Podría parecer precipitado un cambio de imagen para un modelo que sólo lleva en el mercado algo más de año y medio, pero es que en Corea el lanzamiento se produjo un año antes, justificando de esta forma su actual «restyling».
El Kyron nació bajo una estética muy original y a la vez atrevida, pero ahora la marca ha decidido dar un giro brusco con líneas más modernas y elegantes. El frontal se desprende del recargado paragolpes con diversas hendiduras transversales que prolongaban innecesariamente la parrilla, para mostrar otro más limpio con toma de aire central y nuevos faros antiniebla rectangulares integrados. La nueva parrilla que recuerda a Mercedes agranda su tamaño y desplaza el anagrama de la marca al capó, que además de perder la nervadura central, sustituye en los faros el color naranja de los intermitentes por el transparente.
La zaga también suaviza sus formas reemplazando los controvertidos pilotos traseros en forma de escudo, por otros rectangulares más discretos y elegantes que elevan la cintura, ayudado por el recorte de las nervaduras en el portón del maletero. Al igual que los paragolpes delanteros, los traseros ahora son bicolores al ir los faldones plásticos sin pintar, más prácticos en conducción por campo al resistir arañazos o impactos.
Un diseño más actual de las llantas de 18” (neumáticos 255/60 R18), de serie para toda la gama, barras del techo con acabado en negro y una antena tipo «aleta de tiburón» (antes integrada en la luna trasera), completan los detalles que marcan la nueva imagen.
Por el contrario el interior mantiene inalterado su diseño y sólo cambia el color de la iluminación de la instrumentación pasando de verde a naranja, además de incluir pulsadores en la palanca de cambios y el volante que accionan el cambio en caso de montar caja de cambios automática.
A todos estos cambios se añade ahora un incremento de potencia hasta 141 CV en el motor 200 Xdi, gracias a un nuevo turbo de geometría variable y a la gestión electrónica modificada, que da una mejora de la respuesta a bajas revoluciones (31,6 mkg de par máximo entre 1.800 y 3.700 rpm) y menores consumos. Además se añade el 2.7 Xdi de 5 cilindros y 165 CV, de inyección directa common rail, y que mantiene un par máximo constante de 34,7 mkg entre 1.800 y 3.250 rpm. Esto permite ofrecer un alto par motor a bajas revoluciones favoreciendo el empleo de marchas largas, y reducir el consumo (8,6 litros de media).
Con su tracción 4×4 conectable, sigue recurriendo al chasis de doble viga con suspensiones independientes de doble brazo en el eje delantero y eje rígido trasero de 5 puntos de anclaje con amortiguadores y ballestas como elementos elásticos, aunque las versiones con cambio automático secuencial de 5 velocidades (fabricado por Mercedes-Benz) equipan también suspensión independiente detrás que sustituye las ballestas por muelles, y además equipan una dirección asistida de endurecimiento progresivo más precisa y directa. Todas las versiones han mejorado la insonorización del habitáculo y el motor se beneficia de silemblocks con gestión electrónica de dureza que reducen las vibraciones.
La prueba de conducción de la versión automática del 270 Xdi por desiertos y carreteras tunecinas, evidenció un confort de marcha superior apreciable en la disminución significativa de los rebotes en el eje trasero, además de una mayor precisión de guiado en autopista, si lo comparamos con la variante manual con eje rígido trasero.
En conducción todo terreno se agradece la amortiguación extra trasera, aunque también se produce un mayor balanceo de la carrocería.
Los precios apenas varían comenzando en 28.300 euros el 200 Xdi con acabado Premium, alcanzando los nuevos 270 Xdi 32.900 y 35.200 euros en acabado Limited con cambio manual y automático respectivamente. Desde el primer nivel de acabado se cuenta con reductora con control de descenso de pendientes, control de estabilidad ESP con sistema de mitigación de vuelco ARP, climatizador, alarma y volante multifunción entre otras cosas.