Todo parecía preparado para una carrera loca, con lluvia esperando, pero ninguno de los meteorólogos de los equipos, acertó. No dieron ni una. El fantasma de la lluvia torrencial desapareció, a pesar de que a minutos de la salida, ya caían gotitas. Pero el espectáculo vendría sin lluvia. Para empezar, nueva mala salida de Fernando Alonso, que aún ganando la posición a Webber –algo previsto en el guión-, veía cómo otra vez los Renault, incluso Massa, le pasaban por encima. Tocaba arrebato, nueva remontada, otra vez. ¿Qué le pasa a Fernando Alonso con las salidas, que fueron siempre uno de sus puntos fuertes?. En Australia perdió cuatro posiciones, y en Malasia, tres. Debe, sin más dilación, analizar qué está pasando y corregir de inmediato este asunto de la salida, si no, mal lo va a pasar el resto de temporada. No se puede ir siempre a remolque. Por delante, Vettel salía como un cohete, sin problemas, sin KERS –ni maldita falta que le hace, porque van sobrados-. La superioridad de Red Bull es apabullante. Líder de carrera, la manejó a su antojo, sin agobios, salvo en momentos puntuales en que los McLaren apretaban. Nada que no pudiese controlar el alemán Vettel. Es cierto que en carrera bajan el ritmo, y casi pierden lo ganado en clasificación, pero ese casi no es suficiente para que no ganen la carrera. Es cierto también, que no acaban de gestionar bien los neumáticos, y que las diferencias al final, son mínimas. Y si no, que se lo digan a Jenson Button, que entró 2º en meta, a pocos segundos del alemán ganador. Es por ello por lo que en Ferrari se tienen que poner las pilas. Ya lo ha anunciado Domenicali, que introducirán cambios radicales adelantando los tiempos de desarrollo del monoplaza, incluso para la próxima carrera de China, a la vuelta de la esquina. Así, ha dicho Stefano Domenicali, que “debemos dar un fuerte impulso al desarrollo del coche. Intentaremos anticipar los desarrollos, incluso para la carrera de China”. “Tenemos que darles un coche mejor a nuestros dos pilotos”, sentenció el italiano, quien previamente había manifestado que para la carrera de Sepang, da pena que tuviese que decir abiertamente, que jugarían a la defensiva. Vamos, como en el fútbol: catenaccio puro. Vivir para ver. Pues Fernando Alonso no debió hacerle caso, porque luchó como un jabato, y a punto estuvo de hacer, otra vez, la hombrada y subirse al cajón.
La carrera vino marcada por fallos de fiabilidad en el KERS de Webber y Vettel, que se les prohibió desde box su uso, so pena de quemar el motor, como luego se ha sabido. El alerón trasero de Alonso dejó de funcionar en la vuelta 18, en el momento crucial de la carrera, y en uno de los pocos circuitos en donde su uso da una verdadera ventaja. «Llegué a un doblado en la última curva, que también lo puedes activar, lo activé y no funcionó», señaló el piloto español. Las paradas fueron lentas, lentísimas en Ferrari. Los “tuercas” parecían estar dormidos. En la última parada de Alonso tardaron más de la cuenta, lo que le costó al asturiano perder otra posición en carrera, en beneficio de Button. A Massa, si pone un circo, le crecen hasta los enanos: problemas con su rueda delantera en el pit-stop. Los que no fallaron, fueron los “tuercas” de Red Bull, rapidísimos en todos los cambios. No sólo hay que aprender y copiar el alerón delantero de Red Bull, sino que también vendría bien fijarse cómo trabajan las paradas. En todo caso, los boxes de este año son un manojo de nervios, paradas y más paradas, cambios repentinos de estrategias, estrés y más estrés. No hay tiempo para aplaudir adelantamientos, sentados tranquilamente como antaño. Y por ahora, se ha corrido sin lluvia, que si no…
