Mercedes-AMG GLA 35 4Matic

20 diciembre, 2019
J. ROBREDO
El GLA más “cañonero”

Recién presentada la nueva generación SUV compacta GLA, tiene desde el inicio de su comercialización la variante Mercedes-AMG GLA 35 4Matic, versión cañonera de 306 CV firmada por su división deportiva AMG.

Dentro de los siete miembros de la familia deportiva de Mercedes AMG (desde la Clase A a los GLS) surge este nuevo Mercedes-AMG GLA 35 4Matic equipado por el motor de 4 cilindros de dos litros turbo con 306 CV y tracción total, acoplado a un cambio de doble embrague de 8 marchas, con los que anuncia 5,1 segundos para cubrir el 0-100 km/h y 250 km/h de velocidad punta (autolimitada).

Su diseño exterior está basado en el del Mercedes-AMG A 35 4Matic, con algún elemento propio: parrilla frontal AMG, lamas en las tomas de aire exteriores, deflector frontal en cromado o negro, llantas de aleación de 19” y 5 radios dobles (y de hasta 20” y 21” en opción) así como los paneles de puertas con insertos cromados o negros. Detrás domina el faldón trasero con difusor integrado, alerón de techo AMG y dobles bocas de escape en las esquinas. Las luces traseras, estrechas y divididas en dos elementos, acentúan su anchura, con un paquete AMG Night opcional con elementos en negro brillo, lunas supertintadas y salidas de escape cromadas en negro.

Mercedes-AMG GLA 35 4Matic: interior exclusivo AMG

En el interior tenemos cuadro y pantalla digitales, tapicería mixta en símil cuero y microfibra textil, en color negro con costuras en rojo y cinturones de seguridad rojos, junto a detalles en fibra de carbono y cercos de aireadores en rojo. Como alternativa también de serie, se ofrece un tapizado mixto en símil cuero blanco y negro y ya en opción cuatro tapizados en piel auténtica.

El sistema multimedia MBUX con control de voz es el mismo de los demás Mercedes GLA 2020, pero el cuadro ofrece tres diseños gráficos específicos (Classic, Sport y Supersport), con el Supersport con el cuentavueltas en el centro y la información adicional en forma de barras a su lado, llegando hasta el fondo de la pantalla del cuadro bajo perspectiva tridimensional. La consola central lacada lleva la pantalla táctil multimedia con botones extra para el control del ESP (tres niveles), el modo manual del cambio y la suspensión con amortiguación variable opcional. Y a través de la pantalla, con el menú AMG, se accede a diferentes datos más (Warm-up, Set-up, G-Force, etc ) del motor.

El pedalier va en acero inoxidable y el volante va forrado en piel napa perforada con la zona inferior plana, con costuras a contraste en rojo, y lleva por detrás las levas de cambio galvanizadas para una conducción más deportiva con cambio de marchas manual secuencial. En opción se ofrece el volante “AMG Performance”, con una marca en la zona superior del aro (a las 12 en punto, si fuera una esfera de reloj) y mandos adicionales (uno rotatorio a la derecha y dos botones a la izquierda, ambos con pantalla) para variar funciones como el modo de conducción o la apertura de la mariposa del escape.

Mercedes-AMG GLA 35 4Matic: corazón prestacional

El motor (M260) es el mismo del Mercedes-AMG 35 de la Clase A, con 1.991 cc, bloque y culta de aluminio, inyección directa, distribución variable a la admisión (Camtronic) y turbocompresor de doble entrada. Entrega 306 CV a 5.800 rpm y un par de 40,8 mkg entre 3.000 y 4.000 rpm. Lleva inyectores piezoeléctricos, gestión térmica inteligente de refrigeración de agua y aceite, y encendido multichispa, además de contar con el pulido cónico de cilindros “Conicshape”, que reduce la fricción interna del motor.

El cambio es el automatizado por doble embrague AMG Speedshift DCT 8G aquí con 8 relaciones (una más que el Mercedes-AMG A 35 4Matic) y cuenta con la función “Race Start” (otras marcas la denominan “Launch Control”) con la que, en teoría, se consigue la mejor aceleración posible desde parado. Se puede manejar manualmente mediante levas situadas tras el volante, y las prestaciones son las ya antes citadas (5,1 segundos de 0 a 100 km/h y 250 km/h de velocidad punta), con un consumo oficial combinado de 7,4/7,5 l/100 km (170/171 g/km de CO2).

La tracción total 4Matic es de reparto automático, transmitiendo al eje delantero casi todo el par motriz bajo buenas condiciones de adherencia, y desviando parte al trasero (hasta el 50%) cuando el delantero pierde agarre, a través de un embrague multidisco (lleva seis platos) de regulación electromecánica y no hidráulica, más rápida e independiente del giro del motor. Los factores que condicionan el reparto del par son la velocidad, aceleración transversal y longitudinal y el ángulo de posición de las ruedas delanteras, teniendo en cuenta además la diferencia de giro entre las distintas ruedas, la marcha acoplada y la posición del pedal del acelerador. Y además, el reparto del par motriz a las 4 ruedas también hace variar el del ESP (que en el modo Confort está siempre activado mientras que en modo «ESP Sport Handling» o «ESP Off», el sistema 4Matic pasa a modo «Sport»).

