Tras el verano toca revisión: te contamos los elementos clave a comprobar por seguridad

26 agosto, 2021
J. GETE
Visita obligada al taller como prevención

Los veranos muy calurosos conllevan un desgaste mayor de ciertos componentes vitales en un vehículo como son el sistema de refrigeración, la batería, los neumáticos y los frenos, elementos que necesitan comprobarse tras las vacaciones.

Los principales fabricantes de componentes de automoción de primer equipo, englobadas en la iniciativa conjunta ‘Elige calidad, elige confianza’, recuerdan que la revisión del vehículo tras la época estival neutralizará posibles problemas que puedan surgir de manera imprevista en otoño. El calor, el sobrepeso y los largos desplazamientos a los que se someten los vehículos pueden repercutir en el rendimiento de ciertos componentes debido al sobreesfuerzo térmico que inducen inevitablemente a un desgaste prematuro, máxime en un parque móvil envejecido que ya supera los 13 años de media. Es por ello que una revisión tras el verano se manifiesta tan importante como las que efectuamos antes de las vacaciones al afrontar largos viajes.

En este sentido, se recomienda revisar de manera exhaustiva los componentes que más sufren en esta época, que lógicamente tienen que ver con el calentamiento directo de su funcionamiento como son los niveles de los líquidos (refrigerante, frenos, limpiaparabrisas, etc.), neumáticos, batería y sistema de frenado, principalmente. La falta de mantenimiento del vehículo es la principal causa de averías, algo que se puede prevenir con sencillas revisiones periódicas.

Neumáticos

Lógicamente, los neumáticos sufren más en verano por las altas temperaturas, lo que hace que el desgaste se produzca con mayor rapidez, máxime si contamos con neumáticos mixtos o de todo tiempo, estos últimos muy en boga tras el paso del temporal invernal Filomena, por lo que se hace indispensable revisar tanto el dibujo como la correcta presión de los mismos, esta última siempre en función de la carga del vehículo. Rodar sometido a altas temperaturas y con una presión inadecuada, puede llegar hasta deformar la cubierta (incluso pueden llegar a reventar por sobretemperatura), obligando a su sustitución prematura. Un zumbido o vibración en el volante pueden ser síntomas de este problema.

Batería

Habituados a que las baterías fallen ante la bajada generalizada de las temperaturas a finales del otoño y el invierno, la mayoría de los usuarios de vehículos desconocen que su deterioro se produce en el verano. Las altas temperaturas son las responsables del mayor desgaste de las mismas, ya que al ser un producto activo, sufre desgaste con el tiempo, a pesar de que tenga poco uso, llegando a perder todas sus prestaciones y capacidad (su carga debe de estar por encima del 30 por ciento). Una simple comprobación de la batería en el taller puede evitarnos problemas cuando menos lo esperemos, con el consiguiente trastorno.

A pesar de que el vehículo duerma protegido de las inclemencias del tiempo, la batería está sometida a un proceso de autodescarga de manera permanente, y es en verano con temperaturas elevadas cuando se produce una mayor autodescarga de la misma. Además de que el frío afecte al proceso químico de las baterías, la baja temperatura del motor y del aceite en invierno demandan una mayor potencia de arranque, lo que inducirá inevitablemente al fallo tras el deterioro sufrido durante el verano.

Sistema de refrigeración y frenos

Por último, la comprobación del correcto funcionamiento del sistema de refrigeración y del estado de los frenos se manifiesta como indispensable en materia de seguridad ya que un uso excesivo con calor extremo puede alterar el rendimiento de los mismos. La falta de líquido refrigerante por evaporación continuada o una pequeña fuga en el circuito que pasa desapercibida, nos llevará inevitablemente a que el testigo rojo de temperatura del motor se encienda, debiendo apagar el motor lo antes posible para conservar la mecánica.

En cuanto al sistema de frenos, las altas temperaturas a las que se exponen las pastillas pueden dar lugar a un desgaste prematuro. También debemos de tener precaución al bajar puertos de montaña con altas temperaturas y sobrecargados, ya que en casos extremos pueden llegar a producirse hasta una ebullición del líquido de frenos (remolcando una caravana sin freno independiente aumenta ese riesgo), afectando a la seguridad directamente.