El deportivo híbrido de la marca nipona se actualiza con diversos retoques, en un ligero “restyling” donde además se mejoran sus características técnicas. El motor 1.5 i-VTEC de gasolina aumenta su potencia de 114 a 121 CV, mientras que el eléctrico IMA sube de 14 a 20 CV, a la vez que sustituye sus baterías de níquel hidruro (Ni-Mh) por otras de ion-litio. La potencia total conjunta del sistema sube ahora a los 137 CV (13 más que antes) a 6.600 rpm, con un par total de 19,4 mkg (1,6 más). Esta mejora se ha obtenido sin variación de consumo y emisiones, que se mantiene en 5 lts/100 km en el promedio combinado (116 grs/km de CO2), mientras que las prestaciones mejoran (9 segundos de 0 a 100 km/h, frente a 9,7 antes, y 200 km/h de velocidad máxima).

Honda incorpora ahora al CR-Z el sistema Sport Plus (S+), que actúa si la carga de la batería de tracción es igual o mayor al 50% de su capacidad, cuando el conductor pulsa el botón S+ situado en el volante. Entonces añade un impulso eléctrico al pisar el acelerador que aumenta su aceleración durante 10 segundos. Con un indicador a la izquierda del cuadro para señalar cuando está activado, el sistema S+ se puede utilizar con los 3 modos de conducción (Econ, Normal y Sport) del CR-Z.
En el exterior hay nuevo diseño del paragolpes y parrilla delanteros, nuevo difusor posterior y llantas de aleación de 17” (en los GT Plus). En el interior hay nuevos tapizados en asientos y salpicadero, luz interior de diodos y remates en rojo en el nivel GT. El equipamiento de serie también mejora (con autoencendido de luces y limpiaparabrisas y retrovisores exteriores con plegado eléctrico en el CR-Z Sport, y nueva tapicería en símil piel en el GT). Ya a la venta desde 24.000 euros (Sport) a 29.000 (GT Plus, con 26.000 para el GT, y con 2.200 euros cada uno de rebaja si se acoge la venta al plan PIVE).



















