Volkswagen ID. Life: el futuro eléctrico asequible

7 octubre, 2021
J. ROBREDO
El utilitario eléctrico de 20.000 euros

Con este ID. Life Volkswagen planea lanzar el futuro ID.2, un pequeño utilitario asequible de línea SUV que podría ver la luz en 2025 como parte de la estrategia Accelerate de electrificación de la marca.

Dentro del ambicioso programa “Accelerate” con el que pretende electrificar el 70% de su gama de turismos europea para 2030, Volkswagen proyecta duplicar su oferta eléctrica 100% de aquí a 2025, y para eso presenta ahora el anticipo de un futuro modelo polivalente de corte urbano y dirigido a los clientes más jóvenes, que la propia marca pretende poner a la venta en torno a los 20.000 euros. Y este futuro ID.2 lo ha mostrado en el Salón de Múnich bajo la forma del “concept” ID. Life.

Estéticamente ofrece una línea exterior bastante sencilla, aunque con carrocería moldeada, en un formato muy cuadrado de dos volúmenes y 4 puertas con manillas enrasadas y de poco menos de 4 m de largo. Más bien alto, podría ser en el futuro una especie de SUV urbano, un B-SUV bajo diseño “crossover”, aunque quedan varios años antes de que podamos comprobarlo. El frontal está compuesto por una superficie translúcida sobre toda la zona que habitualmente ocupan los faros y parrilla del radiador en los coches convencionales, con tres círculos de cristal satinado en el uso diurno.

Interior minimalista

Por supuesto, como en todo “concept” hay mucho de futurista en este ID. Life, pero no por ello no deja de apuntar en la dirección del coche eléctrico hiperconectado, un poco en la misma línea del Honda E, también concebido como utilitario eléctrico para los más jóvenes, con hasta 5 pantallas conectables a videoconsolas mediante una toma HDMI. Pero en el caso del ID. Life lo que tenemos es una megapantalla interior desplegable ante el parabrisas capaz de ver cine en ella o participar en videojuegos, dentro de un habitáculo en el que la conducción parece ser un complemento secundario.

En el ID. Life todo es simple y limpio, sin apenas elementos decorativos, desde los asientos, cuyos respaldos delanteros pueden plegarse hasta formar una especie de sofá de salón y en los traseros una especia de cama de 2 m de largo, hasta el pequeño volante hexagonal con forma de cuernos (tipo aeronáutico) y con todos los mandos de la pantalla táctil, desde los que controlan las principales funciones de conducción, hasta los de mero infoentretenimiento. No hay otros mandos físicos a la vista salvo los pedales, y los retrovisores son también por pantallas digitales.

La habitabilidad es muy considerable para 4 plazas, y también el maletero, con 225 litros de capacidad más otros 108 por debajo de su plano de carga, llegando a 1.285 con los asientos traseros abatidos. Además bajó el capó delantero tiene otro hueco de 68 litros de capacidad, además del compartimento específico (8 litros) para alojar el cable de recarga bajo una trampilla. El tren rodante recurre a llantas carenadas de aleación y nada menos que 20” de diámetro.

Eléctrico y con tracción delantera

Desarrollado sobre la plataforma modular eléctrica MEB del grupo, en su versión especial para coches pequeños, presenta una disposición de motor y tracción delantera, siendo el primer eléctrico de Vokswagen de tracción delantera (los actuales ID.3 e ID.4 son de tracción trasera o total). Pese a su carácter utilitario el motor eléctrico de este “concept” es muy potente, ya que anuncia 172 kW (234 CV) con los que se permite cubrir el 0-100 km/h en menos de 7 segundos (6,9), lo que apunta a que en su día habrá otros menos potentes que permitan estirar al máximo su autonomía.

Esta última promete oficialmente hasta 400 km (WLTP) gracias a una batería de 57 kW/h de capacidad, que aparte de poder recargarse en tomas domésticas de corriente alterna en los larguísimos tiempos habituales, también permite recargas en puntos de carga rápida a corriente continua que le permiten alcanzar los 163 km de autonomía en sólo 10 minutos. Todo para conseguir mantenerse en ese entorno de los ID.3 de precio final al cliente…

Pero evidentemente de momento el ID. Life no es más que un “concept”, con todas las argucias y detalles propios de un prototipo para llamar la atención, y con numerosos guiños a la clientela joven a la que se dirige, como la posibilidad de conectar dispositivos informáticos externos (smartphones, tablets, etc) y videojuegos combinados con su sistema operativo y proyectándose sobre el parabrisas, así como con multitud de detalles pretendidamente ecologistas, como un techo desmontable y practicable de plástico muy ligero, hecho en PET proveniente de botellas de plástico recicladas, un material al que también se recurre en el capó… Es un material textil con cámara de aire que reduce el peso del vehículo y permite disfrutar de la conducción al aire libre.

Las mismas notas de sofisticación medioambiental se aprecian en la pintura de la carrocería, con una base de laca transparente hecha a partir de virutas de madera con un endurecedor orgánico biológico, o en el interior con unas molduras de madera y tapizado en terciopelo ecológico (Artvelours Eco). Hasta los neumáticos son de naturaleza orgánica, con caucho natural, y materias tan exóticas como aceite vegetal y pasta de cáscara de arroz. Excentricidades de las que con toda seguridad prescindirá el modelo final de calle, que no llegará hasta 2025.

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