Y ya que hablamos de modos de conducción, los de este GLA AMG se incluyen en el AMG Dynamic Select, con 5 a elegir (Calzada deslizante, Confort, Sport y Sport+, más uno de configuración individual a medida). El modo para piso deslizante ha sido pensado para rodar sobre hielo y nieve, graduando la entrega del par bajo una curva más plana, con cambios suaves y paso temprano a marchas largas. El modo Confort favorece una conducción eficiente de bajo consumo, y los «Sport» y «Sport+» se caracterizan por buscar la respuesta más dinámica de motor y cambio. Mientras, el modo «Individual» brinda la posibilidad de adoptar y memorizar valores individuales específicos, según prefiera el conductor (en los modos «Reduced» y «Moderate» está disponible además la función de rodaje por inercia –“a vela”-).

A nivel de chasis hay evidentemente cambios sensibles; la suspensión repite el esquema conocido, con el eje anterior McPherson con guiado auxiliar de ruedas a cargo de un brazo transversal por debajo del centro de la rueda, un montante telescópico y una barra de acoplamiento. El brazo transversal de aluminio reduce el peso de las masas no suspendidas, para obtener una respuesta más precisa de la suspensión, y las manguetas (específicas de AMG) incorporan una pinza de freno atornillada en sentido radial, como en los coches de competición.

El eje trasero es un multibrazo de 4 brazos rígidamente sujetos a la carrocería por un portaeje (cada rueda utiliza 3 brazos transversales y uno longitudinal), para asegurar la máxima estabilidad. La suspensión monta muelles helicoidales y amortiguadores de gas, quedando en opción la amortiguación variable (AMG Ride Control) con tres grados de firmeza (alta, media y baja) a elección del conductor, mientras que el subchasis delantero que acoge al motor lleva una placa de aluminio atornillada bajo el mismo que aumenta su rigidez a la torsión.

Hay varios cambios de geometría a fin de minimizar el efecto de la tracción en la dirección, y para reforzar la resistencia a la torsión, lleva una plancha de aluminio atornillada al subchasis de la suspensión delantera y fijada a la carrocería por dos brazos diagonales. La dirección es de desmultiplicación variable y asistencia eléctrica, y monta 4 discos de freno perforados y ranurados, de 350 mm de diámetro delante con pinzas fijas monobloc de 4 pistones, y de 330 mm detrás, con pinzas flotantes monopistón. Las pinzas delanteras van metalizadas, con el logo AMG en negro, y la dirección variable presenta dos curvas de reacción, según el programa de conducción seleccionado (más duro y deportivo o bien más confortable).

Por último el tubo final de escape lleva una válvula de mariposa cuya posición altera el sonido que emite, desde un tono discreto en los modos calzada deslizante, Confort y Sport a otro más sonoro y ronco en el Sport+ (y en el Individual se puede escoger el tono a voluntad).

Mercedes-AMG GLA 35 4Matic: electrónica al poder

Dado que este GLA AMG 35 es el más deportivo de los GLA, se le dota en opción con el mismo modelo de ensayo de conducción deportiva y de competición del Clase A equivalente, o sea el AMG Track Pace, que Mercedes llama “ingeniero de pista personal”, dentro del sistema multimedia MBUX y que analiza el estilo de conducción para proponer mejoras. Este equipo se sirve del sistema GPS del navegador, los datos de aceleración transversal y longitudinal, posición de los pedales de acelerador y freno, y del ángulo de giro del volante. Todos ellos se evalúan y muestran en el cuadro y la pantalla multimedia, y su memoria guarda datos de circuitos famosos, como Nürburgring o Spa Francorchamps (aparte de poder registrar perfiles de circuito propios). Auténtica telemetría, vamos…

Además, el AMG Dynamics Select cuenta también con un control de estabilidad que amplía las funciones del ESP con breves intervenciones en los frenos de cada rueda en curva para asegurar la trayectoria correcta dentro de la misma (por ejemplo, actuando sobre la rueda trasera interior para cortar el derrape del eje trasero). Igualmente dispone de dos niveles de actuación, el “Basic” y el “Advanced”. El nivel «Basic» va unido a los programas de conducción “Calzada deslizante” y “Confort”, procurando a este GLA AMG 35 un comportamiento muy estable con poco balanceo. El nivel “Advanced” se activa con los programas Sport y Sport+, manteniendo un comportamiento equilibrado y neutro pero con límites más altos (y si se el programa de conducción “Individual”, es el conductor quien elige libremente los niveles, pudiendo hacerlo también por separado con independencia del programa de conducción, mediante las teclas al volante).

En suma, un Mercedes GLA muy especial (como buen AMG) capaz de procurar las satisfacciones deportivas del Clase A más “racing” sin por ello dejar de permitir un discreto uso todo camino (eso sí, muy discreto) para aquellos que no quieren sólo un coche para rodar sobre asfalto. Lo veremos en los concesionarios de la marca a partir de marzo, a un precio todavía por fijar pero que seguro no bajará de los 60.000 euros.

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