Como ya se sabe, este coche es un desarrollo conjunto entre Fiat y Suzuki, producido en la planta polaca de esta última y desarrollado sobre la plataforma del Fiat Grande Punto. Suzuki ya tiene un pequeño polivalente 4×4 (el Ignis) y un auténtico todo terreno pequeño (Jimny) junto a otro compacto (Grand Vitara). Por eso, el SX4 debe hacerse su propio hueco como SUV todo camino con tracción total pero con una vocación más urbana y polivalente, a la altura de un compacto tradicional. Y gracias a sus recortadas medidas y su contenido peso, logra su objetivo plenamente.
Pequeño por fuera, grande por dentro.— En primer lugar, con 4,14 m de largo, 1,75 de ancho y 1,62 de alto, el SX4 viene a tener las medidas de un compacto ideal (de los de poco más de 4 metros, no de los de 4 y cuarto o más), en consonancia con una batalla media tirando a corta (dos metros y medio, apenas 1 cm menos que el Fiat Grande Punto), lo que le convierte en un coche especialmente manejable en el medio urbano, por encima de los supuestos SUV medios o compactos de casi 4,5 m de largo. Y lo mejor de todo es que como es algo más alto que un turismo, ofrece ese plus de altura que buscan tantos conductores (y sobre todo conductoras) en los SUV, pero sin exagerar (su puesto de conducción sólo está unos 7 cm más elevado que el de un Swift, por poner un ejemplo).
Igualmente, su peso está por debajo de la tonelada y media, aunque por encima de la tonelada y cuarto, lo que se nota mucho en las inercias sobre asfalto (y en los consumos), y su propia configuración estructural, le permite aprovechar bastante bien un habitáculo alto, de modo que la sensación de amplitud interior está al mismo nivel de la de un SUV medio/grande o la de un compacto alto (Peugeot 307, VW Golf Plus, etc).
Su línea es moderna pero no estridente. Los faros son el único elemento que más se rinde a la moda, con su forma prolongada por las aletas y los intermitentes en posición antinatural, hacia el interior en vez de al exterior.
Pero no le quedan mal a su parrilla horizontal, con la S de Suzuki en el centro y la matrícula en medio del paragolpes, que por abajo ofrece la toma principal de aire junto a las laterales simuladas en el emplazamiento de los antiniebla. La cintura es menos alta de lo habitual, lo que resta pesadez al conjunto, y por detrás, la abundante zona acristalada (con la prolongación lateral de la luneta) no se corresponde con la visibilidad real, por culpa de la excesiva zona opaca, pero aligera la zaga.
En el interior, sorprende agradablemente lo logrado del puesto de conducción, amplio y con todo al alcance de la mano. El volante se regula sólo en altura, como el asiento, pero ésta es tan adecuada, que no se echa de menos el reglaje en profundidad. Buena visibilidad frontal, buena ergonomía, altura elevada pero no exagerada… todo encaja a la perfección y nos hace sentir como en un coche que hubiéramos conducido toda la vida. Los pedales van bien centrados y con un correcto apoyo para el pie izquierdo, los espejos exteriores (grandes, pero no enormes) permiten controlar todo el perímetro, y la palanca de cambio (al piso, pero un poco sobreelevada) queda muy a mano.
Los ajustes del salpicadero convencen, pese a sus plásticos duros; tiene mandos de la radio en el volante, el salpicadero recuerda el del Swift, pero más completo y la consola brinda sus controles a la altura justa. Los asientos son más envolventes de lo que parece, y puede que algo duros, pero desde luego resultan cómodos. Quizá se eche de menos algún hueco más, una guantera algo mayor o mayores bolsas en las puertas, pero teniendo en cuenta su tamaño y vocación, no está mal. Detrás, el espacio para piernas no es muy grande, pero dada la posición de la banqueta, tampoco se puede decir que sea escaso.
