¿Sabes que son los ADAS?: el Proyecto VIDAS de Bosch y Fesvial denuncia su desconocimiento

1 octubre, 2022

J. ROBREDO

Casi la mitad de los conductores no saben qué son

Según un reciente estudio realizado dentro del proyecto VIDAS de Bosch y Fesvial, más del 40% de los conductores españoles reconoce no tener conocimiento suficiente sobre los sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción), como se ha dado en llamar a las ayudas a la conducción. El 60% restante, aunque manifiesta conocerlas, ofrece lagunas a la hora de definirlas, así como ciertas confusiones entre los diferentes sistemas y sus funciones.

El estudio pretende sentar las bases para establecer medidas y acciones que mejoren el conocimiento de su efectividad, uso, reparación, mantenimiento, legislación y obligatoriedad, lo que no deja de ser un objetivo muy ambicioso.

Aviso de vehículo en ángulo muerto

Según denuncia el estudio, el actual nivel de ayudas a la conducción del parque nacional de vehículos es medio/bajo, en especial respecto a las que mayor capacidad tienen de evitar siniestros, como los sistemas de mantenimiento de carril, la frenada automática de emergencia (en sus diferentes versiones), la detección de presencia en el ángulo muerto, o los sensores de fatiga, entre otros. El grado de percepción positiva de estas ayudas a la conducción es del 60% de los encuestados, que prefieren conducir un vehículo equipado con estos sistemas antes que otro que carezca de ellos.

Pero lo más preocupante es que hay un 40% de conductores que no ven clara la seguridad que aportan estas ayudas, según José Ignacio Lijarcio, director técnico de Fesvial (la Fundación Española para la Seguridad Vial), y además hay un alto porcentaje de conductores que no confía mucho en ellas. Y en vez de criticar esta desconfianza, vale la pena preguntarse por su causa.

Frenada automática de emergencia ante peatones

No todas las ayudas se valoran y se conocen

En todo caso los conductores valoran las ayudas enfocadas a evitar atropellos y choques, como la alerta de colisión frontal, la frenada automática de emergencia (ante vehículos, peatones y ciclistas), el aviso de atropello, los sensores de fatiga de conducción y la alerta de vehículo circulando en sentido contrario. Por eso 3 de cada 4 conductores están a favor de que algunas de estas ayudas sean obligatorias, aunque ello suponga un aumento del precio de los vehículos.

Así, el 60% afirma conocer estas ayudas, y sólo admiten desconocer las más recientes, como los lectores de señales de tráfico, sensores de fatiga de conducción, los de presencia en cruces y el aviso por conductor “kamikaze” en sentido contrario, mientras que por lo general conocen las más generalizadas, (el encendido automático de luces, control presión de neumáticos, la limitación inteligente de velocidad y el control de crucero adaptativo, aunque respecto a este último existe cierta confusión, ya que muchos lo extienden a la limitación de velocidad no inteligente y al control de crucero normal y no al adaptativo, que es en realidad el inteligente).

Control de Crucero Adaptativo (ACC)

Por otra parte, muchas de estas ayudas a la conducción son consideradas un valor secundario a la hora de adquirir un nuevo vehículo, máxime cuando tampoco son destacadas por parte de los concesionarios y puntos de venta (en el 65,5% de las ventas, estas ayudas no se presentan como argumento importante para la compra del vehículo). Y pese a ello la información sobre las mismas que proporcionan las marcas es bastante considerable y se da casi siempre antes de la venta del vehículo (y no en el momento de su entrega). Lo que no quita para que a pesar de esta consideración secundaria, los conductores tengan una actitud positiva hacia las ayudas a la conducción, que se traduce en una elevada intención de uso: más del 60% de los conductores prefiere un vehículo con ayudas o le parece adecuado comprarse uno que las equipe, y eso que la mayoría de los encuestados (más de la mitad) no tiene claro que actúen mejor que ellos en situaciones de riesgo.

Por otra parte, la información que reciben (según la encuesta) la obtienen básicamente de los concesionarios de las marcas (51,4%) y a través de internet (51,1%), lo que les convierte en los dos canales más idóneos, y por ello la mejor estrategia de comunicación de estas ayudas sería recurrir al apoyo de los concesionarios por un lado, y la generación de contenidos para su divulgación por internet por otro.

Detección y frenada automática de emergencia ante ciclistas

Otro problema que plantean las ayudas a la conducción, sobre todo las más recientes que usan cámaras y sensores externos para su funcionamiento, es la necesidad de su recalibración y ajuste tras un siniestro o una sustitución del parabrisas para garantizar que todas funcionen como antes y que los sistemas no procesen una información errónea y tomen decisiones peligrosas para los ocupantes del vehículo y demás usuarios de la vía. Y hay un 35% de los encuestados que reconoce ignorar esta revisión tras un percance… Revisión que en todo caso la mayoría prefiere hacer en un taller oficial de la marca como primera opción o en su taller habitual como segunda alternativa.

En resumen, pese a que varios estudios científicos avalan la efectividad de las ayudas a la conducción, llegando a afirmar que si todos los vehículos las tuvieran instaladas se podrían prevenir o mitigar aproximadamente el 40% de los siniestros de tráfico, el 37% de las lesiones de consideración y el 29% de las muertes relacionadas con los siniestros viales (recogido en el informe principal, aunque es una simple estimación ya que no se especifican los tipos de ayudas, ni su importancia y su difusión), el hecho contumaz es que un 70% de los conductores no confía en que sean lo bastante “inteligentes” como para garantizar su seguridad, y hasta un 30% niega que contribuyan a reducir las colisiones y su gravedad. Y no se trata de ignorancia, puesto que esos mismos conductores admiten la importancia para su seguridad de otras ayudas más antiguas como el ABS y el ESP en los frenos…

Sensores y cámaras necesarios para los ADAS en un Audi Q2

La conclusión es evidente: hay que mejorar el conocimiento, adquisición, uso y acceso de las ayudas a la conducción mediante acciones informativas, formativas y campañas de sensibilización para conductores principiantes y población conductora en general, que faciliten su conocimiento y la percepción de seguridad y reducción de la siniestralidad asociada con estas ayudas, hasta aumentar su grado de confianza en ellas. Y esta campaña de divulgación de su valor e importancia también debe efectuarse a través de soportes digitales en las redes sociales de Internet, así como en autoescuelas, prensa especializada, centros de formación de conductores y en los concesionarios de las marcas.

Ese es el objetivo del proyecto VIDAS, a medio y largo plazo (está programado por tres años) como proyecto de “largo recorrido” y en el que según Lorenzo Jiménez, responsable de Marketing Mobility Solutions de Bosch en España, “con el propósito de investigar las características, funciones, conocimiento y normativa de los sistemas ADAS (las ayudas a la conducción), para poner en valor estas tecnologías aplicadas a la conducción, favoreciendo su uso y aplicación por los usuarios y contribuir así a la mejora de la seguridad vial y la reducción de la siniestralidad”.