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G.P.BAHREIN 2013: “FERRARI SE QUEDA SIN ALAS”

22 abril, 2013

Pepe Valenciano

Acabada la carrera las caras largas en el motorhome de Ferrari lo decían todo. Ocasión de oro desperdiciada cuando todos esperaban una victoria de Alonso que dejara a todos boquiabiertos. Pero nada de eso, más al contrario, un maldito DRS que no se abre y todo tirado por la borda. El hasta ahora inexpugnable monoplaza rosso, sin fisuras el año pasado, y que presumía de su fiabilidad para hacer frente a sus rivales, ha caído en dos carreras: en Malasia, con un alerón delantero que se descolgaba a las primeras de cambio tras toque mínimo de Alonso. Lo mismo hemos visto en China y no pasó nada. Lo mismo hemos vuelto a ver en Bahrein y no pasó nada. Pero le pasó a Ferrari. Y en Bahrein, nuevo problema también para Alonso: el DRS que no se cierra a las primeras de cambio y adiós carrera. Sí, porque conducir así sin carga en curvas era muy arriesgado y era quedarse sin gomas enseguida. De hecho algo notó que pensó que se había quedado sin ruedas traseras hasta que se dieron cuenta en box: ¡Es el DRS de Alonso, está abierto!. Ni tan siquiera las virtuosas manos del “Indomable” podían aguantar esta situación. Bastante hizo rodando con buenos tiempos. Aún así se defendió como un jabato cuando se detectó el problema. Y luego después cuando incomprensiblemente volvió a pulsar el dichoso botoncito tras serle cerrado en boxes chapuceramente. Sí, así es, en boxes los mecánicos cerraban con la mano la boca del caballo, pensando que ya estaba arreglado. Nadie reparó en decir a Alonso que nada de abrirlo. El piloto español bicampeón del Mundo lo abrió a las primeras de cambio y ¡zas!, otra vez sin cerrarse, otra vez al box, otra nueva parada y ahí se terminó la carrera para él. Pero estamos hablando del Indomable, de Alonso y tras salir el último con dos paradas en menos de ocho vueltas, acabó la carrera en 8º lugar. Un milagro. De haberse mantenido en pista tras la primera parada y sin tocar el DRS, aún sin abrirlo, es casi seguro que hubiese terminado en el podio. Y quién sabe si hubiese ganado la carrera, pues a pesar de todo el ganador Vettel sólo le sacó 38 segundos, poco más del total de una parada más que hizo. Pues aunque haya unos 13 segundos de diferencia (una parada ronda los 25 segundos), no habría tenido Alonso ni el tráfico ni la dificultad de remontar tantas posiciones que tuvo con su segunda y fatídica parada. A pesar de todo, volvimos a ver en acción al Indomable: se levantó y tiró hacia adelante, con su caballo sangrando sin DRS, condenado en las rectas y aún así nos deleitó con adelantamientos en pista como los de antes: con arrojo, con valor, con talento, ingredientes necesarios para pasar a coches como los dos McLaren de Button y Sergio Pérez a quienes pasó en una demostración de orgullo patrio. ¿Y Massa?, pues aunque no estuvo fino en la salida y no hizo de escudero (salía detrás de Alonso), también la mala suerte se cebó con él: primero un leve toque que dañó su alerón delantero restándole aerodinámica, y para redondear la faena, dos pinchazos a falta de uno, lo que le llevó acabar la carrera en 15º lugar. Poco más se puede decir. Así se escribió esta carrera para Ferrari.

Con Alonso fuera de combate, para Vettel fue coser y cantar. Francamente resulta ridículo –hasta insultante- su júbilo y declaraciones posteriores tras su aplastante victoria como si hubiese hecho la carrera de su vida. ¡Y no tuvo rival!. ¿De qué se alegra tanto si el abandono de Alonso les dio la carrera?. Cierto es que Vettel sí se comportó como un auténtico campeón en las primeras vueltas: tras perder la posición con Alonso que le hizo un adelantamiento magistral en la primera curva, quitándole la 2ª posición, el alemán se lo devolvió en la misma vuelta, curva cuatro, con un adelantamiento antológico por el exterior. ¡Qué lucha nos hemos perdido!. De no haber habido el fallo mecánico del DRS de Alonso, hubiésemos asistido a una épica batalla que todos estamos esperando desde hace tres años y que hasta la fecha no pudimos ver por la diferencia abismal entre ambos monoplazas de Red Bull y Ferrari. Pero este año están igualados, de ahí lo que nos hemos perdido. Pero todavía faltan muchas carreras este año para disfrutar del duelo del año: Alonso VS Vettel.