Para 4 plazas, el espacio es ideal, para cinco ya no tanto (1,34 de ancho atrás), pero aún así detrás pueden viajar tres adultos sin muchas apreturas siempre que se trate de trayectos cortos. Lástima que no tenga la banqueta deslizante, lo que beneficiaría al maletero, que si bien no muy grande, aprovecha bien el voladizo trasero y su notable altura, de modo que aunque anuncia 270 litros (bajo la bandeja cubreequipajes), en realidad pasa de 300 (310/315 reales) y cargado hasta el techo, sin bandeja, más de 400… (lo que contrasta con los sólo 625 oficiales anunciados con la banqueta trasera plegada). Bajo su plano de carga, con acceso interno, va la rueda de repuesto, de emergencia, algo no muy explicable en un 4×4 (que tampoco calza unas ruedas gigantescas, con los neumáticos 205/60 R16 que trae de serie).
Mecánica sobrada.— Si el conjunto de carrocería y habitabilidad de este Suzuki SX4 convence pronto, el de su motor diesel lo hace aún más deprisa, en especial este 1.9 DDis, el turbodiesel 1.9 Multijet de origen Fiat en esta versión básica de 8 válvulas y turbo fijo, de máxima robustez y fiabilidad.
Da 120 CV a 3.500 rpm y 28,6 mkg a 2.000 rpm, cifras quizá algo bajas para lo que hoy se estila de un turbodiesel de 1.910 cc, pero sin duda más que suficientes para asegurarle un dinamismo realmente destacado.
Este motor nos recuerda al 1.9 TDi del grupo VAG en su versión 105 CV, porque aunque se agota pronto (la potencia máxima la da a sólo 3.500 rpm) tiene una zona media impresionante, aunque curiosamente por debajo de 2.000 rpm tenga menos bajos. Pero entre 2.000 y 3.500 este motor puede girar indefinidamente, sin acusar fatiga y sin un consumo alto.
El único pero (como en el 1.9 TDi) sería su rumorosidad, pese a la inyección «common rail», que hace que aunque no gire muy rápido, por encima de 2.500 rpm suene más de la cuenta, también por culpa de un aislamiento muy somero.
Así, en esta caja no demasiado grande y pesada, y con un cambio manual de 6 velocidades bien escalonadas, 120 CV y casi 29 mkg hacen maravillas. Suzuki anuncia 180 km/h y 11,3 segundos de 0 a 100 km/h, y nuestra unidad de prueba ha mejorado ambos registros (186 km/h en 6ª con tracción simple 4×2 y 181 en 4×4 automática —4WD—, y 10,6 segundos en el 0-100 km/h, bajando de 33 segundos en el km desde parado). Rodada (más de 4.500 km al inicio) pero aún no totalmente suelta, sus cronos dan fe de lo que puede andar un SX4 con este motor una vez suelto, mas allá de los 10.000 km… Rueda hasta 140/150 km/h en 6ª como quien lava. Luego, a partir de 160 ya le cuesta más subir (la aerodinámica es buena, pero el coche es alto y lleva ruedas «gordas ») pero sigue hasta estabilizarse en el entorno de los 180, a unas 3.600 rpm. En 5ª hace techo a los 170 km/h (4.000 rpm), pero con una capacidad de empuje realmente notable, aunque eso sí, con un ruido ya muy alto.
En autovía y autopista este SX 4 puede rodar como cualquier compacto de su potencia, manteniendo sin esfuerzo cruceros legales de 120/130 km/h e ilegales hasta un 10% más. Aguanta la 6ª perfectamente siempre que no vaya muy cargado, y a 2.500 rpm parece ser capaz de llegar al fin del mundo, con un consumo de lo más parco. En terreno montañoso y virado, su cerrado salto entre 2ª, 3ª y 4ª le permite ritmos de marcha muy rápidos, en especial rodando en 4×4, aunque aquí el consumo ya se resienta más.
