Probamos el Citroën AMI 2021

8 octubre, 2020
GERARDO ROMERO-REQUEJO M.

Objeto rodante movilizado

Con el AMI, Citroën quiere facilitar el desplazamiento de una parte de la población a través de este cuadriciclo ligero eléctrico que no necesita el carnet de coche para conducirlo, aunque sí el de ciclomotor.

Lo llaman «solución de movilidad», y aunque tiene básicamente todo lo necesario para poder conducirse como un coche normal, tiene varias características, algunas de ellas muy prácticas, que simplifican su uso, limitando también su circulación a vías urbanas y carreteras con arcén transitable, nunca por autovías o autopistas. Al igual que el Renault Twizy, el Citroën AMI está pensado principalmente para las grandes ciudades, sin embargo, hay un sector de la población residente en pueblos aledaños, rurales o costeros que puede ver interesante su compra.

Y es que el Citroën AMI se puede conducir a partir de los 15 años con el permiso AM de ciclomotor (de 50 cc), lo que a muchos padres convencerá dada su mayor protección frente a las más expuestas dos ruedas. La marca francesa también confirma que está pensando en ofrecerlo en formato de «car sharing» para las grandes ciudades, lógicamente a través de su plataforma Free2move.

Pequeño por fuera, grande por dentro

Su diseño simétrico te puede hacer dudar de si va o viene, sin duda parte de su encanto al que la marca del doble chevrón nos tiene acostumbrados históricamente, con sus modelos emblemáticos y diferenciadores (2CV, DS, Mehari, etc.). Con menos de 250 componentes empleados para su fabricación (en Kenitra, Marruecos), el Citroën AMI esta construido a partir de una estructura tubular de acero al que se le añaden paneles plásticos (policarbonato). Su techo es de cristal de tipo panorámico (se le puede instalar una cortinilla de quita y pon, fundamental si no queremos tener que llevar una gorra o gafas de sol), lo que incrementa la sensación de espacio y luminosidad que aporta su elevada superficie acristalada, permitiendo no tener apenas ángulos muertos al girar la cabeza. No dispone de espejo retrovisor interior, mientras que los retrovisores exteriores son (de ajuste manual) redondos y poco dimensionados, como los de una moto.

Mide 2,41 m de longitud, 1,39 m de ancho y 1,52 m de ancho, que es aproximadamente la mitad de una plaza de aparcamiento convencional, dando cabida a dos personas sentadas en paralelo, aunque el asiento del acompañante es fijo y va retrasado para evitar que se toquen los hombros de los ocupantes. Sus puertas son simétricas por el ahorro de costes y si la del acompañante tiene apertura clásica, la del conductor lo hace en sentido contrario, como los primeros Seat 600. No dispone de maletero como tal, si bien, además de varios huecos portaobjetos repartidos por el salpicadero y las puertas, tiene un espacio abierto reservado (unos 63 litros) delante del asiento del acompañante (bajo el salpicadero), que permite llevar de pie una maleta de tipo cabina de avión.

Su interior es minimalista y tiene los elementos imprescindibles para conducir. El selector del cambio monomarcha se realiza por medio de tres botones (D, N y R) emplazados en el lado izquierdo del asiento del conductor, recurriendo a un freno de mano de palanca. Tras el volante (fijo, sin regulación) se sitúa un cuadro monocromo que refleja principalmente la velocidad, la posición del cambio y la autonomía. Tras él se puede instalar opcionalmente un altavoz con conexión por Bluetooth para el Smartphone, que puede sujetarse en una pinza situada encima de los escasos botones que encontramos agrupados en un módulo central. En ellos están los imprescindibles intermitentes de emergencia, el ventilador y la calefacción, además de una práctica entrada de tipo USB.

No dispone de compresor de aire acondicionado, ya que la marca considera que aporta mucho peso y no es necesario en un vehículo con el que se recorren cortas distancias y que posee dos amplias ventanillas basculantes para liberar el calor interior.

Aunque el acceso al interior es muy bueno y hay espacio de sobra para sus dos ocupantes, tanto las banquetas de los asientos como los reposacabezas resultan algo estrechos. Estos están realizados en plástico duro y tienen unas almohadillas plásticas bastante rígidas que aportan poco al confort de las suspensiones, que solo proporcionan una amortiguación suficiente frente a los pequeños baches del asfaltado irregular de las ciudades, y que quizás no sea lo más aconsejable para aquellos que padezcan de cervicales. El vehículo adopta unas ruedas de 14″ con neumáticos 155/65R14 79T que tampoco es que proporcionen mucho colchón de amortiguación.

