
Pese a su merecida fama de robusto todo terreno, el Jeep Wrangler (2007) ha sufrido bastantes anomalías en sus últimas generaciones, bastante corregidos desde el “restyling” de 2011. Sin llegar a causar llamadas, hubo necesidad en algunas primeras unidades de reprogramar las centralitas de gestión del motor (diesel), corregir disfunciones del sistema “start & stop”, fragilidad en el ataque del grupo cónico delantero de la transmisión, vibraciones en la dirección, entradas parásitas de agua, disfunciones en la calefacción y ventilación, alto grado de ruido de rodaje (neumáticos ruidosos), ruidos de puertas… Algunas de ellas fruto de un trato duro “off road”. Pero sí ha habido también llamadas a revisión por culpa de los frenos (en enero de 2010 por bloqueo del freno de mano, en abril de 2010 por retraso en la frenada al subir cuestas, exigiendo la reprogramación del módulo EBC y la última en febrero de 2011, sólo para los Wrangler de 2007 a 2010, por falta de rigidez en las fijaciones del parachoques delantero, que al ceder podía pillar y romper los latiguillos de los frenos).Y además, hubo una última llamada a revisión en diciembre de 2011 debida a la dirección (modelos producidos de julio a septiembre de 2010) por mal apriete de su anclaje al eje delantero, causante de giros erráticos.