Citroën C5 Aircross 2022 (Restyling)

19 enero, 2022
J. ROBREDO
No llegará hasta la primavera

El SUV medio del Citroën, el C5 Aircross, recibe este año 2022 una ligera puesta al día refrescando su imagen tanto exterior como interior y mejorando su equipamiento con nuevos elementos y mayor conectividad.

Su lavado de cara a mitad de vida le permite lucir distinto y aumentar su atractivo comercial, un tanto eclipsado por el de su exitoso primo, el Peugeot 3008, cuyo bastidor comparte. Como “restyling” básico que es, este renovado C5 Aircross que saldrá a la venta en el segundo trimestre de 2022, mantiene las mismas dimensiones del modelo ya conocido, con 4,50 m de largo, 1, 84 m de ancho y 1,67 m de alto, por 2,67 m de batalla, mientras que el maletero cubica desde un mínimo de 580 litros a un máximo de 1.630 (con 2 plazas). Y gracias al ajuste longitudinal de los asientos, permite un gran volumen útil con 5 plazas que puede llegar a alcanzar los 720 litros, que baja un poco (de 460 a 600 litros) en la variante híbrida enchufable PHEV.

El frontal ha sido rediseñado bajo la pauta de los últimos Citroën, con nuevos grupos ópticos (ahora en un solo bloque en vez de dos) con lámparas de diodos para la luz de cruce diurna (que estrena la nueva firma luminosa en forma de V, en línea con la de los nuevos C4 y C5 X). Los faros principales vienen con fondo oscuro, mientras que bajo la parrilla frontal hay una toma horizontal de aire que aumenta la sensación de anchura, con insertos a color tanto en las entradas de aire laterales como en la parte baja del paragolpes.

En la vista lateral se aprecian los faldones de caja, la amplia altura libre al suelo (23 cm) y las barras de techo como principales rasgos, junto a las nuevas llantas de aleación de 18” y los pilotos traseros de diodos con su renovada firma luminosa. Pero parrilla y paragolpes, como aletas y capó no cambian, con marcas cromadas brillantes en la parrilla que imitan puntos de luz. En la zaga, los pilotos traseros son algo más sobresalientes aunque mantienen su forma, y su firma luminosa es ahora distinta, bajo un diseño rectangular tridimensional.

Hay 6 colores de carrocería, con uno nuevo (Azul Eclipse) y cuatro paquetes a contraste en los marcos de las tomas de aire frontales y molduras de los “airbumps” (las protecciones plásticas de las puertas, que pueden ir en negro brillo, cromado oscuro, bronce anodizado y azul “enérgico”, con las carcasas de los retrovisores siempre negras).

El conjunto de cambios modifica bastante la imagen del C5 Aircross, ahora bajo un diseño más lineal y menos curvo, con una delantera de formas más cuadradas y una parrilla que pierde la lama horizontal central en color carrocería y luce los “chevrones” de la marca más grandes y separados, que ya no van unidos a los faros por una barra cromada, sustituida por un fino perfil cincelado. Hay mayores tomas de aire (con dos laterales) y un nuevo deflector inferior disponible en negro o cromado, según el nivel de equipamiento.

Cambios en el interior

Pero es en el interior donde encontramos los cambios más visibles: el salpicadero con su nueva consola central con pantalla táctil de 10” (25,4 cm, la misma del Citroën C4) en vez de la anterior de 8” en las versiones equipadas con navegador, lo que ha obligado a cambiar las salidas de los aireadores, ahora bajo la pantalla en vez de a los lados, pero manteniéndose con acierto los mandos físicos de la climatización y de otras funciones.

En las versiones con el cambio automático EAT8 el pomo del cambio da paso a un pequeño conmutador rotatorio (como en los coches del grupo VW), el mismo de los Citroën C4 y Peugeot 308 con este cambio. Y luego están las ayudas a la conducción, con las mismas disponibles para el C4, como el control de crucero adaptativo con función Stop&Go, el aviso de salida de carril y el asistente de mantenimiento en el mismo.

Además de la nueva pantalla multimedia de 10” tenemos también el cuadro de instrumentación digital de 12,3” (31,2 cm), y una nueva consola central donde se integran los mandos del selector de marchas e-Toggle o el sistema Grip Control, así como dos tomas USB y el soporte de carga inalámbrica de teléfonos móviles, todo bien dispuesto y adornado con detalles cromados y negros.

El confort, ya muy destacado de por sí en este coche con su suspensión con topes hidráulicos progresivos, mejora con la nueva generación de asientos Advanced Comfort que ya encontramos en los C4 y C5 X, con nuevos tapizados (incluido uno en Alcántara y cuero perforado). Los apoyacodos van forrados con un nuevo tejido negro en símil piel, color que domina los 4 nuevos ambientes: Wild Black, Wild Grey, Urban Black y Metropolitan Black.

Y los asientos disponen ahora de mejor mullido al ganar 1,5 cm de grosor su relleno de espuma, pudiendo ir calefactados los delanteros a la vez que se mantienen los tres traseros individuales (el Aircross es el único SUV de su categoría en ofrecerlos), los tres deslizantes, reclinables y retráctiles, con la ventaja de su ajuste longitudinal en hasta 15 cm y sus respaldos de inclinación variable, con anclajes Isofix para sillas infantiles en los de los lados (el central no, a diferencia de su primo hermano el Peugeot 3008).

Mecánicas sin cambios

En la mecánica no hay novedades, con dos opciones, una gasolina y otra a gasóleo: la primera corre a cargo del tricilíndrico 1.2 PureTech turbocomprimido y de inyección directa, y la segunda monta el tetracilíndrico turbodiésel BlueHDI, ambos con 130 CV y asociados a la caja de cambios manual de 6 velocidades o a la automática EAT8 de 8, con la versión híbrida enchufable PHEV completando la gama, capaz de lucir la etiqueta medioambiental Cero de la DGT gracias a su autonomía eléctrica de 55 km.

Este último C5 Aircross resulta francamente interesante, tanto por su autonomía en modo sólo eléctrico (con unas prestaciones muy interesantes, como lo demuestra su velocidad punta de 135 km/h en modo “cero emisiones”) como por su facilidad de recarga, con menos de dos horas para completarla desde una “wallbox”, pudiéndose controlar la misma desde el propio teléfono móvil.

Su batería de ion-litio tiene una capacidad de 13,2 kW/h, y su motor eléctrico, 80 kW (109 CV), que unido a los 180 CV de su motor de combustión (aquí ya no se trata del tricilíndrico 1.2 PureTech sino del 1.6 turbo de 4 cilindros) le permiten 225 CV de potencia total conjunta, con unas prestaciones ya a otro nivel (225 km/h de velocidad punta y 8,9 segundos en el 0-100 km/h) para un consumo combinado WLTP de 1,4 l/100 km. Claro que a cambio su precio se va ya por encima de los 40.000 euros, nada que ver con los 25.000 del C5 Aircross más asequible en su nivel de acceso.

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