Hyundai Ioniq 1.6 GDi PHEV

17 diciembre, 2020
LUISMI VITORIA
La versión híbrida enchufable

El Hyundai Ioniq 1.6 GDi PHEV es mucho más que una versión híbrida enchufable, es la constatación del compromiso de la marca coreana con la electrificación y la sostenibilidad en tanto que, con su aportación, esta berlina de 4,47 m cuenta con una diversidad en este terreno inalcanzable para otros modelos.

Hyundai es una marca comprometida con la electrificación desde hace años. Tal es así que puede presumir de contar, desde la incorporación a la gama Ioniq de la versión híbrida enchufable en 2017, de hasta tres grados diferentes de electrificación en ese emblemático modelo: el eléctrico (EV) con el que arrancó su comercialización y que, en mayo del año pasado, vio como su potencia pasaba de los iniciales 120 CV a los 136 CV, a la vez que la autonomía crecía en relación al aumento de la capacidad de su batería -ya de 38,3 kWh, un 36 por ciento más que la anterior-, alcanzando los 311 km (WLTP); el híbrido (HEV), lanzado casi inmediatamente al hilo del anterior, con sus 141 CV y gracias a los 1,56 kWh de su batería con la capacidad para mover al Ioniq con esa energía una corta distancia o, con mayor frecuencia, apoyar con ella a su motor térmico y, por último, el híbrido enchufable o Plug-in (PHEV).

Esta variedad, que le permitió a Hyundai de presumir de que su aerodinámico Ioniq era el primer coche del mundo con tres tecnologías con intervención eléctrica diferentes bajo una misma carrocería y, más allá de que la gama de la marca contempla todo tipo de aplicaciones de esta energía con los microhíbridos o la pila de combustible, se ha convertido no sólo en un argumento de marketing, sino en una realidad comercial. Esto es así en tanto que, si bien el grueso de las ventas del Hyundai Ioniq han recaído sobre el HEV, los PHEV y EV han contado con la aceptación de los clientes, particularmente creciente.

Tanto el Ioniq eléctrico como el híbrido enchufable, disponen de la etiqueta de cero emisiones con sus consiguientes ventajas: además de la exención del impuesto de matriculación o bonificaciones sobre el de circulación como los Eco, del acceso a carriles Bus-VAO sin importar el número de ocupantes o circulación libre por zonas restringidas y en escenarios de alta contaminación o aparcamiento gratuito en zonas reguladas sin límite horario.

El Hyundai Ioniq Plug-in consigue esta validación como consecuencia de disponer de una autonomía eléctrica superior a los 40 km que establece la norma: su batería de iones de litio de 8,9 kWh permite recorrer, sin intervención alguna del motor de combustión, 52 km en ciclo mixto y 66 en urbano, en ambos casos bajo las rigurosas condiciones de la norma WLTP.

Cuando la energía de esta batería se agota -o si el conductor decide evitar su trabajo exclusivo-, y hasta la siguiente carga conectando al Ioniq a la red, es posible seguir contando con el apoyo de su electricidad en tanto que este PHEV pasa a comportarse como un híbrido convencional gracias a la recuperación de energía que se produce cuando no se está acelerando e, incluso, durante fases de la frenada. De hecho, una ventaja que aporta el Ioniq Plug-in está en la posibilidad de ajustar el grado de esa frenada regenerativa en el modo Eco con las levas situadas detrás del volante, mandos que en el Sport sirven para controlar las relaciones del cambio del doble embrague de seis velocidades DCT, un valor extra por su rápida respuesta y el placer de conducción que aporta.

En la práctica, el Ioniq permite disponer de dos coches en uno y elegir el momento en que se quiere disponer de cada cual: el eléctrico, sin emisiones y ruido, la situación ideal para la circulación para la ciudad; o el híbrido, también de 141 CV, disponiendo de todo el empuje que procura el uso de ambos motores, la que aporta el 1.6 de inyección directa de gasolina más la “sobrealimentación” del motor eléctrico síncrono de imanes permanentes de 60,5 CV, por ejemplo, para afrontar una subida o una carretera de montaña.

Y con una autonomía de hasta 1.000 km que es consecuencia de la suma de la energía contenida en la batería -situada bajo el asiento trasero, de forma que no se inmiscuye en la funcionalidad ni el espacio del Ioniq- más la del depósito de combustible. A discreción del conductor queda seleccionar cada personalidad.

En todo caso, el gasto energético del Ioniq Plug-in acaba siendo, gracias a la intervención de la electricidad, inferior al de un coche semejante con motor exclusivamente de combustión: la clave está en el bajo coste que suponen los kilómetros eléctricos.

Entre las novedades recientes que esta versión Plug-in comparte con otros Ioniq está la incorporación de una pantalla de 10,25 pulgadas en el centro del salpicadero que, más allá de dar cobertura al sistema de infoentretenimiento, también permite el control del consumo, flujos de energía o procesos de carga, entre otras funciones. Como otros Ioniq, el Plug-in está disponible con tres niveles de equipamiento: Tecno, Style y Style.

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