Mazda CX-6e 

12 enero, 2026
Gerardo Romero-Requejo M.

El nuevo D-SUV eléctrico

El Mazda CX-6e se acaba de presentar en el Salón del Automóvil de Bruselas como una de las apuestas más ambiciosas de la marca de Hiroshima en el segmento de los SUV eléctricos de tamaño medio, combinando un diseño vanguardista, tecnología avanzada y una experiencia de conducción que mantiene intacta la filosofía Mazda, ahora adaptada a la electrificación.

Tras el lanzamiento de su primera berlina eléctrica Mazda6e el año pasado, la firma japonesa transmite su nueva tecnología eléctrica a un nuevo SUV coupé de 4,85 m de largo, 1,93 m de ancho y 1,62 m de alto. Este nuevo modelo se posiciona como una pieza clave dentro de la estrategia de electrificación de Mazda en Europa, reforzando una gama de modelos 100 % eléctricos diseñada para responder a las exigencias normativas, medioambientales y de uso real del mercado europeo.

Mazda CX-6e 

Con diseño dinámico

Uno de los aspectos más destacados del CX-6e es su equilibrio entre carácter deportivo y funcionalidad cotidiana. Sus proporciones atléticas y su cuidada aerodinámica no solo aportan dinamismo al nuevo modelo, sino que contribuyen a mejorar la eficiencia energética y la estabilidad a alta velocidad.

Su diseño sigue recurriendo al denominado “Kodo – Alma del movimiento”, convenientemente enfocado a la movilidad eléctrica. Su parrilla cerrada con contorno iluminado en forma de ala adopta secuencias de iluminación específicas junto con su fina firma lumínica y acompañada por el logo de Mazda retroiluminado, produciendo un potente efecto visual tridimensional cuando se bloquean o desbloquean las puertas, o cuando se carga la batería. Mientras, los grupos ópticos se desplazan con elegancia más abajo.

El modelo incluye tiradores de puerta enrasados y retrovisores laterales digitales muy estilizados, en forma de aleta de tiburón, y monta llantas de 19″ (acabado Takumi) o de 21″ (acabado Takumi Plus) bajo sus marcados pasos de rueda, decorados con embellecedores con efecto piano que se unen visualmente con las taloneras, marcadas elegantemente con el nombre de la marca.

La zaga inclina su luneta que se apoya sobre unos robustos pilares traseros. Mientras, el portón trasero prescinde del logo de la marca luciendo en su lugar el nombre e incluye por arriba un listón partido que une visualmente los pilotos traseros.

Interior «desestresante»

El diseño del habitáculo no solo busca impacto visual, sino también armonía y bienestar, empleando hasta tres colores de tapicería Maztex (beige, negro o amatista y blanco). Lo preside una gran pantalla táctil de 26″ muy fina (9,5 mm), dotada con tecnología intuitiva reconocimiento de voz y que reconoce siete gestos para controlar el sistema de infoentretenimiento o la climatización tri-zona (por bomba de calor que también opera el preacondicionamiento de la batería para cargas en CC).

La pantalla se sitúa asimétricamente en posición central pero se extiende hacia el acompañante para un mejor acceso de ambos, mientras que su limpio salpicadero se prolonga hacia las puertas con sendas pantallas para las cámaras de los retrovisores exteriores digitales, complementadas por un retrovisor interior también digital (acabado Takumi Plus). La información al conductor se complementa con un Head Up Display.

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El interior adopta el concepto japonés del Ma, que se traduce en espacios despejados de botones, materiales cuidadosamente seleccionados y una sensación de amplitud que mejora el confort de los cinco ocupantes, ayudados también por un amplio techo panorámico y una iluminación ambiental de 256 tonalidades.

Su generosa distancia entre ejes de 2,90 m mejora la comodidad a sus pasajeros, beneficiando a los ocupantes de las plazas traseras que cuentan con 12,2 cm de espacio para rodillas y 99,4 cm de espacio para las cabezas, disponiendo de 15 cm de altura para poder introducir los pies bajo los asientos delanteros.

Mazda CX-6e 

Estos últimos son auténticos butacones envolventes de ajuste eléctrico que pueden incluir calefacción y ventilación, además de altavoces con Bluetooth integrados en los reposacabezas, que pueden ser empleados independientemente del resto del sistema de sonido del coche (con nada menos que 23 altavoces) para escuchar música, las indicaciones del navegador o realizar llamadas.

La capacidad interior se remata con un maletero de 363 litros (468 litros hasta el techo, incluido el compartimento inferior), complementado por un maletero delantero de 80 litros de capacidad. Abatiendo los asientos traseros se obtienen 1.434 litros de capacidad.

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Mazda CX-6e: ágil por naturaleza

De momento el CX-6e hereda la combinación presentada por el Mazda6e, a partir de un motor eléctrico de 190 kW (258 CV) y 290 Nm de par ubicado en el tren trasero. Se alimenta a través de una batería de fosfato de hierro y litio (LFP) de 78 kWh que responde a un enfoque estratégico orientado a la durabilidad, la estabilidad térmica y la sostenibilidad. A pesar de su elevado peso en vacío de 2.130 kg, es capaz de remolcar hasta 1.000 kg de peso, subiendo a 1.500 kg con un remolque con frenos.

Esta batería admite una potencia máxima de carga en corriente continua de 195 kW, lo que se traduce en 24 minutos para pasar del 10 al 80% de la capacidad de la batería, admitiendo una carga trifásica en corriente alterna de hasta 11 kW para la que emplea 8,5 horas para una carga completa.

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Con una autonomía de hasta 484 km (610 km en ciclo urbano) y un consumo homologado de entre 18.9 y 19.4 kWh/100 km, el Mazda CX-6e cubre con holgura las necesidades reales de movilidad diaria y de ocio. Alcanza una velocidad punta autolimitada de 185 km/h, acelerando de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos.

El comportamiento dinámico ha sido ajustado específicamente para las carreteras europeas, con una puesta a punto del chasis y de la suspensión que prioriza el confort sin renunciar a la precisión. Cuenta con una suspensión delantera tipo MacPherson, mientras que para la trasera recurre a un eje multibrazo.

La propulsión trasera contribuye a una distribución de pesos equilibrada y a una conducción más natural, alineada con la identidad de la marca y con tres modos disponibles de conducción: Normal, Sport e Individual (configurable por el conductor). El resultado es una experiencia eléctrica que no se limita a la eficiencia, sino que pone el énfasis en el disfrute al volante, con una rápida dirección de solo 2,55 vueltas entre topes y un tacto del pedal de freno que minimiza la transición entre el frenado regenerativo y el mecánico.

En términos de seguridad y asistencia a la conducción, el CX-6e incorpora un completo portfolio de sistemas avanzados que trabajan de forma integrada. Funciones como el Asistente de tráfico y crucero, el mantenimiento de carril de emergencia o el Smart Brake Support elevan el nivel de protección activa y ayudan a prevenir situaciones de riesgo en entornos urbanos e interurbanos.

Está previsto que el Mazda CX-6e llegue a los concesionarios europeos en el verano de 2026, consolidándose como una de las propuestas más refinadas dentro del mercado de SUV eléctricos. Con este modelo, Mazda demuestra que la electrificación puede ir de la mano del diseño emocional, la ingeniería precisa y una identidad claramente diferenciada.