Toyota, en entredicho

17 febrero, 2010
GONZALO NAVARRO

El famoso fallo del pedal del acelerador de los Toyota de última generación lleva trazas de convertirse en un monumental escándalo que puede costarle muy caro al grupo nipón, primer constructor mundial de vehículos. De momento, ya se ha cuantificado el coste de la revisión de estos fallos en un mínimo de 1.430 millones de euros, lo que puede dar al traste con la previsión de beneficios para el presente año fiscal, además de restarle muchas ventas y parar producción.

Ante todo, se trata de la mayor llamada a revisión de la historia del automóvil, iniciada a partir del accidente que sufrió en agosto 2008 en EE.UU. un Lexus ES350 (un modelo que no se comercializa en Europa) que costó cuatro muertos. Era un coche alquilado y no se sabe a ciencia cierta si fue un problema causado por la alfombrilla que se trabó con el pedal del acelerador o del propio acelerador. Pero ya en aquel momento había una llamada a revisión por parte de Toyota para 2,3 millones de unidades de su marca, aunque ninguna para Lexus. Por ello, los abogados que han iniciado la demanda contra la marca apuntan a un problema de concepción defectuosa del pedal del acelerador (como les ha pasado al de los Toyota), y no sólo a que se trabe con la alfombrilla, único problema que hasta ahora había aceptado Lexus.

El problema del atascamiento del acelerador ha surgido en muchos modelos de Toyota (también en Japón y Europa), lo que ha venido aumentando la lista de modelos a revisar, pero con bastante retraso (y aquí radica la supuesta falta de responsabilidad de Toyota, que parece tenía ya constancia de 26 accidentes en Europa relacionados con pedales defectuosos del acelerador). El 29 de enero pasado Toyota Europa hizo público un comunicado en el que incluía ocho modelos de la marca sujetos a revisión (los pequeños iQ y Aygo, el Yaris, los Auris, Corolla y Verso, el Avensis y hasta el todo terreno RAV4), comprendidos en distintos períodos de fabricación (la mayoría entre 2005 y 2009). Con este comunicado, las unidades afectadas en Europa suben a 1,8 millones, de ellas más de 140.000 en España.

El máximo responsable de Toyota Europa, Tadashi Arashima, además de pedir disculpas, ha sostenido públicamente que se trata de un defecto potencial “que sólo ha ocurrido en ocasiones muy aisladas; la acción emprendida es una medida preventiva con el objeto de garantizar el más alto nivel de seguridad a todos nuestros clientes”. Pero no parece que sean de la misma opinión las últimas demandas llegadas a los tribunales británicos, ni los responsables de la CE que han iniciado una investigación sobre los 26 accidentes sucedidos en Europa posiblemente relacionados con el pedal defectuoso del acelerador.

También en los EE.UU. proliferan denuncias de abogados solicitando indemnizaciones por el “aparcamiento” obligatorio de los toyotas de sus clientes, al sentir desconfianza y miedo de que pudieran sufrir un accidente. Por todo ello las ventas de Totoya cayeron mucho en enero.

Todo esto ha llevado incluso a otras marcas en EE.UU. (GM y Ford entre otras) a ofrecer promociones de venta a los propietarios de un Toyota afectado que quieran cambiar su automóvil por otro modelo de estas marcas.

La moraleja desde luego es la de que al mejor cazador se le escapa una liebre, pero también que al aumentar la producción de coches desmesuradamente Toyota ha bajado la guardia en sus controles de calidad tras el esfuerzo por alcanzar el primer puesto mundial. El fallo del acelerador se atribuyó a un problema de calidad, no de seguridad, como si no fueran unidos en esa función, y hay datos de que Toyota conocía estos fallos desde 2005 según las denuncias a la NHTSA americana (la National Highway Traffic Safety Administration), equivalente a nuestra DGT pero con atribuciones de policía de consumo. Ya entonces había constancia de que el acelerador de los Camry (que no se venden en España) se atascaba a veces durante breves momentos, y no se le dio la suficiente importancia. Ahora la propia NHTSA va a investigar accidentes de coches Toyota desde el año 2000 relacionados con el pedal del acelerador, además de personarse en la denuncia contra Toyota en EE.UU. (para lavar también su imagen de no haber actuado a tiempo), lo que le puede costar al grupo nipón una multa añadida, y no pequeña desde luego.

