La nueva generación M de la Serie 3 de BMW –4ª desde 1986, sin contar «restylings»– estrena por vez primera en su historia un motor de 8 cilindros en V, construido «ex profeso» para ella. Con 420 CV y 41 mkg de par, supera a todos sus predecesores.
Sin duda, es un BMW M3 excepcional. Si ya sus antecesores de 286, 321 y 343 CV marcaron un nivel de prestaciones que parecía imposible igualar, ahora BMW da el salto y por primera en vez en su historia presenta un M3 con motor V8, un 3.999 cc de arquitectura «supercuadrada » (92 mm de diámetro por 75,2 mm de carrera, aunque la propia ficha de BMW erróneamente lo ponga al revés), arquitectura que explica que sea capaz de subir hasta 8.400 rpm (la potencia máxima la da a ¡8.300 rpm!) como techo máximo de giro (si de verdad la carrera fuera de 92 mm, ello supondría más de 33 m/s, lo que haría reventar incluso este motor tan bien equilibrado).
Es un bloque de aluminio y silicio, expresamente diseñado y construido para ser montado en el vano de la Serie 3. No lleva camisas convencionales (la propia aleación bruñida del bloque sirve de camisa), y monta distribución variable Doble Vanos, 12 a 1 de relación de compresión y un par motriz de 40,8 mkg a 3.900 rpm gracias a esta distribución, que a su vez permite una curva muy plana con el 85% del mismo disponible de 3.500 a 6.500 rpm. Y ya desde el ralenti, tiene nada menos que 25 mkg… Este rendimiento permite un uso muy racional y civilizado del coche, cuando así se desea, con consumos moderados (12,4 lts/100 km, bastante bajo para un V8 4.0 de su potencia) y bajas emisiones. Y si se quiere despertar a la bestia que lleva dentro, basta dejarlo subir de 5.000 a 7.000 rpm para apreciar todo lo que hay bajo el capó.

Bajar de 24 segundos en el km desde parado no es un desafío, que con un rendimiento de 105 CV/litro (tampoco nada exagerado para un M3, ya lo daba el anterior M3 3.2 de 343 CV y hoy día hasta lo superan los nuevos motores turbo de gasolina de inyección directa —el Peugeot 207 1.6 RS da casi 110 CV/litro—) representa el mayor desafío de BMW en un turismo de su categoría. Su velocidad máxima está autolimitada a 250 km/h, pero si se «libera» esta limitación (en Alemania hay muchos talleres especialistas en hacerlo) podría rozar los 280… Entre sus avances destaca una mariposa de admisión por cada cilindro y dos bombas de aceite (una por bancada) de caudal variable, que mantienen un engrase por cárter húmedo, aunque modificado para que nunca se puedan descebar las bombas ni en curvas ni en frenadas. Se ha aplicado toda la experiencia en motores V8 del equipo BMW Sauber de Fórmula 1 para robustecer y fiabilizar esta pequeña joya que sólo pesa 202 kg (15 menos que el 6 cilindros 3.2 del anterior M3), y que cuenta además con un sistema de recuperación de energía en la frenada (que alimenta alternador y batería) de modo que el alternador casi nunca trabaja en aceleración, liberando más energía para la pura tracción del motor.
Luego está un chasis más sofisticado, con más elementos de aluminio en las suspensiones (las torretas delanteras también son de este metal) y un techo elaborado en fibra de carbono lacada, que baja 5 kg el peso total y rebaja considerablemente el centro de gravedad. La regulación MDrive permite variar la dureza de la dirección (dos niveles de asistencia, normal y sport, y tres niveles de amortiguación electrónica EDC: normal, confort y sport). El ESP (DSC) puede desconectarse del todo, el cambio manual es de 6 velocidades (de relación cerrada, salvo la primera) y las llantas de 18”, con el típico diseño de dobles radios de los BMW «M», son de distinto ancho (8,5 pulgadas de ancho delante y 9,5 detrás) para calzar neumáticos (245/40 delante y 265/40 detrás). Con tracción exclusivamente trasera, el diferencial del eje posterior es autoblocante de tipo variable a fin de mejorar todo lo posible su adherencia motriz.Hay más curiosidades técnicas (embrague bidisco con inercia de masas disminuida, refrigeración del aceite del cambio, control iónico de detonación en la bujía, discos de freno compuestos de carbono —36 cm delante y 35 detrás— autoventilados y ranurados, margen variable de giro en el cuentarrevoluciones según la temperatura del motor, etc…) que por fuera opta, como siempre en BMW, por la discreción.
Su condición de «M» la delatan los pasos de rueda ensanchados, el nuevo paragolpes con tomas de aire más grandes y sin faros antiniebla (con los faros de xenon de serie para la luz de cruce se considera suficiente), el morro discretamente prolongado, el capó abombado para hacer hueco al motor, las «branquias» con intermitentes incorporados, los 4 tubos de escape, deflectores, taloneras… Pero todo sin estridencias, bien conjuntado y sin concesiones al «tuning», como disimulando sus 420 CV.En el interior, el carácter excepcional del M3 se aprecia en su tapicería exclusiva de piel negra (paneles de puerta incluidos), sistema audio High End, volante multifunción deportivo, colores específicos (4 más exclusivos sólo para el M3 además de los del catálogo de la Serie 3), cuadro con termómetro de aceite… Pero sin duda lo que le distingue de raíz es el motor V8 que a partir de ahora marca un antes y un después en la historia de los M3 de BMW.





























