Corría el año 1945 cuando en la II Guerra Mundial, las tropas aliadas avanzaban en pos de la invasión de Alemania para derrotar a los alemanes. En una maniobra a la desesperada, los alemanes desencadenaron una contraofensiva en los bosques de las Árdenas, en Bélgica. Si bien ganaron esa batalla, y consiguieron frenar el avance aliado, la batalla final la perdieron, siendo Las Árdenas el último obstáculo para que los Aliados derrotasen finalmente a las tropas alemanas. Pues bien, en ese mismo escenario, en los bosques belgas de las Árdenas, se encuentra el Circuito de SPA-Francorchamps, escenario del Gran Premio de Bélgica de Fórmula Uno, donde comienza la decisiva batalla del Campeonato, en una frenética última parte del Mundial, siendo ésta la primera de las 7 últimas carreras. Sin lugar a dudas, la batalla de las Árdenas marcará el devenir del Campeonato. ¿Seguirá Alonso con su espectacular remontada?, ¿seguirán intratables los Red Bull en calificación, y mejorarán en carrera?, ¿repuntará McLaren?. Pronto tendremos respuestas a estas preguntas.
Conociendo el circuito.
Como decíamos, el Circuito de SPA se encuentra en pleno bosque de las Árdenas. Es el circuito favorito de los aficionados, si se hiciese una encuesta. Y ganaría por abrumadora mayoría. Su mítico trazado a modo de montaña rusa, por más de 7 km, resulta sencillamente espectacular, tanto para el piloto como para los aficionados y espectadores. Ningún otro circuito presenta un trazado de este tipo. Y eso que inicialmente era de 14 km, que se redujeron a los 7.004 metros en 1970 por motivos de seguridad. Después de varios años sin carreras aquí, este circuito regresó finalmente en 1983 para convertirse en trazado indispensable e insustituible de cada año. El recorte del trazado no cercenó las zonas de La Source, Stavelot, o la mítica Eu Rouge. Tanto en su versión primitiva (14 km) como en la actual, pilotos legendarios del automovilismo dejaron su sello personal, como Ascari, Fangio y Clark –en el trazado original– y Senna, Prost, Schumacher y Raikkonen –en el trazado actual–.
Ausente este año el piloto finlandés, Raikonnen, sólo dos pilotos en activo pueden presumir de haber ganado aquí: Michael Schumacher, que con 6 victorias tiene un récord difícil de igualar y el brasileño Felipe Massa, ganador en 2008. La última Pole fue par Fisichella (Force India) con un tiempo de 1’46’’308. Y la vuelta rápida fue para Vettel, con 1’47’’308. El podio de 2009 fue para Raikkonen, Fisichella y Vettel.
El circuito de SPA-Francorchamps, fue inaugurado en 1922, disputándose el primer gran premio de F1 en 1950; desde entonces, 42 grandes premios le contemplan. Tiene capacidad para 100.000 espectadores, pocos si se tiene en cuenta su trazado de 7.004 metros. Tiene 21 curvas, de las que 10 son a izquierdas y 11 a derechas, lo que hace un trazado muy compensado, y con igual gasto de neumáticos. Se requiere una carga aerodinámica Baja, y el desgaste de neumáticos es Medio. El motor va el 73% de la vuelta a fondo. El consumo de gasolina es de 2,6 kg/vuelta, y la penalización de gasolina es de 4 décimas por cada 10 kg de más. La velocidad máxima de 2009 (que es la que nos sirve de referencia por los cambios de aerodinámica y diseño del año pasado y vigentes este año) fue de 324 km/h. Para esta carrera, Bridgestone lleva a SPA los compuestos duro y blando de sus neumáticos Potenza. Para Hirohide Hamashima, director de desarrollo de Bridgestone, “Spa Francorchamps es un circuito que esconde muchos secretos. Es el más largo de toda la temporada, y hay muchas características diferentes durante la vuelta. Los neumáticos son sometidos a grandes cargas aquí, y el circuito supone demasiado castigo para el uso de nuestro neumático extrablando. Eau Rouge y el sector dos son particularmente duros. A pesar de las elevadas velocidades que veremos, las exigencias de la vuelta implican que la carga aerodinámica sea alta en las configuraciones de los coches, con lo que los neumáticos tienen que soportar una carga aún mayor. El cambio de rasante de Eau Rouge, de abajo a arriba sitúa a los neumáticos bajo grandes fuerzas de compresión a altas velocidades, que se añaden a la carga aerodinámica y a la inercia. Esto supone que la presión de los neumáticos tiene que ser cuidadosamente controlados. El clima es un factor importante, a menudo, especialmente por las temperaturas, que pueden oscilar entre los 10º y los 40ºC. La lluvia es otro factor a tener en cuenta. Spa, rara vez, nos depara una carrera aburrida, y espero que tengamos una atractiva despedida del circuito”.
Llegamos a la primera curva de 180 grados, a 250 km/h para bajar hasta los 65 km. A la salida, se toma una falsa recta para empezar la subida a la curva Eau Roge, que se toma a tope con la nueva aerodinámica y se continúa a fondo hasta llegar la chicane compuesta por tres curvas seguidas, acelerándose progresivamente saliendo de ellas a 175 km/h. Así llegamos a la curva 8, a 270 en 5ª velocidad, larga, en descenso, para llegar a la curva 9 bajando velocidad a 210. Seguidamente se toma una recta que permite poner el coche a 290 km en 6ª marcha, para bajar y tomar doble curva, las 10 y 11, ambas muy rápidas. Se hace en bajada hasta llegar a otra chicane, curvas 12 y 13. Después de varias rectas y otras curvas, se llega a la “parada del autobus”, en la parte final del circuito, donde se llega después de una larga recta que provoca una frenada brusca para hacer un giro de derechas y otro de izquierdas, muy cerrado, para afrontar la recta de meta, donde se llega a fondo.
