Híbrido, 4×4, coupé, deportivo, SUV, diesel… El Cross Coupé de Volkswagen se presenta como el “crossover” por antonomasia, y como la opción híbrida más polivalente del grupo germano. Presentado en Ginebra montaba esta vez un 2.0 TDI en vez del anterior 1.4 TSI visto en Tokio, con una potencia conjunta de 306 CV en vez de los 265 CV del anterior prototipo.
Esta indefinición final del modelo indica que no será comercializado hasta 2013 como pronto, aunque es muy posible que este otoño en el Salón de París se le presenta ya como modelo de calle, con dos motorizaciones híbridas, una de gasolina (con el 1.4 TSI del anterior prototipo) y otra diesel (pero no con el 2.0 TDI de este prototipo, potenciado hasta los 190 CV, sino por el 1.6 TDI). De entrada ya se afirma que con estos se podrá bajar de los 40 grs/km de CO2 (la versión 2.0 TDI híbrida de Ginebra anunciaba un consumo combinado de 1,8 lts/100 km y una emisión de 46 grs/km de CO2, bastante menos que los 2,7 lts/100 km y 62 grs/km del prototipo con motor 1.4 TSI presentado en Tokio, disponiendo ambos de la misma potencia eléctrica, repartida en dos motores, uno de 55 CV /40 KW) delante y otro de 115 CV (85 KW) detrás, que se emplea además siempre que se utilice la tracción 4×4.
Basado en la nueva plataforma modular de VW, la MQB con 2,63 m de batalla, este Cross Coupé es más largo que un Golf pero más corto que un Tiguan. Con 4,36 m de largo, mide 1,87 m de ancho y 1,52 de alto, y es menos alto de lo habitual en un SUV. Su batalla de 2,63 m también es más larga que la del Golf (+5,2 cm) y la del Tiguan (+2,6 cm), pero sin pasarse mucho para que sea lo bastante ágil y maniobrero tanto en ciudad como “off road”. Los voladizos delantero y trasero miden 86 cm, y sus proporciones son ágiles y deportivas, reforzadas por un ancho de vía que supera con creces el metro y medio (1,56 m delante y 1,61 detrás) con unos ángulos de ataque (24,2º) y salida (32,5º) que le permiten un perfecto uso “off-road” (junto con su ángulo de rampa, de 15º, y sus 20 cm de altura libre al suelo).
Con su nuevo motor 2.0 TDI, el peso final de este Cross Coupé “prototipo” sube 100 kg más (1.858 frente a los 1.750 con el motor 1.4 TSI), lo que lleva el reparto final del peso entre ejes a 59/41, y como la capacidad del depósito de combustible no varía (55 litros) mientras que baja su consumo, su autonomía teórica en modo híbrido sube a casi 1.300 km (1.287), aunque en modo sólo eléctrico sigue siendo casi la misma (45 km, por 40 antes).
Con una capacidad de carga máxima de 450 kg y un Cx de 0,33, mejora un poco sus prestaciones (acelera de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos, por 7 antes) manteniendo la misma velocidad máxima (220 km/h, y 120 km/h en modo sólo eléctrico). En este último modo, el embrague gira desacoplado del motor, pero no de el del cambio DSG (esta vez el de 6 marchas y no el de 7, por cuestión de par) al que sigue conectado, lo que permite rodar durante trayectos relativamente largos en la relación superior siempre que la batería tenga suficiente carga. Si ésta baja mucho, el motor arranca de nuevo y se acopla otra vez al tren motriz. Al frenar, ambos motores eléctricos actúan como alternadores recargando la batería, que también puede recargarse a voluntad del conductor por el motor TSI (mediante un botón en la palanca de cambio) para disponer antes de su total capacidad (por ejemplo, para poder circular por zonas reservadas a vehículos “cero emisiones”).
En la parte eléctrica no hay variaciones, ni siquiera en la batería de ion-litio que alimenta sus dos motores, algo escasa a cambio de no ser muy grande, para poder ir así encajada en el túnel central (que ya no es de la transmisión). Sus 8 módulos dan 9,8 KW/h, con el módulo de control trabajando a 370 voltios y repartiendo la corriente entre los dos motores, mientras que su recarga se efectúa tanto a través de una fuente externa (toma doméstica a 230V) como en marcha por el motor TDI.
En cuanto a su imagen, repite la misma del anterior “concept”, con su mismo capó largo, cintura baja, puertas sin marco y su peculiar línea “tornado” con los hombros en arista. Desde esta línea hasta el centro surgen sus grandes aletas, para acoger en sus pasos de rueda las llantas de aleación de 20” con neumáticos 265/45. El frontal ofrece la ya vista fusión de los faros de xenon con la parrilla de dos lamas cromadas.
En el centro del parachoques hay una zona pintada en color carrocería, que se extiende hacia arriba para formar una unidad homogénea con las barras de la parrilla del radiador, y en la parte inferior central hay otra toma de aire, subrayada por otros dos perfiles cromados, flanqueada por los faros antiniebla, de diodos. Por detrás, la luneta sigue estando muy tendida, como la de un coupé, con deflector de techo.
En el interior ofrece de nuevo el diseño mixto entre SUV y coupé; con el salpicadero alto, y la gran solidez aparente de mandos y elementos del interior, desde la consola central, con dos botones giratorios de aluminio para la climatización, al freno de mano eléctrico (por botón). La palanca del cambio DSG ofrece una empuñadura ancha y de agradable tacto, frente a la que se encuentra el botón de arranque de los motores, con dos asas de sujeción a los lados. A la derecha se encuentran los botones de selección de la tracción eléctrica y la carga de la batería, y encima los de ventilación, luces de emergencia y dos aireadores. Y ya arriba del todo, la pantalla táctil del navegador.
La habitabilidad sigue siendo sólo para 4 plazas, con 4 asientos individuales con los reposacabezas integrados, aunque se da por sentado que el modelo final ofrecerá 5 (aunque sea en opción) Hay espacio suficiente para sus ocupantes, con los asientos traseros y del acompañante delantero totalmente plegables para poder cargar objetos largos y voluminosos en el maletero, que sigue anunciando la misma capacidad ya conocida: 380 litros (hasta el ras de la ventana) y 1.230 con 2 plazas y cargado hasta el techo, volumen no muy alto, aunque aceptable dentro de este carácter “crossover” que preside todo el coche.





























