Gerardo Romero-Requejo M.
Hasta 100.000 empleos en riesgo y una reducción del 50 % de su gama
El Grupo Volkswagen estudia una profunda transformación para reducir costes, mejorar su rentabilidad y competir con los fabricantes chinos. El plan podría afectar a hasta 100.000 empleos y simplificar cerca de un 50 % su oferta de vehículos.
Se trata de la mayor reestructuración en sus casi nueve décadas de historia. El conglomerado alemán, propietario de marcas como Volkswagen, Audi, Porsche, Skoda, SEAT, CUPRA, Bentley, Lamborghini y Volkswagen Vehículos Comerciales, busca reducir costes, aumentar su eficiencia y adaptarse a un mercado cada vez más dominado por los vehículos eléctricos, el software y la competencia de los fabricantes chinos.

Según las últimas informaciones, el consejero delegado del grupo, Oliver Blume, planteó un escenario en el que podrían verse afectados hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Además, estudia una reducción cercana al 50 % de su gama de modelos, con el objetivo de eliminar productos, versiones y configuraciones con menor demanda o rentabilidad.
No obstante, estas cifras forman parte de un proceso de análisis y negociación. El alcance definitivo de la reestructuración dependerá de la evolución de los costes laborales, de los acuerdos con los representantes de los trabajadores y de las medidas que se adopten para mejorar la productividad.

El Grupo Volkswagen podría ampliar el ajuste de 35.000 a 100.000 empleos
El consejo de supervisión del Grupo Volkswagen ya había acordado una reducción de más de 35.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030, principalmente dentro de la marca Volkswagen. El plan se basaba en jubilaciones anticipadas, bajas voluntarias y la no sustitución de parte de los empleados que abandonaran la empresa, con el propósito de evitar despidos forzosos.
La posibilidad de que el ajuste alcance los 100.000 empleos supondría una ampliación significativa. La reestructuración podría afectar a distintas marcas, divisiones y regiones del grupo, y no limitarse únicamente a Alemania.
La dirección considera que la organización actual es demasiado compleja y costosa. Los costes indirectos del Grupo Volkswagen serían aproximadamente un 20 % superiores a los de algunos competidores, una diferencia que reduce los márgenes y dificulta la financiación de nuevas tecnologías.

Los recortes podrían concentrarse en áreas administrativas, de gestión, desarrollo y otras funciones donde existan duplicidades entre marcas. Sin embargo, también podrían producirse cambios en la actividad industrial si se reducen las capacidades de producción o se modifican las asignaciones de modelos.
Cuatro fábricas alemanas, bajo revisión
La red industrial del grupo también podría sufrir cambios. Las plantas de Volkswagen en Emden, Zwickau y Hannover, junto con la fábrica de Audi en Neckarsulm, se encuentran entre los centros cuya actividad futura está siendo analizada.

La planta de Zwickau, especializada en vehículos eléctricos, se ha convertido en uno de los principales ejemplos de las dificultades de la transición energética. Aunque fue transformada para fabricar modelos eléctricos, una demanda inferior a la prevista ha reducido la utilización de su capacidad.
En Emden, Volkswagen también realizó importantes inversiones para producir vehículos eléctricos. Sin embargo, el exceso de capacidad y la necesidad de mejorar la rentabilidad han generado incertidumbre sobre el volumen de producción futuro.
La fábrica de Hannover, vinculada principalmente a Volkswagen Vehículos Comerciales, forma parte de la revisión de la red industrial. Una reducción de actividad podría afectar tanto a la plantilla como a los proveedores de la región.
Por su parte, la planta de Audi en Neckarsulm, donde trabajan alrededor de 15.000 personas, depende de la asignación de nuevos modelos. La debilidad de las ventas en China y la presión sobre los márgenes han incrementado la preocupación entre los trabajadores.

La situación de Osnabrück también continúa siendo delicada. La producción del Volkswagen T-Roc Cabrio está prevista hasta 2027 y el grupo estudia nuevos proyectos industriales y posibles acuerdos con empresas externas para mantener la actividad.
Posible reducción del 50 % de su gama de vehículos
La simplificación de la oferta comercial es uno de los principales pilares del plan. El Grupo Volkswagen cuenta con una amplia variedad de modelos, carrocerías, motores, acabados y configuraciones. Esta diversidad permite atender a numerosos segmentos, pero también eleva los costes de desarrollo, homologación, fabricación y logística.
La reducción prevista no significa necesariamente que desaparezca la mitad de las marcas ni que se elimine exactamente uno de cada dos modelos. El ajuste podría centrarse en vehículos con ventas reducidas, versiones poco rentables, determinadas carrocerías y configuraciones con una demanda limitada.

