El Gran Premio de Bélgica celebrado en el Circuito de SPA-Francorchamps, venía cargado de las ilusiones y apuesta ganadora de un Fernando Alonso especialmente motivado. Parecía tranquilo y seguro de sí mismo, a tenor de sus declaraciones a la vuelta del descanso obligado de agosto. «Ferrari está muy acostumbrada a ganar –decía el asturiano- y no creo que se pongan demasiado nerviosos si se llega a las últimas carreras apretadas y tanto Hamilton, como Button, como yo, que ya tenemos algún Mundial conseguido, creo que vamos a afrontar este final de campeonato más tranquilos que los dos pilotos de Red Bull». Continuaba diciendo que «a partir de ahora debemos gestionar las carreras de una manera perfecta. No podemos tener ningún tipo de problema con la estrategia o cometer errores; tenemos que tener suerte en carreras como la de este fin de semana en Bélgica, en las que hay que tomar decisiones rápidas con la lluvia y tener de nuestra parte ese pelín de fortuna para acertar».
Los libres:
Todas estas buenas sensaciones se afianzaban a tenor de los buenos entrenamientos libres realizados por el asturiano. Así, en los Libres 1, celebrados con lluvia intensa, fue el más rápido, y en los Libres 2, ya con pista seca, también destacó el piloto español por encima de los demás. Entre tanto, los competidores más directos, Red Bull y McLaren, o no iban o escondían sus cartas. Pero en los Libres 3, el F10 de Alonso, estuvo algo discreto, y en la vuelta de preparación de la clasificación, el comportamiento del F10 no fue el esperado. La jornada del sábado arrancó con sol pero pista húmeda. Había previsión de lluvia. Y Alonso tenía dudas con los reglajes, especialmente con el ala, si poner mucha o poca. Y ello porque en este circuito, si pones mucha ala, vas muy rápido en el sector más lento, el 2, pero penalizas mucho en los sectores 1 y 3, que son los más rápidos. Y si quitas ala, vas rápido en los sectores 1 y 2, pero muy lento en el sector 2, el más virado, donde los Red Bull son fuertes. Además, en este circuito, el sector 2 es el más largo. Pero en todo caso, parecía que todo iba miel sobre hojuelas, vamos que todo marchaba estupendamente, según las previsiones: reglajes de lluvia, mejoras en el F10 en la parte trasera, y la confianza en que la carrera se desarrollase sobre un infierno de lluvia intensa. Así, las cosas, la lluvia caída en la tercera jornada de entrenamientos, impidió a Ferrari hacer un “back to back”, esto es, confrontar el comportamiento del coche antes de las mejoras con el comportamiento después de las mejoras. En todo caso, casi todos los pilotos, excepto Alonso, apostaban por reglajes de seco –incluso su propio compañero de equipo, Massa-. La diferencia de velocidad entre Fernando y Felipe era de 10 km/h de velocidad punta a favor del brasileño. Alonso se quejaba de sobreviraje en todas las curvas. Al final de los libres 3, empieza a diluviar. En definitiva, la apuesta arriesgada de Ferrari y Alonso era la previsión de calificación y carrera bajo lluvia.
La calificación:
Así afrontaron la calificación. En la Q1, ya había parado de llover y todos salieron rápidamente para coger un buen tiempo y asegurar la Q2. Si al principio de la tanda todos salieron con neumáticos duros, en poco tiempo tuvieron que cambiar a intermedios de lluvia. Un caos de entrada y salida, con los nervios a flor de piel. Pedro De La Rosa se sale de pista y dice adiós a la calificación. Empieza la Q2, con Alonso y Alguersuari calificados, y todos los pilotos salen a la vez. La sesión se hace en seco. Alonso hace 6º en su primera vuelta lanzada, marcando los mejores tiempos en el Sector 1. Pero Massa ya hace 4º, y los tiempos del resto van bajando. A falta de 6 minutos para acabar la tanda, Alonso es 7º, por detrás de Alguersuari, 6º. La alarma salta cuando Alonso es 9º a falta de 2 minutos para terminar la Q2. Finalmente, Alonso salva los muebles haciendo un 8º puesto, por detrás de Massa. Y los McLaren intratables, comandan los tiempos.
La definitiva Q3 arranca con un sol que seca rápidamente la pista. Y como no podía ser de otra manera, Alonso no podía hacer buenos tiempos por sus reglajes de mojado, así que empieza mal, con un 10º puesto que es el que finalmente tendría en la salida del domingo. Los Red Bull consiguen la pole nuevamente, y van…., esta vez con Webber como mejor polemann. ¿Quién dijo que los Red Bull iban mal en este circuito tan rápido?. Hamilton conseguía el 2º puesto de la parrilla y Kubica 3º (con un Renault renovado con su F-Conduct). Vettel era 4º, Button 5º y Masa 6º.
La lectura de la clasificación era clara: Ferrari y Alonso se equivocaron en la estrategia a seguir, y se empecinaron en que la calificación y carrera iba a ser sobre mojado, con intensa lluvia. Vamos, que lo que ningún meteorólogo podía asegurar a ciencia cierta, los de Maranello pretendían saber más. Cierto es que había previsiones, que en SPA siempre llueve, pero el tiempo aquí es muy cambiante, y era preferible jugar con seco y afrontar con seguridad la calificación y en carrera ya se vería. Así hicieron todos. ¿O es que los demás no tienen radares de lluvia?.
