Cerca de 30.000 unidades del monovolumen de Citroën pasarán por el taller oficial para reajustar el «software» de actuación del freno de mano eléctrico, que a veces no se suelta cuando debe o tarda demasiado en hacerlo. Es la tercera llamada del modelo (antes hubo otra en las versiones 2.0 HDI, por fallo del servofreno de vacío, más la general por problemas de ajuste entre vidrio y chapa del parabrisas y el techo de vidrio de algunas unidades. No se sabe la fecha de producción de las unidades afectadas, aunque sí que no es muy reciente (el problema de ajuste del freno de mano se solucionó en fábrica en septiembre de 2008). Otro problema más, referente a pinzas de freno ruidosas por culpa de tornillos de fijación mal calibrados, ha sido solucionado de inmediato antes de su entrega a los clientes, evitando así una nueva llamada.