El objetivo es concentrar las inversiones en vehículos estratégicos y aprovechar mejor las plataformas compartidas entre Volkswagen, Audi, Škoda, SEAT y CUPRA, como la reciente MEB+. La simplificación también permitiría acelerar el desarrollo de nuevos productos y reducir los costes industriales.
Esta estrategia responde, en parte, a la presión de los fabricantes chinos, capaces de lanzar vehículos eléctricos en plazos más cortos y con costes inferiores. Volkswagen busca reducir su complejidad interna para competir con mayor rapidez en el mercado global.
China y la competencia eléctrica presionan al Grupo Volkswagen
La pérdida de competitividad en China es uno de los principales factores que explican el plan de reestructuración. Durante años, el mercado chino fue una de las mayores fuentes de ingresos y beneficios para al Grupo Volkswagen. Sin embargo, los fabricantes locales han ganado cuota gracias a vehículos eléctricos más económicos, ciclos de desarrollo más rápidos y una mayor integración de baterías, software y tecnología digital.
Las marcas Volkswagen, Audi y Porsche han registrado descensos de ventas en China, lo que ha reducido la capacidad del grupo para financiar sus inversiones globales.

La transición hacia el coche eléctrico también está avanzando de forma más irregular de lo esperado en Europa. Aunque las ventas continúan creciendo, los precios elevados, la incertidumbre sobre las ayudas públicas y las limitaciones de la infraestructura de recarga han retrasado algunas decisiones de compra.
Además, los vehículos eléctricos requieren menos componentes mecánicos que los modelos de combustión. Esto puede reducir la demanda de determinados perfiles industriales, mientras aumenta la necesidad de especialistas en software, baterías, electrónica e inteligencia artificial.

IG Metall rechaza los cierres y los recortes masivos
Los sindicatos y los representantes de los trabajadores se oponen a nuevos cierres y a una reducción masiva de empleo. IG Metall, el principal sindicato industrial de Alemania, y el comité de empresa de Volkswagen, presidido por Daniela Cavallo, defienden una transformación basada en inversiones, nuevos modelos y garantías para la actividad industrial.
Los representantes laborales consideran que la adaptación al vehículo eléctrico no debe apoyarse principalmente en la reducción de plantilla. La negociación será compleja debido a la influencia de los trabajadores en la estructura de gobierno del grupo y a la participación del estado de Baja Sajonia en el mismo, en cerca del 20%.
El primer batacazo de Blume se produjo el mes pasado, ya que el consejo rechazó por 12 votos en contra (sindicatos y el estado de Baja Sajonia) frente a 7 a favor (los accionistas), la parte referente a cerrar cuatro factorías y despedir a 100.000 empleados.

Era un fracaso anunciado, ya que la Ley Volkswagen (norma alemana de 1960) limita los votos de cualquier accionista al 20 % y otorga poder de veto al estado de Baja Sajonia, no partidario de los despidos masivos, necesitando una mayoría de dos tercios para cerrar plantas protegidas.
Sin embargo, sí se acordó la parte del recorte de modelos, reduciendo hasta un 75 % las variantes y configuraciones. Además, se baja la capacidad de producción un 10%, a 9 millones de vehículos al año, tres menos de la capacidad real del grupo automovilístico antes de la pandemia.

El futuro pendiente del equilibrio entre rentabilidad, innovación y empleo
La reestructuración del Grupo Volkswagen refleja los desafíos de la industria automovilística europea. El grupo necesita reducir costes, simplificar su oferta y acelerar la innovación para competir en vehículos eléctricos, software y servicios digitales.
Pero el plan también implica riesgos. La reducción de empleo podría afectar a miles de proveedores y empresas auxiliares, mientras que el cierre o la pérdida de producción en fábricas tendría consecuencias económicas para regiones enteras.
El futuro del Grupo Volkswagen dependerá de su capacidad para equilibrar rentabilidad, innovación, competitividad y empleo. La dirección considera que los ajustes son necesarios para garantizar la viabilidad del grupo, mientras que los sindicatos defienden una transformación basada en la inversión y la protección del tejido industrial.
El resultado de las negociaciones determinará la estructura futura del Grupo Volkswagen y tendrá un impacto relevante en la industria del automóvil de Alemania y Europa.
