SI Fiat causó impacto en su momento con el nuevo 500, la marca italiana vuelve a dar en la diana con la versión cabrio que acaba de iniciar su comercialización en nuestro mercado y que respeta al máximo los principios implantados con el modelo cabrio original de1957. Este constaba de una capota de lona que se abría hacia atrás y que sin prescindir de los montantes del techo ni los laterales, permitía disfrutar de la conducción al aire libre, sin que su interior ni el maletero vieran mermada su espacio y capacidad. Con el nuevo 500C, Fiat sigue los mismos esquemas. Ahora bien, en esta nueva generación, la capota de doble lona insonorizante se acciona eléctricamente, bien a través del mando ubicado sobre el retrovisor interno o también con el mando a distancia y puede hacerlo en marcha a condición de circular por debajo de 60 km/h; integra tanto la luz central de freno como una luneta trasera de cristal que incluye la resistencia de desempañado. Se repliega sobre el capó trasero pero, si uno quiere abrir el maletero, basta apoyar los dedos sobre el cierre de éste y automáticamente la capota se desplaza hacia adelante todo lo que sea necesario para poder abrir el maletero sin el menor problema. Después, es cuestión de volver a accionar el botón de repliegue y la opción cabrio queda completada totalmente.
La operación de descapotar el coche se realiza en tan sólo 25 segundos. Como ya hemos indicado, esta versión convertible no comporta merma en el espacio interior que sigue siendo apto para cuatro plazas, en tanto que la capacidad del maletero se queda prácticamente invariable ya que solo pierde tres litros. La capota puede elegirse en tres colores diferentes: rojo, negro y marfil, en tanto que la carrocería de esta versión dispone de dos nuevos colores: gris cálido y rojo perlado.
Mecánicamente el Fiat 500C llega a nuestro mercado con dos motores de gasolina y dos turbodiesel. Los de gasolina son los ya conocidos de la versión carrozada, es decir un 1.2 litros que rinde 69 CV y un 1.4 litros de 100 CV; el primero va con un cambio manual de cinco marchas en tanto que el segundo lo lleva de seis. Los dos diésel son el 1.3 Multijet que ya había en el 500 de 75 CV asociado a un cambio manual de cinco velocidades al que se une la novedad de otro 1.3 Multijet de segunda generación que permite amplíar hasta ocho inyecciones en un mismo ciclo con lo que se reducen vibraciones y ruidos a la par que se mejoran los consumos. Con una potencia de 95 CV y un cambio manual o automático de cinco velocidades, garantiza no solo unas brillantes prestaciones, sino también unos consumos muy ajustados ya que, además, incorpora el sistema stop-start .
Un detalle importante es que para todas las versiones se ha incorporado una suspensión trasera como la que lleva el Abarth 500, algo que permite que el coche ofrezca el mismo buen comportamiento dinámico que la versión carrozada. La única pega que presenta este 500C es que cuando va descapotado, la visibilidad hacia atrás queda bastante mermada. Por otro lado, la marca italiana ya ha anunciado que la familia 500 se ampliará en un futuro próximo. Para junio está prevista la llegada del Abarth 500 y en septiembre lo hará el pequeño motor bicilíndrico Twin Air. Un mes más tarde, en octubre, los más deportivos tendrán a su disposición la versión Abarth 500 Tributo Ferrari con su personalísima imagen. Y ya que hablamos de personalizar, el 500C está disponible con dos niveles de acabado, Pop y Lounge, pero con una paleta de once colores de carrocería, los tres de la capota y hasta noventa combinaciones cromáticas en el interior con tapicerías y salpicadero, sin contar con una amplísima oferta de accesorios y gadgets, permiten que el usuario pueda “fabricarse” un coche que prácticamente puede ser único en el mercado, lo que le añade otro plus de exclusividad.
Por lo que respecta a precios, la gama va desde los 14.000 euros de la versión 1.2 Pop hasta los 19.000 euros que cuesta la más alta, el 1.3 Multijet II Lounge.

