Aunque Mercedes se remonta nada menos que a 1947 para celebrar su nacimiento (con el 170 V), la Clase E como tal es mucho más reciente, prácticamente desde los 230 y 250 «Colas» de los años 70 y consagrada con los 300 de los años 80 (chasis W128). Fue ya en los 90 cuando Mercedes empezó a llamar «Clase» a sus gamas (tras el lanzamiento del «pequeño» C, antes 190) y para entonces los 250/280 se emanciparon como los primeros «E». De ahí los exagerados 10 millones de unidades que la marca se atribuye para esta «clase» desde hace más de medio siglo.
El nuevo E presenta cierta similitud de caja con el C, con un diseño de cintura más alta y más en cuña, suavizado por los perfiles inferiores. Aunque Mercedes no ha facilitado sus medidas, no es difícil comprobar como el «dowsizing» también llega a la carrocería, sobre todo cuando ésta mide ya 4,9 de largo y la batalla se acerca a los 2,90 m (2,85). Por eso y porque con su talla no le hace falta crecer más, la nueva Clase E no será mastodóntica, huyendo un poco de la evolución de otras marcas rivales (Audi) que parecen salirse del segmento. En general, todo tiene más aristas en su carrocería, pero siempre dentro de un diseño «soft» que busca la eficacia aerodinámica (Cx de 0,25) como aliada de la eficiencia energética (hasta un 23% menos de consumo en algunas versiones). Entre eso y el paquete de medidas «BlueEFFICIENCY » (alternador desconectable, bomba de combustible inteligente, neumáticos de baja resistencia a la rodadura —hasta un 17% menos—), compresor del aire acondicionado de bajo consumo (variable en función de la demanda), asistencia hidráulica de la dirección variable, etc…) se consigue una disminución media del consumo de hasta dos litros cada 100 km, realmente sorprendente.
A esta rebaja también contribuyen —y no poco— los motores que estrenan los nuevos E. La generalización de la inyección directa en gasolina (8 de los 10 motores que equipa lo son, ya sean diesel o gasolina) y la completamente nueva gama dos litros diesel CDI (declinada en los 200, 220 y 250 CDI, con potencias de 136, 170 y 204 CV respectivamente) suponen una notable reducción del consumo, pese al aumento de prestaciones.
Los tres se conforman con 5,3 lts/100 km de gasóleo en el promedio oficial combinado (139 gr/km de CO2), destacando los casi 51 mkg de par que llega a dar el 250 CDI, un 25% más que el anterior V6 al que sustituye, gracias en parte a su doble turbo en dos etapas. Entre la inyección directa piezoeléctrica y la nueva EGR, este nuevo 4 ci-lindros turbodiesel se pone al frente del rendimiento térmico de los motores de la estrella.
En gasolina, los nuevos 1.8 CGI de 4 cilindros (200 y 250 CGI) logran con la inyección directa y la sobrealimentación ofrecer 184 y 204 CV, gastando sólo 6,8 y 7,4 litros cada 100 km (159 y 175 gr/km de CO2, respectivamente) en su promedio oficial combinado, y eso que el 250 CGI lleva cambio automático de 5 velocidades. Luego, en 6 cilindros están los E 350 CGI en gasolina (también con inyección directa que rebaja su consumo en 0,6 lts/100 km) con 292 CV, y ya en 8 cilindros, el V8 clásico del E 500 (388 CV) único de inyección indirecta, junto con el superdeportivo E 63 AMG (525 CV). Los tres con caja automática de 7 velocidades y palanca selectora en la columna de la dirección.
Los diesel de 6 cilindros se limitan de momento al 350 CDI (231 CV y también con medio litro menos de consumo cada 100 km que el anterior 320 CDI) aunque en otoño llegará un nuevo V6 diesel ecológico, el E 350 Blue-TEC, con 211 CV y una avanzada depuración de emisiones que le permitirá cumplir no sólo la nueva Euro 5, sino hasta la futura Euro 6 prevista para 2014. Estos Clase E «gordos» (los V6 y V8) pueden montar en opción tracción integral a las 4 ruedas, mediante un nuevo sistema más ligero, compacto y con menos consumo energético.
En cuanto al chasis, se mantiene el conocido mejorando su rigidez (+30%) y el rendimiento de las suspensiones, con el esquema independiente y una amortiguación electrónica adaptativa que endurece los amortiguadores en función del pavimento y la conducción, disponible junto a la opcional neumática. Con llantas de 16 a 19 pulgadas y niveles de acabado Elegance (lujo) y Avantgarde (deportivo), su rendimiento es de esperar que esté por encima de todo lo conocido hasta ahora en los E. Y en cuanto a innovaciones propias en materia de tecnología, Mercedes anuncia una veintena de novedades técnicas o funciones perfeccionadas, que van desde el sistema de alerta por cansancio (de serie) al frenado a fondo automático en caso de peligro inminente de choque si el conductor no reacciona. Y en medio, el capó activo para la protección de peatones en caso de atropello, el cambio de luces automático (de cruce a carretera y viceversa), sistema PRE-SAFE de protección de ocupantes (de serie), siete airbags, climatizador Thermotronic trizona, etc… Son poderosos atributos destinados a convencer a una clientela ya de por sí muy proclive a repetir marca en este segmento, sobre todo si esa marca es la de la estrella de tres aspas. No en vano de la actual Clase E, lanzada en 2002, se han vendido hasta ahora 1,3 millones de unidades, llegando a copar hasta el 40% de su segmento en mercados como Alemania (y eso pese a la feroz competencia de los Serie 5 de BMW y los A6 de Audi). Toda una prueba de su aceptación, que esta nueva Clase E tratará de mantener en circunstancias cada vez más difíciles frente a una competencia más y más activa. Pero aquí también la experiencia y tradición de Mercedes es un valor sólido difícil de desbancar, porque quizá en la Clase E más que en ninguna otra, la veteranía es un grado.




























