Los vehículos eléctricos y su autonomía

3 octubre, 2022

JAVIER GETE

Mercado actual y proyecciones de futuro

Todos los estudios que se vienen realizando en los mercados Europeos demuestran que sigue habiendo importantes dudas a la hora de adquirir un vehículo eléctrico, debido fundamentalmente a los tiempos de carga actuales, los elevados precios de este tipo de vehículos y las autonomías que aportan sus baterías, y todo ello, por la necesidad que expresan los potenciales compradores de querer circular como hasta ahora, sin stress por falta de energía ni restricciones de autonomía que vinculen sus movimientos.

Es cierto que en Europa la media de kilómetros diarios realizados en zonas urbanas se mueve entre los 40 y los 80 km/día, con un promedio de 2,5 viajes cada día con el coche propio. El mejor cálculo de autonomía media para los vehículos eléctricos actualmente en el mercado es de 291 km, lo que cubre con gran amplitud las necesidades diarias en ciudades con una propulsión totalmente limpia y recargando prácticamente una vez por semana como media pura. Distinto es el planteamiento si precisamos nuestro coche eléctrico para viajes de media o larga distancia.

Por supuesto nos referimos a vehículos 100% eléctricos (BEV – “Battery Electric Vehicle”), que actualmente en el mercado llegan a ofrecer autonomías que van desde los 100 hasta los 600 km, lo que lleva a esta media de autonomía de 291 km.

No se debe obviar que además las autonomías que homologan las marcas para sus modelos eléctricos, en la realidad suelen ser bastante menores, ya que están sometidas a factores no controlables inicialmente como son:

  • Altas velocidades sin parar.
  • Conducción agresiva.
  • Largas subidas de montaña.
  • Peso extra (por ejemplo, tres pasajeros y equipaje).
  • Temperaturas superiores a 20 grados centígrados o inferiores a 10 grados centígrados dentro del automóvil.
  • Vientos en contra fuertes.

Ampliación previsible de las autonomías en los nuevos modelos eléctricos

Hasta la fecha la densidad energética de las baterías en los actuales coches eléctricos es aún muy baja para las necesidades que expresan los usuarios, y además pierden bastante capacidad progresivamente en el tiempo con su uso, aconsejando los fabricantes cambiar estas baterías cuando lleguen al 30% de su capacidad original.

Hace ya un buen número de años que los fabricantes de vehículos están invirtiendo grandes cantidades de dinero con firmas bien acreditadas, para llegar así a la consecución, vía investigación, de baterías con mayores capacidades que tengan menores costos de producción, siempre con el objetivo de poder saltar las barreras comerciales que siguen expresando los actuales vehículos 100% eléctricos.

Una prueba notable que demuestra los avances que se vienen realizando en esta sentido, es el hecho de que en menos de 10 años el sector ha pasado de autonomías que se movían en unos 80 km y prestaciones bien limitadas, hasta unas ofertas actuales con prestaciones muy elevadas y que llegan a aportar hasta 500 o 600 km de autonomía, pero aún con pesos muy elevados, aunque, eso sí, evitando por completo las emisiones de partículas de NOx o CO2, siendo también este el objetivo global más importante a obtener de todo este proceso.

Una buena parte de los fabricantes expresan ya previsiones en las que estiman que en un plazo de 5 a 8 años el mundo contará con baterías mucho más económicas, con vehículos de prestaciones excelentes y autonomías que se aproximarán mucho a las de los actuales vehículos con motores térmicos de explosión interna, y con tiempos de recarga mucho más reducidos.

También las industrias que se mueven en el entorno del mundo del motor, como son las compañías de seguros como Verti, están realizando importantes adaptaciones de su negocio hacia los nuevos vehículos electrificados de manera muy directa, dado que el proceso necesita también todo este tipo de adaptaciones en el tiempo.

Habrá que ver si las infraestructuras de recarga eléctrica avanzan a la misma velocidad en toda Europa, de manera que este otro inconveniente pueda ser también superado. Los expertos del sector del motor ya hablan de autonomías medias en el mercado en dicho plazo (2030 en general) que se moverá entre los 500 y los 600 km, de manera que efectivamente se equipararán con los vehículos actuales en dicho plazo.

Desarrollo de las nuevas baterías del futuro

Con todo lo descrito y las informaciones que los fabricantes despliegan tímidamente, no parece que haya que tener dudas respecto a que en algunos años las nuevas baterías que ya se está desarrollando permitirán que los vehículos eléctrico puedan ya rivalizar con los actuales de combustión, sea en costes que en autonomías y uso práctico y cómodo.

En la actualidad las matriculaciones de vehículos eléctricos en Europa, no supera el 5 % del total del mercado, si bien las previsiones de crecimiento a lo largo de los próximos 8 años son ya bien consistentes, en parte por la prohibición a partir de dicho año para que se matriculen vehículos térmicos en Europa (norma de la Unión Europea), y también debido a las tendencias de futuro que la mayoría de los fabricantes han identificado con sus expertos análisis, que son:

  1. Potenciación de la recarga de los eléctricos sólo con energías renovables.
  2. Mejoras en los materiales que componen las baterías (Grafeno, silicio, …).
  3. Funcionamiento de los vehículos eléctricos con baterías más sostenibles.
  4. El precio de las baterías bajará de los 100€ x kW/h de capacidad.
  5. Creación de tecnologías que sustituirán a las baterías de ion-litio actuales y que maximizarán las capacidades y autonomías.

Podemos concluir, como consecuencia de todos los comentarios anteriores, que en los próximos años veremos como la energía eléctrica se convertirá en la “reina del mundo de la movilidad”, en cualquiera de todas sus vertientes posibles como es su uso directo, reproducida por célula de combustible de hidrógeno, combinada con otros sistemas de propulsión o cualquier otra posibilidad poco conocida en estudio en algunos fabricantes, esperando también que el proceso se acompañará de importantes inversiones, además de las de los diversos fabricantes, por parte de las administraciones públicas.