El nuevo Bravo ha tenido un pequeño percance de montaje que da lugar a llamada a revisión. Se trata del eje posterior, cuyos núcleos de rueda no están correctamente soldados en su anclaje final, lo que provoca disfunciones en los apoyos y alteraciones de geometría. La solución pasa por la sustitución total del eje en las unidades afectadas, un pequeño porcentaje de las fabricadas entre febrero y junio de 2007, cuyos propietarios ya están siendo advertidos para que pasen por el taller oficial para proceder a la misma sin ningún coste.
