Ir al contenido

Ssang Yong Actyon Sports

5 febrero, 2007

Como el Actyon, este «pick-up» doble cabina es un auténtico todo terreno, con tracción total desconectable y con reductora, chasis de largueros y robusto puente rígido trasero. Y como el Actyon busca distinguirse de los SUV más de moda, y si para ello el primero se autocalificaba de SUC (Sports Utility Coupé), este Actyon Sports se define como «SUT», o sea, Sports Utility Truck. Vamos, un SUV camioneta.

Motor y transmisión son los mismos del Actyon 200 XDi, lo que le convierte en el «pick-up» turbodiesel de doble cabina con el motor de menor cilindrada del mercado, algo muy interesante fiscalmente en muchos países europeos, incluido el nuestro. Sólo algo más pesado que el Actyon (1.912 kg, apenas 50 más) y con una impresionante batalla de 3,06 m (que sin embargo no le hace especialmente largo; 4,97 m, el más corto de los pick-up doble cabina de nuestro mercado por detrás de los 4,90 m del Isuzu Rodeo, ya que todos los demás superan los 5 m), este Actyon Sports rural nos ha convencido tanto o más que su hermano «urbano».

SsangYong_Actyon_Sports_400

La mayor batalla le da más aplomo y elimina serpenteo en recta, y la conducción «off road», con su reductora, es excelente, sólo limitado por las ruedas de 255/60 R18 con neumáticos mixtos que equipa el nivel Limited, cuya anchura y perfil es más un hándicap que una ventaja en tierra (con unos 235/65 en llanta 17 iría mejor, e incluso con los 225/75 R16 que monta la versión básica).

Muy ancho (1,90 m), ofrece una gran habitabilidad interior, con la mayor anchura de su clase para las plazas traseras (junto con el Nissan Navara) y la mejor cota de espacio para piernas. Y ello sin perjuicio de su volumen de caja abierta, que con 1.071 litros se encuentra a la cabeza de los mayores de su grupo (sólo superado, una vez más, por el Navara, por sólo 6 litros). Algo muy notable si tenemos en cuenta su longitud, grande pero no exagerada.

Su único punto flaco es una capacidad de carga algo baja (menos de media tonelada, 453 kg), cuando todos sus rivales están por la tonelada o cerca de ella). Es el precio de la suspensión trasera por muelles y su motor más pequeño; aún así no está mal para su volumen, y aunque la marca aduce que salvo cargar líquidos o graneles de alta densidad no se podría superar su plataforma sin exceder la altura, lo cierto es que una carga de un par de motores «gordos» V8 ya le pone al límite de la misma (por poner un ejemplo

SsangYong_Actyon_Sports_401

del ramo…).

El motor es el mismo del Actyon, el 4 cilindros turbodiesel 2.0 XDi con turbo variable, inyección directa «common rail» de 3ª generación, que con sus 141 CV y 31,6 mkg de par (disponibles entre 1.800 y 2.750 rpm) y su caja manual de 5 marchas con reductora le proporciona una agilidad sorprendente, y desde luego, muy por encima de la que consienten las actuales limitaciones legales a este tipo de vehículos (que como industriales sufren en teoría una limitación de su velocidad máxima a 100 km/h y la obligación de pasar la primera ITV a los dos años de su matriculación).

SsangYong anuncia 165 km/h de velocidad máxima y 12,2 segundos de 0 a 100 km/h (por encima de todos sus rivales, salvo el Navara), y desde luego, al volante nos ha sorprendido por una agilidad que no desmerece en nada frente a la del Actyon normal. El consumo se beneficia de su brillante pero no excesivo motor, con un promedio combinado de sólo 8 litros/100 km, el menor su clase, y su silencio de marcha y ausencia de vibraciones destaca especialmente en este tipo de vehículos que no se distinguen precisamente por su refinamiento.

Lo que no es el caso del Actyon Sports, que viene de serie con doble airbag delantero, ABS, anclajes traseros Isofix (para sillas infantiles), inmovilizador, alarma antirrobo, radio mono CD, protector de carga, faros antiniebla, llantas de 16 pulgadas (con neumáticos de 225/75), retrovisores exteriores térmicos y de ajuste eléctrico, elevalunas eléctricos (4), servodirección, volante multifunción (forrado en piel, como el pomo del cambio), cierre centralizado con telemando y aire acondicionado. Luego, la versión de lujo Limited añade los asientos de cuero, el climatizador del aire acondicionado, las llantas de 18 pulgadas de aleación (con cubiertas de 255/60) y los retrovisores exteriores plegables eléctricamente.

Un buen nivel que sin embargo pierde desgraciadamente frente al Actyon 200 XDi los airbags laterales y de cabeza, y sobre todo el ESP, muy conveniente en un vehículo de su peso y características y no disponible ni en opción (tampoco en el Limited).

SsangYong_Actyon_Sports_402

Claro que entre sus rivales de caja abierta sólo uno lo ofrece en opción (el L200 de Mitsubishi…).

Por lo menos, ahora lleva una rueda de repuesto de verdad, y no la de emergencia del Actyon. En todo caso resulta una oferta muy atractiva por su precio (23.990 euros el básico y 26.590 el Limited), en relación a su habitabilidad, polivalencia y capacidad «off road» (19 cm de altura al suelo), junto a la ventaja de utilizar sólo la tracción trasera en asfalto. El puente rígido posterior sobre muelles y 5 puntos de anclaje también es otra ventaja, y la posibilidad de cerrar la caja con un techo duro (hay dos «half top» de fibra, uno bajo y otro alto con ventanas y luneta) es otro incentivo más (como accesorios de concesionario). Porque lo cierto es que las opciones son mínimas, relegadas al cambio automático de 4 marchas (1.600 euros y 1.800 en el Limited, donde incluye el control de crucero) y la pintura metalizada (360 euros).

En suma, un «SUT» de mucho encanto que va a contribuir a que SsangYong cubra su objetivo de ventas 2007 (16.000 vehículos), con una previsión de 1.200 unidades a cargo de este Actyon pick-up (con 800 del normal y 400 del Limited), cuya garantía es de 3 años. Un avance espectacular para la marca que distribuye el grupo Bergé y que en 2004 sólo vendía 2.500 coches al año.

Compartir

Facebook X LinkedIn Pinterest

Cookies
¿Aceptas nuestras cookies?