El Gran Premio se disputa a 44 vueltas (308 km). En opinión de Jaime Alguersuari, «Aquí se nota mejor la diferencia entre pilotos», asegura el español, y «en este trazado puede pasar cualquier cosa». Para el “kaiser” Schumacher, «siempre ha sido mi circuito favorito». Y para Alonso, “el trazado belga es quizá el más increíble de todo el mundial». En definitiva, un circuito épico, donde no hay las aburridas chicanes, ni frenadas bruscas que sólo permiten adelantamientos un tanto ficticios, más al contrario, SPA juega con desniveles, grandes bajadas (Pouhon) y subidas (Le Source), y la curva más difícil y divertida junto a la famosa de 4 vértices de Turquía, la zona de Blanchimont. Y a todo ello, hay que sumar el viento, donde la aerodinámica ha de fusionarse con él.
Fernando Alonso tiene puestas muchas esperanzas en el reinicio del Campeonato tras el parón del verano; a pesar de las vacaciones, su cabeza no descansa. “Es imposible desconectar el cerebro del campeonato”, dice el español; reconoce que todos los días dedica “por lo menos diez minutos a pensar en la próxima carrera”. Considera Alonso que tiene el 50 % de posibilidades de ser Campeón del Mundo. En declaraciones hechas en La Gazzeta dello Sport, afirma que correr para Ferrari, “siempre ha sido diferente: aquí en Ferrari, en cada carrera estamos casi obligados a lograr la pole position y ganar, ya que si no es así el resultado es considerado débil. Aunque ya lo sabía, me ha llamado mucho la atención y es muy bonito para nosotros, los pilotos, sentir esa pasión, porque sabemos donde corremos», señaló. «Es imposible desconectar el cerebro del campeonato. En estos días haré deporte, me entrenaré, me relajaré, pero por lo menos diez minutos al día mi cabeza está pensando en lo que me espera en la próxima carrera», precisó. Añadió en sus declaraciones que “nosotros tendremos nuestras posibilidades y lo demostraremos». Alonso, que desconectó entre Suiza y España (en Asturias concretamente), manifestó, en declaraciones recogidas en su blog de la web de la Scuderia, que «ahora tengo muchas ganas de volver a la pista, pero de modo positivo, sin ninguna ansia, es más, con mucha tranquilidad. Estoy contento de que se vuelva a competir sobre dos pistas tan particulares como las del Gran Premio de Bélgica y de Italia». «Como dicen los ingleses: ‘keep the momentum’ (mantente en esa línea), éste debe ser nuestro objetivo, es decir, proseguir por el camino iniciado antes de las vacaciones. Los resultados de Hockenheim (Alemania) y de Budapest no han sido importantes sólo para las dos clasificaciones, sino también por la confianza que nos han dado», continúa diciendo Alonso, que ha entrenado duramente especialmente con la bicicleta: «El realidad, el medio de transporte que más he usado ha sido la bicicleta. Más allá del entrenamiento habitual, me he divertido haciendo una ‘mini Vuelta’ en las zonas próximas a Oviedo: cinco etapas junto a mis amigos más cercanos que han sido muy divertidas», agregó el asturiano. Para Massa, «Spa-Francorchamps es el circuito soñado de todo piloto, competí allí por primera vez en el 2002. No requiere mucho downforce, así que los coches se sienten como si estuvieran bailando. Realmente sabes que eres un piloto de carreras cuando estás allí. Nunca he competido en un lugar mejor que este. Creo que podemos ser fuertes. Eau Rouge es obviamente la mejor curva para mí en cualquier lugar del mundo, hay otras muchas curvas rápidas y además es un trazado donde el piloto puede marcar realmente la diferencia». Alonso habla así de SPA: «Spa es diferente a cualquier otro circuito, tiene características propias y el piloto debe prepararse para el reto. Es difícil tener un coche que vaya perfecto en todos los sectores porque las vueltas son demasiado largas. Por lo tanto, hay que ser prácticos y tener confianza. Estamos esforzándonos por conseguir el equilibrio entre una alta velocidad y estabilidad en las curvas rápidas; sin olvidarnos del comportamiento en los sectores lentos. Después hay que encadenar bien las vueltas y coger confianza para llevar el monoplaza al límite. En cuanto a la curva Eau Rouge puede que se tome a fondo pero no quiere decir que vaya a ser fácil. La llegada a este punto se hace cuesta abajo. Hay una transición fuerte y después se remonta repentinamente. Desde el puesto del piloto no se ve la salida de la curva y al llegar a la cima, no se sabe qué trayectoria tomará el monoplaza. Es una parte clave en una vuelta cronometrada, porque condiciona la velocidad punta en la recta que le sigue, y se puede perder mucho tiempo. Pero es también un sitio particular; se siente una compresión del cuerpo conforme llegas abajo. Es una sensación extraña pero placentera. Nunca he ganado en Spa, así que espero que algún día pueda lograr una victoria aquí y añadirla a mi historial».
«No creo que haya ni un piloto en la parrilla que no esté deseando correr en Spa», asegura Mark Webber. Y no creo que haya un solo aficionado de F1 que no eligiese esta carrera para verla si tuviese que decidirse por una de todo el Mundial. Nosotros, desde luego, estamos deseando que llegue el fin de semana para ver la carrera del “circuito verde”.