G. P. CANADÁ 2011: “BUTTON GANA LA CARRERA DE LOS AUTOS LOCOS”.

13 junio, 2011

Button “El Pescador”; así habría que llamar al piloto inglés, especialista en pescar en carreras locas, donde todo el mundo se descentra y donde todo el mundo pierde el control, todos menos él. Menuda carrera se marcó el piloto de McLaren, para mayor gloria suya y para mayor amargura de su compañero Hamilton, que vio cómo se él se quedaba atascado mientras su compañero ponía pies en polvorosa rumbo a la remontada. Porque no podemos olvidar que Button paró 6 veces a lo largo de la carrera. Y que además fue sancionado con un ‘drive through’ por no respetar una regla con el coche de seguridad en pista. Pero daba igual, era su día. Dio una lección de pundonor, de finura en la conducción, de saber hacer y de madurez lograda con su título de Campeón del Mundo logrado en 2009.

El fin de semana se presentaba propicio para los dos Ferrari. Sí, los dos, incluido Felipe Massa, pues a pesar de estar a años luz de Fernando Alonso, se sabía que el F150º iba bien en Canadá. En la Scuderia estaba marcado en rojo, como una de las bazas que tenían para acortar distancias con los inalcanzables Red Bull. Claro que también tenían en rojo la carrera de Mónaco y ya vimos lo que pasó. En seco, los Ferrari se habían comportado muy superiores a sus rivales. La pole casi se consigue y se daba por hecha la victoria de Alonso. Y ello sabedores de que habría agua en la carrera. Pero no imaginaron el diluvio previo ni la pifia –una más- del director de carrera, Charlie Waiting al hurtarnos del espectáculo de la salida y lanzar la carrera con el coche de seguridad delante y el resto de monoplazas detrás, en comandita, al tran-tran.

Previamente a la salida, los equipos se enfrentan a una difícil decisión: la de poner gomas intermedias o de lluvia extrema, decisión que deja de tener importancia cuando la carrera se lanza con el coche de seguridad delante. A partir de ahí, todos con neumáticos de lluvia extrema. Jaime Alguersuari sale desde el pit-lane por haber cambiado el set-up del coche con respecto al usado en calificación. Se apaga el semáforo con la absurda decisión de los comisarios de carrera (Emerson Fittipaldi, uno de ellos, ¡quién te ha visto y quién te ve!) de que sea el coche de seguridad (SC) quien lance la carrera. Llueve bastante pero no tanto como para dejarnos sin una salida que hubiese sido de órdago a la grande. En la vuelta 5 se va el SC y Alonso le mete el morro a Vettel, que aguanta el tirón. Rápidamente, el Red Bull de Vettel se pone a volar y pone tierra de por medio con sus perseguidores. A Fernando Alonso se le ve con demasiadas precauciones en pista, que desde luego está bastante encharcada. La visibilidad por la espuma de los coches es escasa. En la vuelta 8 primer incidente de Hamilton que choca contra Button y se queda fuera de carrera. Sale el SC a pista, y Button más cabreado que un pavo en Nochebuena, suelta por la radio; “¿pero qué estás haciendo?”, le espeta a Hamilton. Con el SC en pista todos se reagrupan. Vettel a lo suyo, por delante, tranquilo. Button hace la primera parada estratégica en la vuelta 9, fruto de su choque con Hamilton y pone intermedios. La pista se está secando y ya hay monoplazas con problemas en sus ruedas, sobre todo las traseras, con gomas de lluvia extrema. Button empieza a rodar más rápido que el resto. A partir de ahí, baile de pilotos que ven la jugada y quieren imitarla. Mark Webber con problemas en su volante, no le bajan las marchas, tendrá que cambiarlo en su parada. Lo que le faltaba al australiano. Y es que todo lo malo de su equipo le pasa a él.

 