El alemán tricampeón del Mundo cimentó su victoria en una estrategia clara: tras cuidar sus gomas en la clasificación y guardar arsenal para la carrera, y con Alonso fuera, la consigna era pasar cuanto antes a Rosberg –que había logrado la pole- y tirar como un poseso para enjugar el tiempo de parada extra de Red Bull con respecto a Lotus: tres paradas contra dos, porque se sabía que los Lotus irían a dos paradas, expertos en cuidar las gomas. Sebastian Vettel pronto se quitó de encima a Nico Rosberg, incapaz de mantener la cabeza con unas gomas que su Mercedes castiga en exceso. Conseguida la cabeza, lo siguiente fue poner un ritmo brutal para conseguir los 30 segundos necesarios para cubrirse con su parada de más. Conseguido el objetivo, lo siguiente fue nadar y guardar la ropa: ritmo tranquilo, manteniendo la distancia con Lotus y sin gastar en exceso sus delicadas gomas que tanto sufren. La estrategia elegida les funcionó y Vettel se llevó la victoria, 2ª en cuatro carreras este año. Con su victoria manda un serio aviso a sus rivales: su coche no es el arrollador de antaño pero está a la altura, degrada las gomas pero no tanto, y es más fiable de lo que se pensaba: falla en los libres pero es rocoso en carrera, donde realmente importa. Mensaje contundente a todos. Venderá cara su derrota en este Mundial al que avanza con paso firme y mano de hierro a por su cuarta corona.

Por detrás de Vettel, mención especial merece Kimi Raikkonen, quien tras una pésima clasificación saliendo octavo, logró una remontada hasta auparse hasta el segundo puesto. El finlandés está que se sale, sólido como una roca, preciso como un reloj: lleva 21 carreras seguidas puntuando y 10 en el podio (con dos victorias). Y encima corrió en Bahrein aquejado de una reacción alérgica que le afectó en ojos y piel. Claro que también hizo remontada su compañero Grosjean: partió undécimo y acabó tercero. De esta forma y por increíble que parezca, un año después en el mismo circuito se repetía el mismo podio.

Además de todo esto, Bahrein nos dejó para el recuerdo un duelo al sol sin igual, como hacía tiempo que no veíamos: los dos McLaren enzarzándose durante varias vueltas en una lucha sin cuartel. El cachorro Sergio Pérez recién llegado a Woking, se le subía a las barbas al líder, al veterano, al Campeón del Mundo, Jenson Button. Tras las palabras de su jefe Whitmarsh tras China (“En lo que llevamos de año creo que Sergio ha sido muy cortés, tiene que ser más duro”), Sergio Pérez se aplicó a fondo en esta carrera. En el muro de McLaren asistían atónitos a esta guerra de guerrillas, con un Pérez muy agresivo al que no le tembló el pulso para echar de la trazada a Button primero y a Alonso después para desquitarse del adelantamiento que previamente le hizo a él el asturiano. El inglés no daba crédito: “He tenido compañeros muy agresivos pero esto no lo había visto nunca: nos hemos tocado en plena recta”, decía Button. No hubo órdenes de equipo, no sabemos si en la intimidad les darán un toque de atención, pero al menos de puertas para afuera no nos dejaron sin espectáculo. Sabia decisión de McLaren que el espectador agradece. Pérez acabó exultante tras su 6º puesto, su mejor posición desde que monta en McLaren. Mientras que la tila corría a raudales por el box de McLaren para calmar los ánimos, el mexicano debió festejarlo con una buena Margarita.

Por lo demás, esta carrera confirmó a Paul Di Resta como un aspirante a colarse entre los grandes, con un Force India que va como la seda en sus manos, no así con Adrián Sutil. Y los Merceces, otra vez decepcionaron con sus gomas, claro que esto se sabía. Pero Lewis Hamilton luchó como nadie a pesar de salir muy atrás en parrilla por su sanción de cinco puestos tras cambiar caja de cambios. El inglés, cada vez más acoplado, va hacia arriba y con nada que consigan hacer que el coche funcione con estas gomas, le veremos en todas las luchas, aunque no parece que pueda aspirar a mucho más en este Mundial. ¿Y Webber?, ni está ni se le espera. Triste celebración de 200 carreras: con un coche igual al de su compañero sólo pudo ser 7º, sólo un puesto delante de Fernando Alonso, con DRS y una parada menos. Incomprensible.

Próxima cita en tres semanas, el Gran Premio de España, Circuito de Montmeló. Pero hasta entonces toca arrebato en Ferrari: hay que analizar lo ocurrido y repasar los elementos más expuestos a la fiabilidad del monoplaza, vital para ganar carreras. No está todo perdido, ni mucho menos y tiempo hay para recuperarse. Vuelve la presión para Maranello que a partir de ahora no pueden cometer ningún error. Y deberán estar con los ojos bien abiertos para aprovechar las poquísimas ocasiones de desfallecimiento o abandono de Vettel que van a tener. El caballito Rampante ha de cabalgar de nuevo. Eso deseamos, eso esperamos.

(FOTOS: Sitio Web Oficial Ferrari, Infiniti Red Bull Racing, Google Images)

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