Aunque oficialmente es todavía un «concept », la marca afirma que está «a un paso» del modelo definitivo que saldrá a la venta para final de año. Destinado a competir con la nueva y nutrida oferta de este segmento (próximos Hyundai Tucson y Kia Sportage, VW Tiguan, Fiat Sedici, Suzuki SX4, Nissan Qashqai, etc), el C 200 es un SUV «crossover» de 4,4 m de largo por 2,65 de batalla (bastante notable, mayor que la de la mayoría de sus rivales) que estrena por vez primera un bastidor monocasco, en lugar del clásico chasis de largueros y travesaños que SsangYong utiliza en los 4×4 más «puros» de su gama. Con suspensiones independientes más pensadas para el asfalto y cambio de 6 marchas, el SsangYong C200 montará motores diesel y gasolina de hasta dos litros de cubicaje, cumpliendo ya la próxima normativa europea de emisiones Euro 5.

Diseñado por Giuguaro, este compacto no tan pequeño (4,40 m de largo, por 1,83 m de ancho y 1,68 m de alto) con carrocería 5 puertas, amplio por dentro y manejable por fuera, se anuncia fácil de controlar. Parte del secreto de su bajo consumo radica en un contenido peso, gracias a su nuevo bastidor monocasco, más ligero que el tradicional chasis de largueros, a lo que se une un abundante uso del aluminio en sus componentes, así como otros materiales ligeros, anuncia un 20% menos de consumo y emisiones sobre los motores equivalentes de sus rivales. Y con 175 CV nada menos, su motor turbodiesel 2.0 con cambio de 6 marchas (manual o automático) va a ofrecer un nivel de prestaciones muy elevado entre los principales competidores 4×4 de su categoría.
Un motor definido además como «green diesel» (diesel verde) por su bajo nivel de emisiones. Con tracción total 4×4 ó sólo delantera (4×2) y un centro de gravedad más bajo de lo normal en este tipo de vehículos, el C200 será una realidad comercial para final de año. Más difícil es que su hermano híbrido «eco» lo sea también, aunque quizá lleguemos a verlo dentro de un par de años.
El C200 Eco complementa su 2.0 turbodiesel con un motor eléctrico de 45 KW (a 340 voltios), lo que le permite reducir su consumo en torno a un 30% sobre el modelo normal térmico y bajar hasta un 50% sus emisiones.