En la vuelta 14 empieza a llover otra vez, y problemas para los que llevan intermedios, que buscan la mejor trazada para no salirse. Alonso sigue conservador, a 3 segundos de Vettel, diferencia que se incrementa a 4 en la siguiente vuelta. Los que llevan neumáticos intermedios van 2 segundos más rápidos, lo que hace pensar a Ferrari que lo mejor es que pare Alonso en la 17. Craso error. Alonso sale 7º detrás del alemán Heidfeld y delante de Petrov. En Red Bull parecen tenerlo claro y no se preparan para cambiar gomas. Demasiada tranquilidad en su box. Algo ven ellos que los demás no ven. Alonso se pone 5º en un santiamén. Su jugada parece funcionar. Pero rápidamente se pone a llover. Y llueve fuerte. Muy fuerte. Alonso, Button y el resto que paró a poner intermedios no aguantarán si sigue lloviendo. En la vuelta 19, sólo dos después de la parada, llueve una barbaridad. Es el diluvio. Sale el SC, esta vez por la lluvia. Es el fin para Alonso y los demás. O al menos eso parece, pues tienen que volver a parar a poner gomas de lluvia extrema. En esa vuelta Massa dice por radio que no es acertado poner intermedios. Es la sentencia definitiva. Es la confirmación de un error mayúsculo de Ferrari. Entre el tuercas de turno y el encargado de interpretar el satélite del tiempo, la pifian carrera tras carrera. En la vuelta 20 entra Vettel, que pone otra vez las gomas extremas. Felipe Massa es líder de carrera, pero sus gomas están ya desgastadas. Vettel sale segundo de su parada. Massa para en la siguiente y pierde su posición de líder. También para Schumacher. En la vuelta 23 sigue el SC en pista con Vettel primero y Kobayashi, segundo, que no había parado. Vettel dice por radio que no se ve bien, ¡a ver qué iba a decir, con el SC delante suyo!. Y en la vuelta 24, bandera roja. Se para la carrera. Por la web oficial de Formula1.com se lee el mensaje: “red flags in Montreal – the race has been suspended”. Todos a la parrilla y a esperar.

La espera duró ¡2 horas!. Otro nuevo fiasco de la Dirección de Carrera, pues la última media hora ya no llueve y la pista se va secando. Absurda espera. Fernando Alonso es 8º gracias a la metedura de pata de la Scuderia. Por delante, los más listos que no pararon como Kobayashi, Heidfeld, Petrov y Di Resta, aprovechan para poner gomas nuevas. Otra vez la misma historia de la bandera roja de Mónaco. Otra vez se vulnera el espíritu de la competición. Otra falacia de los comisarios. Al no tener que parar, ganan el tiempo de la parada. Se benefician ellos. Se perjudican los que pararon carrera en marcha.

La Sexta TV entrevista a Fernando Alonso aprovechando la parada. El asturiano cree que acertaron en la parada pues van a ganar la carrera, no a ser segundos y por tanto, el cambiar gomas les beneficiaba. La mala suerte –dice Alonso- es que volvió a llover dos vueltas después, sin tiempo de recortar distancia. De no haber llovido tanto, se habría puesto líder de carrera. En su opinión, fueron los demás los que se arriesgaron más al mantenerse en pista con las gomas de inicio que estaban a punto de claudicar. Conclusión de Alonso: “si hubiéramos acertado, seríamos unos fenómenos. Así son las carreras”.

 

La carrera se paró desde las 19:40 hasta las 21:50 horas. Se relanza la carrera, cómo no, con el SC delante abriendo paso, no vaya a ser que a pesar de estar seca la pista, estos chicos se pierdan en el asfalto. Patética imagen otra vez. Deberían darle la victoria al SC, al fin y al cabo, casi siempre fue líder de carrera. Desde la vuelta 26 hasta la 34 no se fue el SC. La duda está en quién será el primero que pare para poner intermedios, porque no han podido hacerlo con la bandera roja; tan sólo cambiar unos por otros iguales. No llueve. Ya se ve línea seca de trazada, y el SC que no se va. Vettel tan contento. Los demás desesperan. En la 35 ¡por fin! se lanza la carrera sin SC. En una vuelta, Alonso se pone 6º pues paran los de delante. Y en la 37, nuevo lío en Ferrari: ¡Massa y Alonso entran juntos a cambiar gomas otra vez!., esta vez intermedios. Alonso pierde 3 segundos añadidos a su parada normal por este desaguisado en el box de Ferrari. Alonso sale justo detrás de Jenson Button. Esto le costará caro, muy caro, pues nada más salir, a Fernando Alonso, Button le pone la puntilla en la curva 3: cuando el asturiano adelanta al inglés, ya sobrepasado, éste le endiña con su rueda delantera a la rueda trasera de Alonso, que trompea cual bailarín de ballet ruso con tan mala suerte que el suelo del monoplaza se queda entrampado en la trampa mortal del trazado canadiense: sus altos pianos.

 

No puede hacer nada. De haber estado Hamilton, le habrían empujado, habría llegado la grúa de turno y le habría puesto en pista. A él sí, pero a Alonso, no. Fin de carrera. Adiós al Mundial. Vettel, más feliz que una lombriz, y más contento que un ocho, con sus dos máximos rivales fuera de carrera, para en boxes, cambia gomas y sale líder de carrera. Enseguida el cuento de siempre: el incidente de Button y Alonso está bajo investigación y se decidirá después de la carrera. Bla, bla, bla.

