¿Cómo desinfectar un coche sin dañarlo?

18 junio, 2020
GONZALO NAVARRO
Seguros en la higienización

La apertura gradual hacia la movilidad en vehículos privados, públicos o compartidos ha llevado a trasladar la preocupación por su correcta higienización o desinfección ante el Covid-19, pero también debemos prestar atención a los componentes de los productos empleados para evitar dañar tanto a los coches como a las personas.

Lo hemos empezado a ver en el transporte público y en los servicios de coche compartido (carsharing), donde todos los días se somete a los vehículos a diferentes tipos de desinfección, para ahora verlo a diario en los talleres encargados del servicio de mantenimiento y en los concesionarios, tanto en su exposición por donde pasa público frecuentemente como en la entrega de coches nuevos. Arval, la compañía de servicios de renting y venta de coches de ocasión procedente de su flota, ha ido incluso más lejos y ha instalado un higienizador en sus vehículos que puede ser activado a distancia cuando detecta que el coche está parado.

Actualmente se emplean tres métodos para desinfectar los vehículos: el tratamiento de ozono, la limpieza de superficies con un biocida y la fumigación o nebulización con el mismo producto. Si los biocidas son los productos más extendidos a la hora de higienizar un vehículo, el tratamiento con ozono plantea todavía algunas dudas.

La limpieza a mano con un biocida no debe de olvidar aplicarse en el volante, tiradores, palanca de cambios, botones, mandos de limpiaparabrisas e intermitentes, reposabrazos, ajustes de los asientos, la pantalla táctil y hasta los cinturones de seguridad, ya que es probable que sea contaminado si tosemos o estornudamos. Este método de limpieza manual de superficies de contacto es sencillo y económico, pero no puede asegurar una desinfección completa del interior de un vehículo, porque hay muchas zonas que no se desinfectan. Además, se debe de tener cuidado con los desinfectantes de manos a base de etanol, muy útiles para eliminar el coronavirus, pero que pueden envejecer prematuramente o dañar el interior del vehículo, al igual que la crema solar o el repelente de insectos.

En este sentido, aunque Ford aprueba emplear geles desinfectantes de manos, recomienda que se evite utilizarlos directamente para limpiar superficies con aquellos productos que contengan amoníaco, peróxido de hidrógeno o lejía, ya que pueden dañar los recubrimientos antidestellos y antihuellas.

En el caso de la cadena de establecimientos especializado en el mantenimiento de vehículos Norauto, realiza la desinfección de superficies del habitáculo con productos que cumplen las normas EN. Para el circuito de climatización emplean un bactericida con norma EN1276 y fungicida bajo la norma EN1650, mientras que para el habitáculo emplean un virucida según la norma EN14476 que incluye los coronavirus. El proceso de desinfección se realiza en una media hora, retirando previamente el filtro de habitáculo.

Fumigación de un biocida

Más efectiva es la fumigación con un biocida que esté autorizado y recomendado por las autoridades. Este método no es tóxico para las personas y combina la ventaja de ser eficaz contra virus, hongos y bacterias, llegando hasta las zonas más complicadas del coche.

Los biocidas están totalmente regulados. Los que tienen peróxido de hidrógeno y ácido peracético, están aprobados para la aplicación directa para la higiene humana, aplicación indirecta a personas y animales, y superficies en contacto con alimentos; por lo que son completamente seguros para la salud de los trabajadores que los manipulan y para el cliente.

También es importante el tiempo de nebulización y cómo ha de configurarse el climatizador en las diferentes fases de la higienización para que ayude a la difusión del producto y para que el biocida también lo desinfecte. En Carglass, utilizan uno a base del mencionado peróxido de hidrógeno y ácido peracético, desarrollando un protocolo científico de aplicación, con su manual de formación para los técnicos de los talleres en todo el mundo.

El cuestionado tratamiento con ozono

El tratamiento extendido con ozono llega a todos los rincones del interior del vehículo, pero este elemento no está probado ni regulado para su uso en el aire y en superficies. Es más, no viene en la lista oficial de viricidas reconocidos por el Ministerio de Sanidad, que siempre recomienda no emplear biocidas que no hayan sido expresamente acreditados y registrados. El ozono está en proceso de evaluación en la Unión Europea permitiéndose su comercialización a la espera de finalizar este proceso.

El gran problema del ozono es que es muy tóxico, con lo que cualquier exposición directa puede acarrear algún tipo de problema. En concentraciones muy bajas provoca irritación de los ojos, la nariz y la garganta, asma y hasta dolores de cabeza. En alta exposición puede producir graves daños pulmonares, alteraciones del sistema inmunológico e incluso la muerte. Por tanto, las personas que lo aplican deben de estar muy protegidas, y tras su aplicación en el vehículo se debe de ventilar profundamente. Además, el ozono puede ser absorbido por los tejidos de la tapicería o depositarse sobre otras superficies de contacto, siendo indeterminado el periodo de tiempo en el que desaparece.

Otro problema es que no está definida todavía la homologación de las máquinas que lo generan, ni cuánto producto y durante cuánto tiempo deben de aplicarlo, además de que tampoco se ha determinado si es eficaz realmente como biocida para el aire y las superficies, en concentraciones no tóxicas.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) define su empleo como “un riesgo innecesario” y recomienda otros tratamientos de eficacia probada y respaldados por organismos oficiales.