EL SLS AMG Roadster participa de todo el diseño y el estilo del SLS coupé, salvo por una cosa: carece –como cabrio que es– de las puertas articuladas en el techo, las “alas de gaviota” que identifican la esencia del modelo. Pero por lo demás, este biplaza comparte todo lo demás con su hermano cerrado: carrocería “spaceframe” de aluminio, motor V8 en posición frontal longitudinal retrasada (el impresionante V8 6.3 de 571 CV y más de 66 mkg de par) con transmisión “transaxle” a las ruedas traseras, en cuyo eje va el cambio de 7 marchas de embrague multidisco, suspensión con trapecios dobles de aluminio, etc… Y pese a los refuerzos añadidos para compensar la ausencia de techo en la rigidez del coche, con un peso final de sólo 40 kg más (la carrocería desnuda sólo pesa 2 kg más).
En esta ocasión, Mercedes ha desarrollado la versión descapotable al mismo tiempo que la coupé, aunque como siempre aparezca después de ella. Este SLS AMG descapotable es el segundo vehículo desarrollado íntegramente por AMG. Tanto el coupé como el roadster fueron diseñados en paralelo, lo que facilitó el desarrollo de la versión abierta. Durante tres años los ingenieros prestaron especial atención a la rigidez de carrocería, comportamiento y confort de marcha de este nuevo SLS cabrio.
Al carecer de techo y puertas en ala de gaviota ha sido necesario reforzar los largueros laterales.
Para lograr la rigidez necesaria que garantice el mismo comportamiento del coupé se reforzó la barra transversal bajo el salpicadero, prolongándola hacia el marco del parabrisas y el túnel central. Detrás, un puntal adicional entre el depósito de gasolina y el alojamiento de la capota ha bastado para reforzar el eje trasero, sin incrementar el peso, con un total crudo de la carrocería de 243 kg por 241 en el coupé, o sea prácticamente igual.
Para ahorrar volumen la capota de lona se aloja tras los asientos en forma de Z, con una ligera estructura hecha de aluminio, acero y magnesio. Cuenta con tres capas y una luna de cristal de seguridad que garantizan la ausencia de vibraciones y ruidos molestos cuando se circula a gran velocidad.
Está fabricada de material textil repelente al agua y como novedad tiene un pequeño compartimento en su alojamiento para recoger el agua de lluvia y evacuarla directamente. Su bajo peso impide que afecte al centro de gravedad y su resistencia está diseñada para circular a 317 km/h. En marcha, es posible accionarla hasta los 50 km/h plegándose y desplegándose en sólo 11 segundos. Tras los asientos hay una barra adicional trasversal como apoyo a los arcos antivuelco fijos. Su aislamiento acústico ha sido otro punto importante en su desarrollo, junto con la estanqueidad (el test de lluvia que realiza el Centro Tecnológico de Mercedes –MTC– es especialmente riguroso y todo vehículo que lleva la estrella, tanto cerrado como descapotable, ha de superar hasta 16 pruebas distintas antes de recibir el visto bueno definitivo). La suspensión cuenta con amortiguación electrónica variable (con tres grados de dureza, confort, normal y sport), y el tren rodante monta ruedas de distinto diámetro (de 19” delante y 20” detrás) en medidas 265/35 delante y 295/30 detrás (con testigo de presión de inflado), mientras que los frenos montan discos de acero de material compuesto de serie, y cerámicos en opción.
El motor V8 AMG de 6,3 litros proviene directamente de la fábrica de motores AMG en Affalterbach, donde se fabrica de forma artesanal siguiendo el tradicional principio «un hombre, un motor». Es idéntico al “Alas de gaviota”, o sea el V8 6.3 atmosférico de 420 KW (571 CV) a 6.800 rpm y hace del SLS descapotable uno de los deportivos más potentes en su segmento, con una relación peso/ potencia de 2,9 kg/CV. Su par máximo es de 66,3 mkg a 4.750 revoluciones y es capaz de acelerar al SLS AMG Roadster en sólo 3,8 segundos de 0 a 100 km/h. Con su velocidad máxima limitada a 317 km/h, este SLS AMG Roadster ofrece prestaciones similares a la versión coupé. Su V8 de 6.208 cc lleva engrase por cárter seco, lo que ha permitido montarlo en una posición más baja, con la consiguiente reducción de altura del centro de gravedad.
Y pese a su carácter radicalmente deportivo, su consumo no resulta excesivamente alto para su cilindrada, con un promedio de 13,2 lts/100 km (consumo mixto en el nuevo ciclo normalizado europeo), lo que equivale a 308 g/km de CO2. Entre las medidas que contribuyen a ello figura la gestión inteligente del alternador: siempre que el motor actúa en retención se aprovecha la energía cinética del vehículo para recargar la batería, en lugar de desperdiciarla en forma de calor. En cambio, al acelerar, se desacopla el alternador para descargar el motor de trabajo extra. Con su cambio robotizado por levas al volante, con un programa de 4 niveles (C para optimizar el consumo, dos deportivos –Sport y Sport+– y uno sólo manual secuencial –M–), este SLS Roadster es en definitiva tan radicalmente deportivo como el SLS “Alas de Gaviota”. Y además, el SLS Roadster va equipado de serie con un ESP de 3 niveles, en el que el conductor elige su intensidad pulsando una tecla para alternar entre los tres modos: el normal ESP On, el deportivo ESP Sport Handling y su desconexión total (ESP Off). Pero si se acciona el pedal del freno con contundencia en el modo ESP Off, instantáneamente vuelven todas sus funciones. La tracción se controla en los tres modos del ESP. Si una de las ruedas motrices comienza a girar en vacío, el sistema interviene sobre el freno para mejorar la tracción, especialmente en interacción con el autoblocante mecánico incorporado de serie en el diferencial trasero.
En resumen, todo un superdeportivo tan emblemático como el SLS AMG Coupé pero con el encanto añadido de su carácter descapotable, que será una realidad comercial este otoño, dentro de la limitada producción que se asigna a un modelo tan exclusivo y selecto como éste.












































