 

La carrera transcurre con un sin fin de choques, salidas de pista, etc. El SC entra y sale, sale y entra cada dos por tres. Vettel vuela con la pista casi seca. Massa, que parece haber despertado de su letargo, se pone las pilas y está animado. Es tercero. Pero sin demasiada agresividad.

Llueve finamente por algunas partes del circuito, y en la vuelta 46, otra decisión insólita y contraria a la norma: la dirección de carrera permite el uso del alerón trasero móvil en las dos rectas habilitadas. El Reglamento es claro: está absolutamente prohibido el uso del DRS mientras los monoplazas lleven gomas de lluvia. Más claro, agua. Pero esto es la ley de la selva. Aquí vale todo. Se legisla sobre la marcha, al son de la música que toque en ese momento.

Vettel, Massa y Schumacher se dan un festín de vueltas rápidas. Al que se suma Button que aparece de repente haciendo una remontada de ensueño. Ha parado ¡6 veces! y además ha cumplido su sanción de drive throught. Y ahí está, apretando por detrás. En la vuelta 51, festival Schumacher que se marca un doble adelantamiento a los despistados de Masa y Kobayashi. El alemán es 2º a falta de 18 vueltas para el final. Pedro de la Rosa, en una magnífica carrera, aguanta el chaparrón, al igual que Jaime Alguersuari, el otro español en liza. A Felipe Massa se le rompe el alerón delantero por un choque. Tiene que parar. Adiós a sus opciones de podio. Si pone un circo le crecen hasta los enanos. A falta de 15 vueltas, Vettel es primero, seguido de Schumacher y Webber. En la 54, accidente aparatoso de Heidfeld, que sale volando pero por la escapatoria. Nada grave. Pero sale el SC por los restos de fibra del Renault accidentado. A falta de 9 vueltas, se relanza la carrera. Schumacher, muy agresivo, no puede aguantar el apretón de Webber y de Button que viene como un cohete por detrás. El inglés es cuarto. Increíble. Alguersuari es 8º, Massa 9º y De la Rosa 12º. No perderían su posición hasta el final.

A falta de cuatro vueltas, el tiempo máximo de carrera autorizado (dos horas), se ha cubierto, la carrera tendría que terminar tal cual, repartiéndose el 100% de los puntos al haberse consumido el 75 % de la carrera. Pero aquí vale todo. Y Dirección de Carrera aguanta el espectáculo de un Button desatado por detrás que ya es segundo y está cogiendo a Vettel. ¿Qué le pasa al alemán?, ¿flaquea por primera vez?, ¿tiene problemas su monoplaza?, ¿o es que se ha dormido?. Porque la realidad es que a falta de dos vueltas, Button está pegado a Vettel, le aprieta en el cogote. Última vuelta. Máxima presión para Vettel. ¡Y zas!, trompo del alemán en la última vuelta, que se recupera rápidamente pero no lo suficiente: Button le adelanta y el alemán, amarra la segunda plaza. De haber sido el trompo en otro lugar, se habría ido contra el muro. Pero tiene la suerte de los campeones. Es su año. Es su segundo Mundial.

El inglés Button ganaba merecidamente una carrera para olvidar en Ferrari. Cierto es que de no haber chocado con Alonso, el español sería el campeón de la carrera. Pero no hay que quitarle mérito a Button. Alonso y Ferrari perdieron la carrera antes del choque.

Los hombres de McLaren no cabían en sí de gozo. Button no parecía creérselo y era comido a besos por su chica, Jessica Michibata que besaba su casco por donde supuestamente estaban los labios. Button había hecho historia ganando la carrera más larga jamás celebrada. Y además, otro récord: no se recuerda un ganador de carrera habiendo parado seis veces y habiendo cumplido una sanción de drive throught.

Vettel no sonreía, pero casi. Su segundo lugar le sabe a gloria. Apuntala el campeonato. Nadie puede ya cogerle. A su lado, un circunspecto Mark Webber que sigue por detrás de su compañero, y que consiguió un podio contra todo pronóstico.

Y a partir de ahora, ¿que harán Ferrari y Alonso?. Por de pronto, un análisis de lo ocurrido, y a mejorar para las próximas carreras. Sólo queda salvar el honor y ganar algunas carreras. Que hagan caso de Flavio Briatore: deben empezar el desarrollo del coche de 2012. No queda otra. El sol volverá a salir. Por de pronto, ya salió en el Circuito Giles Villeneuve, demasiado tarde para Ferrari, demasiado tarde para Fernando Alonso.