En cualquier caso, el anuncio de Toyota de la sustitución de un “mini chip” en el mando del acelerador electrónico para solucionar el problema viene a confirmar que además del pinzamiento del pedal con la alfombrilla, había otra causa a este fallo que va a ser el más caro de toda historia de la marca.

Y no sólo es Toyota; las marcas que producen modelos conjuntos con ella (caso de las dos de PSA) también se han visto afectadas: 97.000 unidades de los Peugeot 107 y Citroën C1 (2.089 vendidos en España) fabricados en Europa en la planta conjunta checa que PSA tiene con Toyota en Kolin, también verán revisado su acelerador. Hermanos clónicos del Toyota Aygo, 1.400 unidades del 107 y 689 del C1 pasarán en España por el taller oficial de sus marcas para resolver el mismo problema de su hermano japonés. Las cosas de la globalización.

Los Toyota afectados en Europa

Aygo (febrero 2005 – agosto 2009)
iQ (noviembre 2008 – noviembre 2009)
Yaris (noviembre 2005 – septiembre 2009)
Auris (octubre 2006 – 5 enero 2010)
Corolla (octubre 2006 – diciembre 2009)
Verso (febrero 2009 – 5 enero 2010)
Avensis (noviembre 2008 – diciembre 2009)
RAV4 (noviembre 2005 – noviembre 2009)

El fallo y su solución

El fallo afecta a un dispositivo de fricción del pedal, que está diseñado para proporcionar el “tacto” adecuado, añadiendo resistencia y confiriendo firmeza y estabilidad al pedal. El dispositivo cuenta con una zapata que entra en fricción con una superficie contigua durante el funcionamiento normal del pedal. A causa de los materiales empleados, el desgaste y las condiciones medioambientales, estas superficies, con el tiempo, empiezan a atascarse, en lugar de seguir funcionando con suavidad. En algunos casos, la fricción puede aumentar hasta un punto en que el pedal tarde en volver a su posición original o, en casos aislados, el pedal se enganche dejando el acelerador parcialmente abierto.

La solución de Toyota para los Clientes afectados es tan eficaz como sencilla. Se instalará en el mecanismo una barra de refuerzo de acero, cortada con precisión, que reducirá la tensión superficial entre la zapata de fricción y la superficie contigua. Al aplicar este refuerzo, se elimina el exceso de fricción que puede hacer que el pedal se encalle. La empresa ha confirmado la eficacia de los nuevos pedales. Y para aquellos clientes que tengan dudas hay que ponerse en contacto con el servicio de atención al cliente.

¿QUÉ HACER SI SE ATASCA EL PEDAL DEL ACELERADOR?

1º Poner la palanca de cambios en posición neutra o punto muerto y frenar hasta detener el vehículo.
2º Tratar de desenganchar el pedal.
3º Apagar el motor y llamar a una asistencia en carretera.

También el Prius

Y por si fuera poco, a ello se une ahora otra llamada a revisión por culpa del funcionamiento del ABS en la tercera (la actual) generación del Prius. El famoso híbrido de Toyota sufre un problema de sensibilidad del mismo sobre piso bacheado, que hace que la respuesta de los frenos sea un tanto errática, con disminución de su eficacia. Al principio se dijo que se trataba de un problema de suspensión (muy blanda en los modelos para EE.UU., como allí prefieren), que provocaba que las oscilaciones interfirieran con el ABS, alterando su ritmo de bloqueo/desbloqueo. Pero luego se ha visto que se trata de un problema independiente. Y ya van 170 denuncias por el mismo…

Tras las primeras quejas, Toyota llamó a revisión a 37.000 Prius en EE.UU., y ahora le toca el turno a Europa, donde no menos de 20.000 unidades serán revisadas (de ellas, 2.300 en España). En el comunicado de Toyota España del 9 de febrero, se afirma que es un problema puntual del modelo citado sin que hasta la fecha haya constancia alguna de algún accidente relativo al mismo.

El problema radica en una “sensación de disminución de la capacidad de frenada” si entra en acción el ABS al frenar suavemente sobre superficies irregulares ó deslizantes, aunque la marca precisa que “si el conductor pisa de forma firme y constante el freno, el control del vehículo es inmediato y absoluto”. Pero que el problema es real y no sólo de “sensación” lo confirma el que en la revisión se procede a reprogramar el “software” de la centralita del ABS (en una operación de 40 minutos de duración). Y eso sobre el coche híbrido más exitoso de Toyota, del que se han vendido en Japón casi 210.000 unidades de esta tercera generación, y más de 150.000 en EE.UU…