lateral de lunas, con una tercera de custodia mínima. Con cintura alta y mucha chapa a la vista, muestra la típica parrilla frontal monobloque, esta vez más maciza y aparatosa que nunca, formando un escudo casi cuadrado con su trama de barras cruzadas y predominio de las verticales. Con esa rotunda parrilla contrastan los faros (bastante horizontales, con ópticas de diodos —LED— de efecto tridimensional, y luz de cruce diurna igualmente por diodos), y las tomas de aire del paragolpes, en las esquinas (aunque previstas en el «concept» para dos faros redondos auxiliares, a juzgar por sus tapas negras). Luego, el marco inferior lleva una placa de protección (a juego con otra mayor que se prolonga hacia arriba en la parte trasera) para reforzar su carácter SUV.
Con 4,38 m de largo, 1,82 de ancho y 1,60 de alto, refleja perfectamente las dimensiones del futuro Q3, un poco más largo y ancho, y bastante más alto que el actual A3 Sportback (+18 cm), con una notable mayor altura al suelo (producto también de las exageradas llantas de «concept», de 20 pulgadas de diámetro, calzadas con unos exagerados neumáticos de 245/45 R20). Si nos lo imaginamos con llantas de 17 y neumáticos de 225/50 –ó 215/55— se acerca bastante al tren rodante final del futuro Q3).
Su bastidor y suspensiones son del A3, con eje delantero pseudo Mac Pherson y trasero multibrazo. Su batalla ha sido levemente aumentada en 2 cm sobre la de los Golf/A3/León, hasta llegar a los 2,60 m. Concebido originalmente como 4 plazas, presenta un interior muy distinto a los actuales de Audi, con un salpicadero en forma de dos pisos que se prolonga por los lados, consola al ras sobresaliente por debajo, por el túnel de la transmisión, sin palanca convencional de cambio (sólo un pomo integrado para el control de selección de marchas), y asientos individuales envolventes tapizados en piel marrón (en contraste con el blanco degradado del salpicadero).
Luego, los detalles «high tech» propios de todo «concept» no faltan tampoco; como la pantalla multifunción del sistema MMI, retráctil e integrada en el centro del salpicadero, con la posibilidad de proyectar en el salpicadero informaciones de pantalla (mensajes SMS, etc) o colocar en la misma (para que el proyector láser las proyecte a modo de espejo) tarjetas de parking, etiquetas electrónicas, etc. Además, esta pantalla posee manejo táctil, y ofrece una posibilidad de visión dual, según el ángulo con que se mire: así, el conductor puede consultar en ella datos del ordenador de a bordo mientras el acompañante sigue al mismo tiempo una película de TV (escuchando el sonido por auriculares).
Otro detalle «high tech» es la ventilación indirecta sin corrientes a través del salpicadero, mediante una banda finamente perforada con 4.600 microorificios por donde sale el aire de la climatización sin corrientes molestas. El reconocimiento táctil incluye el de caracteres escritos con el dedo. Son «gadgets» de «concept» que probablemente no existirán en el Q3 de calle, pero hay otros —como el techo practicable de material flexible, por mando eléctrico, de gran extensión ya que se despliega entre las dos barras portaequipajes— que seguramente sí estarán en el modelo definitivo.
Este techo permite una apertura total casi de descapotable, desde los pilares A a los anclajes del portón trasero, portón que se prolonga además, en su parte baja, por las aletas del coche, sobre los grupos ópticos horizontales (también por diodos), y que despeja un amplio maletero de 450 litros de capacidad, con los raíles de piso para la barra de sujeción de equipajes presentes en otros Audi (Avant). Otra opción quizá presente en el futuro Q3 son sus discos de frenos cerámicos al carbono, insensibles a los esfuerzos máximos y mucho más ligeros que los de acero (20 kg menos), que además de mejorar la potencia de la frenada garantizan una duración casi de por vida (300.000 km).
En su mecánica muestra el nuevo turbodiesel 2.0 TDI de Audi, sobre el conocido bloque de 1.968 cc pero ahora con inyección directa «common rail» y no por el sistema bomba/inyector (PDE). Este motor, que irá sustituyendo paulatinamente al actual 2.0 TDI en las diversas marcas del grupo VAG, da en esta versión de Audi 204 CV y 40,8 mkg de par (constantes desde 1.800 a 3.500 rpm), convirtiéndose así en el dos litros diesel más potente del mercado. Su inyección «common rail» llega a los 2.000 bares de presión, con inyectores piezoeléctricos, turbo variable, y un consumo en el promedio combinado de sólo 5,9 litros/100 km.
Audi ha querido mostrar el lado más limpio de su tecnología Blue-Tec, montando a este motor no sólo un filtro de partículas, sino también un sistema de inyección de urea en el escape para reducir los óxidos nitrosos. Así este motor 2.0 TDI «BlueTec», que no requiere mantenimiento ni para el filtro de partículas ni para la inyección de urea, cumple no sólo la normativa futura Euro 5, sino hasta la Euro 6 y la superrestrictiva USA para diesel de 2009.
La tracción Quattro es por embrague Haldex de reparto automático de tracción, mientras que el cambio es el S Tronic de doble embrague (el DSG de VW) con seis relaciones y mando por levas al volante. Otras innovaciones destacables son la dirección electromagnética de asistencia variable según la velocidad, y la amortiguación automática electrónica Magneride de Delphi (Magnetic Ride) ya conocida en el R8. Ambas se combinan con el cambio STronic para ofrecer en el sistema Audi Drive Select tres niveles de actuación motriz: Dynamic, Sport y Efficiency. El Q3 está ya en marcha y este Cross Coupé no es más que el globo sonda que confirma su preparación.
Una opción que deberá situarse al filo de los 35.000 euros para ser competitiva en este segmento, y que no estará disponible al menos hasta 2009.