Este popular modelo de la marca italiana acumula cinco llamadas oficiales a revisión desde su lanzamiento al mercado en la primavera de 2007, en su segunda generación como sucesor del Stilo. Muchos de los problemas sufridos en algunas de sus primeras unidades (ruidos y patinado de embrague, mal arranque –sobre todo en el 1.4T Jet-, caudalímetro frágil, ensuciamiento de la sonda EGR con dilución del combustible en el aceite en los diesel, problemas en el equipo eléctrico y electrónico –ordenador de a bordo, alzacristales, ESP, etc-) fueron solucionados en garantía. Pero otros obligaron a sendas llamadas a revisión, primero en 2007, con una llamada en agosto para sustituir la barra estabilizadora delantera (causante de ruidos y movimientos en el eje anterior en los modelos fabricados en mayo y junio de aquel año) y otra en diciembre (para sustituir algunos latiguillos y conductos de líquido de frenos no correspondientes a las especificaciones originales). Después, hubo otra en diciembre de 2008 (soldaduras defectuosas en el anclaje del tren trasero en los Bravo producidos en junio de 2007) y otra más en agosto de 2009 (sobre las versiones 1.6 Multijet fabricadas de febrero a abril de 2008, por una disfunción de la válvula de regulación de presión del turbo), y tras dos años “tranquilos”, la última llamada se produjo en mayo de 2012 para verificar el ataque y fijación del cardan de la dirección entre columna y cremallera, cuya holgura podía llegar a causar la disminución y pérdida del control del coche.
Fiat Bravo: 5 llamadas en 7 años
3 octubre, 2013
GONZALO NAVARRO
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