Desde 1977 Mercedes lleva combinando con maestría la capacidad y el refinamiento en su familiar por excelencia, culminando en su máxima expresión en esta su última generación, a la que dota de todos los avances tecnológicos introducidos en la berlina, añadiendo un plus de capacidad y muchas “astucias” que aumentan su funcionalidad y aspecto práctico muy por encima de la competencia. La nueva Clase E familiar adopta la denominación Estate como en la Clase C, representando la tercera carrocería de la gama actual, junto a la berlina y al Coupé.
Su línea es muy parecida a la berlina, de la cual deriva, de idéntico frontal, continuando su zaga con el estilo de pilotos trapezoidales con diodos luminosos y luz de freno de emergencia (parpadea en frenadas bruscas), tercera luz de freno sobredimensionada a lo largo del espóiler trasero y doble salida de escape integrada en el paragolpes. Respecto de la berlina, el Estate mantiene la misma batalla (2,87 m), anchura (1,85 m) y altura (1,47 m), si bien con las barras del techo llega a 1,51 m y es 3 cm más largo (4,90 m).
Si comparamos con la generación anterior, crece 4,5 cm de largo, y aunque sólo gana 5 litros de capacidad de carga (695 incluyendo el compartimento bajo el maletero) puede alcanzar 1.220 litros hasta el cubremaletero con la segunda fila de asientos abatida y mejora su capacidad de gestión de carga.
Esta se facilita al incorporar de serie el Easy-Pack, que incluye el portón de apertura eléctrica (también accionado desde el mando a distancia y desde el propio portón trasero), una red de seguridad para la carga, una caja plegable a modo de carrito (almacenada bajo el maletero) y el piso de carga plegable, que puede elevarse y enclavarse en distintas alturas, con lo que aumenta considerablemente su funcionalidad. La longitud disponible detrás de los asientos delanteros llega hasta los 2 m por 1,10 m de ancho en su parte más estrecha (boca de entrada de 1,43 m).
En opción, y como novedad en el segmento, dispone de una tercera fila de asientos formada por dos butacas que soportan hasta 50 kg de peso. Estas dos plazas extras están homologadas para dos niños de hasta 1,40 m y salen del piso del maletero para ser montadas en sentido contrario al de la marcha. Además cuenta con numerosas astucias que aumentan su funcionalidad y confort; el asiento trasero se abate automáticamente, ya sea por un tirador situado a cada lado del asiento como por un interruptor en el propio maletero y el espacio que deja para carga llega a los 1.950 litros hasta el techo.
También el asiento del acompañante delantero puede tumbarse para transportar objetos largos de hasta 3 m. El portón trasero lleva un sistema de seguridad por el que cuando baja automáticamente se para al encontrar la más mínima resistencia y vuelve a abrirse y tanto al abrirse como al cerrarse arrastra con él la tapa cubre-equipajes encajándola en su lugar.
Para la suspensión, muy confortable aunque reforzada respecto a la berlina, se cuenta de serie con el tren de rodaje llamado Direct Control, con sistema de amortiguación adaptativa, mecánico en el eje delantero y neumático de regulación automática de altura en función de la carga soportada en el eje trasero, derivando este último de la suspensión neumática opcional Airmatic de la berlina (con modos confort y sport), que sustituye los muelles helicoidales por otros de tipo neumático. Al corregir la altura del vehículo a través de esta suspensión neumática, se facilita el transporte de cargas pesadas y el tubo de escape se libra de dar contra el suelo.
En materia de seguridad, resulta completísimo y ofrece los mismos elementos que la berlina, es decir, hasta 9 airbags (7 de serie, incluido el de rodilla del conductor) capó activo para protección de los peatones, limitadores de esfuerzo de los cinturones de seguridad (en función de la altura y el peso), faros bixenon inteligentes con luces de carretera automáticas, sistema de alerta por cansancio (Attention Assist), control del ángulo muerto del retrovisor exterior y aviso del cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales, sistema de visión nocturna Plus, Distronic Plus con servofreno de emergencia Plus y freno Pre-Safe, que en caso de impacto inminente, a 1,6 segundos del mismo frena el vehículo minimizando las consecuencias del mismo, pretensando a su vez los cinturones de seguridad.
También está disponible una cámara de marcha atrás que facilita el aparcamiento. En el inicio de su comercialización cuenta con dos propulsores gasolina (E 350 CGI BlueEfficiency y E 500) y tres diesel (E 220 CDI, E 250 CDI y E 350 CDI, todos BlueEfficiency). Y ya en marzo de 2010 se añadirán en gasolina los E 200 CGI BlueEfficiency (183 CV), E 250 CGI BlueEfficiency (204 CV), E 350 4Matic (272 CV) y después el poderoso E 63 AMG (525 CV), mientras que en diesel se sumarán los E 200 CDI (136 CV) y E 350 CDI 4Matic (231 CV), ambos también con categoría BlueEfficiency.
La prueba de conducción la realizamos con dos de las versiones más populares en nuestro mercado, la E 220 CDI y la E 250 CDI, ambas combinadas con la caja automática de 5 velocidades opcional. La primera, con 170 CV y un par máximo de 40,8 mkg entre 1.400 y 2.800 rpm, se mostró suficiente para mover con cierta soltura sus 1.845 kg (en orden de marcha), con un régimen de giro útil entre 1.500 y 4.500 rpm, notándose un salto demasiado pronunciado entre la 4ª y 5ª velocidad, sin duda para obtener cifras de consumo bajo en carretera. Por su parte, la 250 CDI está basada en el mismo motor 4 cilindros de 2.2 litros, subiendo potencia y par máximos hasta 204 CV y 51 mkg entre 1.600 y 1.800 rpm. El empuje extra (con el mismo peso) se agradece en aceleraciones y recuperaciones, resultando más aconsejable, máxime si llevamos pasajeros y carga. No obstante, a pesar del aumento de potencia, ambas homologan el mismo consumo mínimo combinado de 6,1 l/100 km.
La insonorización es la justa exigible para un vehículo de sus características, sin embargo algo más no le vendría nada mal a las dos versiones. Y en cuanto al 250 CDI, que se vale en toda circunstancia para proporcionar ese dinamismo que contribuye a obtener el agrado de conducción que se espera de un Mercedes de gama alta, se echa en falta al menos una 6 velocidad en su caja automática que permitiese exprimir al máximo todo el potencial del motor (la caja 7G-tronic sólo la montan los V6).
Los precios suman entre 3.000 y 6.000 euros más respecto a la berlina con idéntica motorización y acabado (Básico, Elegance o Avangarde), justificados por las aportaciones que reciben. Y opcionalmente se dispone de un paquete AMG que acerca la imagen exterior a las versiones más deportivas de la marca.