Un motor eléctrico suficiente y ahorrador

Dotado de tracción delantera, el Citroën AMI monta un pequeño motor eléctrico (síncrono de imanes permanentes) fabricado por Valeo de tan solo 6 kW (8,2 CV), que es capaz de mover con agilidad contenida su peso de 485 kg en vacío (el 0 a 45 km/h, su límite de velocidad, los hace en 10 segundos). Sin embargo, aunque se mueve dignamente por el tráfico urbano, con un empuje progresivo, hay momentos en los que echamos en falta algo más de empuje para poder competir con el resto de vehículos por ocupar un carril en tráfico denso. Acostumbrados a otros eléctricos de mayor potencia o a cualquier vehículo con motor térmico tradicional, la escasa potencia de su motor ralentiza a veces las maniobras en marcha, obligando a anticiparlas con anterioridad si no queremos ir siempre con el pie en la tabla y por tanto, reducir su autonomía. Por otro lado, con solo un diámetro de giro de 7,2 m, se mueve con versatilidad y desparpajo, pudiéndolo aparcar en cualquier hueco pequeño, sin tener que pagar en las zonas de estacionamiento regulado al ser poseedor del distintivo Cero de la DGT.

Y ya que hablamos de autonomía, el Citroën AMI incorpora bajo los asientos una pequeña batería de ion litio de 5,5 kWh de capacidad, con la que podremos recorrer hasta 75 km (ciclo WLTP) a carga completa. Esta se realiza a través de un cable con enchufe tradicional para tomas domésticas de hasta 230V (se aloja en el marco de la puerta del acompañante), con el que podremos cargar totalmente la batería en solo 3 horas. También hay disponible otro cable para poder conectarse a otros puntos de carga o electrolineras, aunque siempre con la misma capacidad de hacerlo de 1,8 kW en corriente alterna.

Cuando levantamos el pie del acelerador, el freno motor es muy acusado, y si calculamos bien, a la hora de parar en un semáforo casi no hará falta que toquemos el pedal de freno, muy agradable, por cierto, al igual que la dirección (sin asistencia). El Citroën AMI está dotado de frenos de disco delanteros y tambores traseros que garantizan una frenada sin problemas, si bien al carecer de ABS o control de tracción o estabilidad, deberemos de tener cuidado con el asfalto mojado. En cuanto a las suspensiones, son de tipo MacPherson en el eje delantero y por brazos tirados unidos por un eje de torsión en el trasero.

Venta «online» y muy personalizable

Con el lanzamiento comercial previsto a partir de marzo de 2021, Citroën propone su comercialización directa a través de su página web «www.store.citroen.fr/ami» por 6.900 € o mediante un alquiler a largo plazo por 19,99 € al mes (48 meses) con una entrada de 2.644 €, con posibilidad de incluir el seguro con asistencia o el mantenimiento por 4 años de manera opcional. En cuanto al mantenimiento del Citroën Ami, además de en la red de concesionarios de la marca, Citroën ha llegado a un acuerdo con la red de talleres independientes asociados Euro Repar Car Services. También será posible conocer el Citroën AMI en la FNAC y la entrega del vehículo se podrá elegir para hacerse en algunos concesionarios seleccionados (200 €) o en el propio domicilio del comprador (100 €).

Disponible en un único color Azul Ami, sin embargo puede personalizarse ampliamente con 7 versiones, 4 ambientes principales (MYAMI GREY, MYAMI BLUE, MYAMI ORANGE, MYAMI KHAKI) y 2 packs más completos (MY AMY POP y MYAMI VIBE). Estos incluyen en el exterior molduras de diferente color, toques de color en los tapacubos, adhesivos, la moldura superior frontal y trasera en gris o la cápsula de la parte inferior de la puerta.

Algunos de estos accesorios se envían en una caja para ser montados por el propietario como si fuera un mueble de Ikea, aunque otros, lógicamente, son instalados en el concesionario. El interior se personaliza con alfombrillas, gancho para el bolso, pinza para el Smartphone y centralita DAT@MI conectada a la aplicación My Citroën (puede comprobar el nivel de carga de la batería), espacios portaobjetos en el salpicadero, apliques en las puertas, etc.

Para finalizar, el universo AMI de Citroën dispone de un amplio surtido de complementos Lifestyle en su «e-boutique» (http://bit.ly/CitroenLifestyleSept20) como zapatillas de deporte, bolígrafos, termos, latas portalápices, camisetas, sudaderas, altavoces inalámbricos, etc.

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