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Motor de hidrógeno Bosch: convierte un V6 biturbo en un deportivo de 653 CV

Motor de hidrógeno Bosch: convierte un V6 biturbo en un deportivo de 653 CV

21 julio, 2026
Gerardo Romero-Requejo M.

La combustión aún tiene futuro

El motor de hidrógeno Bosch sigue evolucionando, habiendo conseguido convertir un propulsor V6 de gasolina en un avanzado motor de combustión de hidrógeno sin perder el carácter deportivo de la mecánica original.

El proyecto toma forma en el Ligier JS2 RH2, un prototipo de competición desarrollado por Bosch Engineering junto a Ligier Automotive y Maserati que sirve como banco de pruebas para evaluar el potencial del hidrógeno en motores de combustión interna de altas prestaciones. La iniciativa demuestra que la electrificación no es el único camino posible para avanzar hacia una movilidad más sostenible.

Motor de hidrógeno Bosch: convierte un V6 biturbo en un deportivo de 653 CV

Motor de hidrógeno Bosch a partir de un motor Maserati

La base técnica del proyecto es el conocido motor Maserati Nettuno, un V6 biturbo de tres litros diseñado originalmente para funcionar con gasolina en el MC20 e introducido también en el MCPura en su última evolución. En lugar de diseñar un propulsor completamente nuevo, los ingenieros decidieron reutilizar su arquitectura y adaptarla a un combustible con propiedades físicas y químicas muy diferentes.

El resultado es una mecánica capaz de entregar 480 kW, equivalentes a 653 CV, junto con un par máximo de 880 Nm, cifras propias de un superdeportivo de última generación. Además, el vehículo acumula más de 8.000 km de pruebas en circuito, un escenario especialmente exigente para validar el rendimiento y la fiabilidad de cualquier sistema de propulsión.

La clave está en aprovechar la tecnología existente

Uno de los aspectos más relevantes del desarrollo es el elevado número de componentes que permanecen prácticamente sin modificaciones respecto al motor original.

Bosch ha mantenido elementos estructurales como la culata y los turbocompresores, evidenciando que buena parte de la ingeniería presente en los motores de combustión actuales puede seguir siendo útil en un escenario donde el hidrógeno gane protagonismo.

Este planteamiento supone una ventaja tanto desde el punto de vista industrial como económico, ya que reduce la necesidad de desarrollar plataformas completamente nuevas y permite aprovechar procesos de fabricación ya consolidados.

Las modificaciones necesarias para utilizar hidrógeno

Aunque la estructura básica del motor permanece, adaptar un propulsor de gasolina al hidrógeno requiere intervenir en componentes críticos.

Los ingenieros rediseñaron los pistones para adecuarlos a las características específicas de la combustión del hidrógeno y desarrollaron un nuevo sistema de encendido acompañado por una gestión electrónica específica. A ello se suma un sistema de inyección completamente diferente al utilizado con gasolina.

El elemento más innovador es la incorporación de los nuevos inyectores Bosch HIDI LCV, una tecnología de inyección directa diseñada para introducir hidrógeno en la cámara de combustión con una precisión muy elevada. Esta solución optimiza la formación de la mezcla, mejora la eficiencia energética y contribuye a mantener elevadas prestaciones reduciendo al mismo tiempo las emisiones contaminantes.

Mantener la estabilidad de la combustión a más de 7.000 revoluciones

El desarrollo de un motor de hidrógeno destinado a la competición plantea importantes desafíos técnicos. A diferencia de la gasolina, el hidrógeno presenta una velocidad de combustión superior y un comportamiento que obliga a controlar con gran precisión fenómenos como el preencendido o la detonación, especialmente cuando el motor trabaja a pleno rendimiento.

Para superar este reto, Bosch desarrolló estrategias específicas de control electrónico y gestión de la inyección capaces de garantizar una combustión estable incluso por encima de las 7.000 rpm. El objetivo era mantener el nivel de prestaciones propio de un vehículo de competición sin comprometer la fiabilidad mecánica durante largas sesiones en circuito.

El trabajo realizado en el motor de hidrógeno Bosch también permite reducir significativamente la formación de óxidos de nitrógeno gracias a un control más preciso del proceso de combustión.

Almacenamiento seguro del hidrógeno

El sistema de propulsión no es el único elemento que ha requerido una profunda transformación. El Ligier JS2 RH2 incorpora tres depósitos de fibra de carbono preparados para almacenar hidrógeno comprimido a una presión de 700 bar. Su distribución dentro del vehículo responde tanto a criterios de seguridad como de equilibrio dinámico, favoreciendo un reparto óptimo de pesos.

Toda la instalación está gestionada mediante una unidad electrónica específica desarrollada por Bosch, encargada de supervisar constantemente parámetros como la presión, la temperatura y el estado del circuito de alimentación.

En caso de detectar cualquier anomalía, el sistema puede activar diferentes protocolos de protección, desde avisos preventivos hasta el aislamiento automático de determinadas líneas o la desconexión completa del circuito. El vehículo incorpora además sensores de detección de fugas y conductos de ventilación específicos para evitar acumulaciones de hidrógeno.

Motor de hidrógeno Bosch: la competición como laboratorio tecnológico

Más allá de sus cifras, el Ligier JS2 RH2 representa una plataforma de desarrollo para tecnologías que podrían llegar a futuros vehículos de producción.

Las competiciones de resistencia constituyen uno de los entornos más exigentes para validar nuevos sistemas de propulsión, ya que someten a los componentes a cargas extremas durante largos periodos de funcionamiento.

Los conocimientos obtenidos en áreas como la inyección directa de hidrógeno, la gestión electrónica, la seguridad o el almacenamiento del combustible podrán trasladarse posteriormente a aplicaciones comerciales si esta tecnología continúa evolucionando.

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