El consumo máximo urbano apenas si llega a 9 y el mínimo en carretera supera poco los 6 (siempre en litros de gasóleo cada 100 km). En medio están todas las posibles variantes, desde 7 a 8,5 en autovía, según nos conformemos a los 120km/h legales, o nos atrevamos por encima de los 150 km/h reales. Sólo se dispara por encima de los 160 km/h, cuando llevar siempre el acelerador pisado a fondo supone equiparar o superar el consumo urbano. En montaña y 4×4 hay que calcular 8 de mínimo y 9,5 de máximo, y circulando en tierra, en 4×4 «lock» (y siempre que podamos rodar en 2ª) sobre los 12 litros la hora.
Otra sorpresa de este motor es lo bien que se presta a la conducción «off road», con su primera corta para atravesar pasos difícil y su tracción total con posibilidad de bloqueo permanente. Realmente es un todo camino de verdad que podría (con neumáticos de «cross») hacer de todo terreno en el 95% de los casos. Pero con su tren rodante se defiende de mara-villa en barro y nieve, que es el principal uso 4×4 que le van a pedir la mayoría de sus usuarios… Comportamiento impecable.— Otro de sus encantos es su comportamiento dinámico, tanto en asfalto como en tierra. En el primero, gracias a su homogeneidad y sus cotas nada excesivas, se comporta realmente como un turismo, con una dirección (de asistencia eléctrica, pero bien resuelta) rápida y precisa, un buen recorrido de suspensiones y un balanceo muy contenido. En curvas rápidas y autovía, va como un turismo bien asentado de tracción delantera, y en las lentas, sólo si se le fuerza mucho acusa un subviraje más acusado de lo normal, con una buena transmisión de apoyos y tan sólo si se le brusquea deliberadamente llega el eje trasero a amenazar con desmandarse, debido también a una batalla no muy larga.
Claro que antes de que vaya a más ya ha entrado el ESP en acción… Siempre hablando de tracción 4×2 (delantera), porque si lo ponemos en 4×4 de reparto automático el subviraje se reduce mucho. Especialmente en conducción bajo la lluvia recomendamos rodar en 4×4, porque la eficacia de las trazadas mejora mucho, sobre todo a la salida de las curvas… Y ya que hablamos del ESP (opcional), nos ha parecido (como el ABS) demasiado intrusivo, tanto en asfalto como en tierra (en tierra el ABS provoca frenadas excesivamente largas, al actuar continuamente). Tal parece que Suzuki no se fíe demasiado del eje semitorsional trasero y prefiera cortar de raíz cualquier amago de sobreviraje antes de que se produzca. En todo caso, para el conductor normal es una distinción bizantina. Los frenos cumplen bien y tienen buen tacto, con discos ventilados de 280 mm delante que permiten dosificar bien la frenada. La contrapartida son los tambores traseros, que pese a ser bastante grandes (220 mm) no brillan por su resistencia al trato duro, haciendo en caliente a este SX4 un «todo delante » en frenos. Aún así sus distancias de frenada entran dentro de lo normal, al menos en frío.
Equipamiento con lagunas.— Finalmente, el Suzuki SX4 no viene mal equipado, pero tampoco tanto para su precio, que roza los 22.000 euros en esta versión GLX Off Road Line (21.495) y todavía hay que pagar el ESP aparte (900 euros). Y sigue trayendo de serie sólo los airbags delanteros (no hay laterales y de cabeza ni siquiera en opción), aunque venga con llantas de aleación (6 x 16, con neumáticos 205/60 R16), radio CD con mandos al volante y climatizador automático. Pero sigue sin ordenador de a bordo, encendido automático de faros o limpiaparabrisas con sensor de lluvia, tampoco hay control de crucero ni faros de xenon o direccionales, ni siquiera en opción. Suzuki siempre ha sido avara en su oferta de opciones, pero hoy por hoy hay algunas (navegador, sensores de aparcamiento, techo practicable, etc) que deberían contemplarse y más aún en este tipo de coches.
Frente a esas lagunas, el SX4 opone su lograda tracción 4WD, un motor sólido y brillante y una funcionalidad general campo/ciudad que muy pocos coches ofrecen.
Esas son sus razones, y desde luego, son de peso, frente a su precio.

