El propio Fernando Alonso, ya anticipaba lo que podría ocurrir si la carrera no era en mojado: “si no llueve –dijo en declaraciones a La Sexta TV a pie de pista- será imposible remontar. La previsión de lluvia es del 100%, pero todavía no ha llovido. La salida va a ser fundamental. Si se usa la escapatoria habrá sanción”. Por su parte De La Rosa reconocía en La Sexta TV que “ayer cometí un error y es una lástima. Salimos los últimos. La carrera es larga y puede pasar de todo. Estreno el 9º motor y me han penalizado 10 posiciones. La lluvia es la única opción para puntuar. Lo positivo es que al salir último no tengo nada que perder”. Alguersuari declaró al mismo medio que, “hace mucho frío. Más que la salida, la carrera es complicada. El tiempo cambia muy rápido. Quiero que llueva. Puede llover muy fuerte y en otra parte estar seco. Esperamos puntuar”.
La carrera:
Fue caótica desde el principio. Webber perdía su pole en una nueva mala salida de los Red Bull, que pierden en carrera lo ganado en la calificación. Hamilton, siempre atento y listo, se hace con la cabeza de carrera. Alonso saliendo 10º gana 3 puestos. Si bien no llovía demasiado, en la primera vuelta empezó a jarrear agua, y trajo las primeras consecuencias. Con la lluvia cayendo a mares, en la primera vuelta los monoplazas pierden la trazada y Alonso es embestido por Rubens Barrichello, que se lleva la peor parte. De haber salido más adelante, otro gallo le hubiese cantado. El F10, milagrosamente, no se rompe y Alonso consigue ponerlo en pista, pero ya ha perdido todas las opciones de carrera pues se queda último, además entra en boxes para comprobar daños y cambiar las gomas de seco por las intermedias de lluvia. En la vuelta 3 ya casi no llueve y esto es lo peor para Alonso, que al igual que los demás, tiene que parar otra vez para volver a poner gomas de seco, pues si no, los neumáticos intermedios se destrozarían sin lluvia. Así las cosas, en la vuelta 5 el asturiano es 20º. Empieza una remontada hasta ponerse 8º a falta de pocas vueltas para acabar, pero en su ansia de acercarse a los dos Mercedes –que tenían que hacer su parada- y por tanto con opciones de al menos ser 6º, pisó piano mojado y como iba tan al límite, trompeó y rompió palier derecho y suspensión. Adiós carrera, adiós a puntuar y adiós al Mundial. Entre medias, Vettel, haciendo de las suyas, la lió de qué manera, chocándose dos veces y acabando la carrera sin puntuar. Otro que dice adiós al Mundial. Lo mismo que Button, que abandonó a poco de empezar. ¿Será ahora aliado de su peor enemigo, Hamilton?.
Y a río revuelto, ganancia de pescadores: Hamilton, que también se sale de pista cuando iba primero, se queda a un palmo del muro, y consigue ni chocar ni quedarse enganchado en la arena, saliendo a pista y manteniendo la primera posición a pocas vueltas del final. Un tipo con suerte, este Hamilton. Un final de carrera con Hamilton 1º, Webber 2º y Kubica 3º.
Ferrari y Alonso quisieron apostar muy fuerte desde el principio. Su osadía, que de salir bien habría pasado a la historia de SPA, era clara: iba por detrás en el Mundial, sabía que uno o varios de los aspirantes al título, no puntuarían por abandonos en carrera u otras circunstancias (como así sucedió con Button y Vettel), así que lo mejor –creía Alonso- era hacer algo distinto del resto y confiar en todas las previsiones. Pero tanto riesgo faltando todavía 7 carreras con la de SPA, y a escasos 20 puntos de diferencia cuando el ganador ya se lleva 25, nos parece demasiado riesgo, impropio de un piloto campeón y una Scuderia y una marca que no se la pueden jugar de esa manera. Si la carrera de SPA fuese la antepenúltima o penúltima, la apuesta habría sido acertada y el riesgo asumible, pues de otra forma no tendría opciones. Pero en las actuales circunstancias, el daño –no puntuar finalmente- ha sido mayor que la ganancia de haber estado en el podio. No es el primer error grave de la temporada. En Ferrari tendrán que analizar lo sucedido y aprender de los errores. Ya no caben más fallos en lo que queda de campeonato. Sólo si Alonso gana al menos 3 carreras y hace podio en el resto, es posible que pueda ganar el título. Ahora la presión será mayor, aunque en 2006, Alonso ya demostró que sabe aguantar mejor la presión de los que vienen por detrás, que la ansiedad que ahora le puede, yendo él por detrás.
Es el momento de que Alonso destape el tarro de sus esencias y ejerza de lo que es: un verdadero bicampeón del mundo, un genio al volante capaz de lo mejor y lo imposible.
La próxima carrera en Monza, su nueva casa, debe ser definitiva. Sólo cabe ganar y que el líder no suba al cajón.