El Ferrari en carrera es otra historia. En la vuelta 4, se encontró de nuevo con su bestia negra, el ruso Petrov. Pero volvió a las andadas el ruso y se pasó de frenada, lo que aprovecharon Massa y Alonso para pasarle. Después el ruso voló literalmente por encima del asfalto de Sepang, quedándose incluso con el volante en la mano. Espectaculares imágenes, estas. Alonso incluso consiguió vueltas rápidas, y es de lejos, el que mejor cuida y gestiona los Pirelli, algo crucial esta temporada. En el giro 16 ya está tercero en carrera. El mago Alonso volvía a hacerlo: sacar de donde no hay. Pero en la 26, una lenta parada en boxes le hace perder posiciones. En la vuelta 34, el Ferrari de Alonso se suelta el pelo y va a la caza de Button, poniéndose a tiro. Y en la vuelta 45 ocurrió lo peor: Alonso era cuarto, detrás de Hamilton, y cerca de Button, segundo. Pero su ansiedad, su angustia, y su desesperación de ver cómo se aleja de la cabeza, le llevaron a un duelo sin igual con su gran enemigo, Lewis Hamilton, quien volvió a hacer de las suyas. El inglés no estaba dispuesto a dejarse pasar. Alonso achuchaba por detrás, sin su alerón trasero funcionando, y con gomas recién cambiadas, apenas tenía dos vueltas buenas para pasar al inglés. De conseguirlo, sería tercero, y con opciones incluso de ser segundo. Hubiese sido increíble verle detrás de Vettel, asustando a sus rivales con coche claramente inferior. Pero no pudo ser: Hamilton, haciendo caso omiso de la regla que prohíbe hacer cambios bruscos de trazada, y levantando ligeramente el pie en momentos puntuales, hizo que un Alonso a galope tendido, rozase por centímetros su alerón delantero izquierdo con la rueda trasera derecha del McLaren. A partir de ahí, el desastre: los dos fuera de carrera, porque tuvieron que entrar en boxes, y les pasó hasta el apuntador. Perdieron un montón de posiciones. La guinda vino después, con la absurda y salomónica sanción de los comisarios, de imponer un castigo de 20 segundos a cada uno de ellos. A Alonso no el afecta, pero sí al inglés, que pierde otra posición. Para Alonso la explicación fue que «Yo intentaba adelantar y Hamilton hacía movimientos un poco agresivos. Con Lewis solo tenía dos vueltas para adelantar, que son las dos primeras que te dan los neumáticos, luego se degradan y empiezan a perder y en esas dos vueltas intentaba pasarle en sitios diferentes, el alerón trasero no funcionaba, así que tenía que cambiar la trayectoria, frenar en puntos diferentes, frenar más tarde y arriesgar un poco más. Al final nos tocamos y por desgracia tuve que cambiar el alerón y perder unas posiciones a pocas vueltas del final», contó Alonso. A lo que el inglés contestó que «Casi dio igual que Alonso me tocara, lo que falló fue la estrategia de mi equipo». Toque de atención a su gente. Lo peor de todo es que el inglés sabía que sus cambios de dirección, hizo tres en la recta para defender la posición contra Alonso, estaban prohibidos, a tenor de lo dicho al respecto: «Sabía que iba a ser sancionado, no me sorprende. Cuando me han llamado a declarar ante los comisarios, sabía lo que iba a pasar, yo siempre me pongo en el peor de los casos. He perdido solo un puesto y no es esto lo que me hace sentir peor, después de haber perdido el fin de semana.»
Así las cosas, la FIA debería haber sido más contundente con el inglés, y no sancionar a Alonso, que no hizo sino intentar adelantar y dar espectáculo, que es precisamente lo que pretenden con las nuevas normas de este año.
La carrera de Sepang, confirma tres cosas: la superioridad de Red Bull en calificación y su desfallecimiento en ritmo de carrera; el resurgir de Renault, con dos podios consecutivos, y con la superioridad en las salidas (¡como en los tiempos gloriosos con Alonso al mando de la marca francesa!); y la desaparición de los Mercedes: dos puntos en dos carreras entre sus dos pilotos. ¿Alguien les ha visto en la pista?, ¿se apagó la magia de Ross Brawn?. El coche amenazante de pretemporada en Montmeló, brilla por su ausencia. Con su podio, Heidfeld logra un curioso récord; ser el piloto que más podios ha hecho sin ganar una sola carrera.
Próxima cita, Gran Premio de China, en el Circuito de Sanghai, en una semana. ¿Espabilará Ferrari?, ¿seguirán volando los Red Bull?, ¿hará Alonso una buena salida?, ¿despertarán los “tuercas”, o seguirán dormidos en los Pit-Stop?. Pronto saldremos de dudas. Se me olvidaba: toca madrugón el sábado y menos el domingo.
¡Hasta pronto, amig@s!.