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G. P. ALEMANIA 2011: “HAMILTON Y ALONSO ACORRALAN A RED BULL”

23 julio, 2011

Pepe Valenciano

Hacía tiempo que no veíamos un carrerón como este. En realidad, ya lo vimos hace dos semanas en Silverstone, pero de ahí para atrás, un verdadero tostón de campeonato. Han tenido que ser dos circuitos míticos, en Europa, en la Vieja Europa, donde antaño se libraban las verdaderas batallas del automovilismo, donde por fin hemos asistido a dos espectáculos seguidos que han culminado en la reciente carrera del Circuito de Nürburgring. Si tuviésemos que escribir una crónica taurina poco más o menos diríamos que el triunfador de la Feria de la Fórmula Uno ha sido el torero español, Fernando Alonso, quien en las dos corridas ha cortado orejas y rabo a los astados de Silverstone y Nürburgring. El otro diestro ganador ha sido el inglés Lewis Hamilton, ganador en Alemania. Los dos espadas se han repartido el botín en los dos mejores festejos automovilísticos que se recuerdan. Si hace dos semanas disfrutamos con la victoria del piloto español de Ferrari, en una pista adversa para sus intereses, en esta ocasión el turno de la gloria ha sido para Lewis Hamilton, piloto de McLaren quien ha dado un auténtico recital de principio a fin, sólo aguantado hasta el final por el portentoso talento de Fernando Alonso quien a la postre fue segundo. Estos dos Campeones del Mundo se reparten la gloria de dos carreras para la historia, las mejores del presente Campeonato.

Nada hacía presagiar el desarrollo de la carrera que vimos. Si acaso, certificar el paso adelante del Ferrari 150º Italia tras la carrera inglesa. Y todos expectantes ante lo que podía ocurrir con una carrera bajo la lluvia, pues el día amaneció como se esperaba, con lluvia, y a poco de comenzar, las primeras gotas se veían en las viseras de los pilotos. Así las cosas, Mark Webber se disponía a defender su privilegiada posición de pole, con un Hamilton sediento de victoria que tras varios vaivenes esta temporada, sorprendía a todos con un segundo mejor crono en la calificación. Sebastian Vettel salía tercero, a verlas venir, por primera vez esta temporada viendo el toro desde la barrera de la segunda fila de parrilla. Algo nuevo para él este año. Su dedito, bien guardadito esperando tiempos mejores para enseñárnoslo a todos. Y por detrás, el piloto español Fernando Alonso, que tras unos espléndidos libres y buenas tandas en la Q1 y Q2, no conseguía por poquito la tan ansiada pole de este año. La diferencia, mínima. Salía cuarto, con el cuchillo entre los dientes. Ya lo había avisado: atacaría sí o sí. Los diez primeros salían con neumáticos slicks (de seco), con el miedo escénico de la lluvia. La pista algo húmeda por la lluvia de la mañana, aunque se había secado, las nuevas gotas previas a la salida añadían pimienta e incertidumbre a la salida. Todo estaba dispuesto para una salida de infarto, a cara de guau, guau, a cara de perro, con incremento de lluvia y las primeras paradas para cambio de gomas de lluvia, con previsibles salidas de pista de algún que otro monoplaza. Todos esperando los trompos. Todos esperando el coche de seguridad. Pero finalmente, la lluvia no apareció, pararon de caer gotas y la carrera se celebró en seco, pero con frío, mucho frío: bueno para Red Bull y McLaren, malo para Ferrari, a priori…

La salida fue espectacular. Como estaba previsto, Webber volvió a perder su privilegiada posición con un Hamilton desatado pero esta vez con la cabeza en su sitio, sin hacer el loco, sin forzar, dueño de la situación cual Mariscal de Campo en los mismos terrenos donde antaño se libraban batallas guerreras. Hamilton tomó la cabeza y ya no la soltaría salvo en su penúltima parada, donde Alonso le rebasó tomando el liderato pero donde el frío le aguó la fiesta a sus recién puestos neumáticos que no lograron coger la temperatura ideal antes de que la pantera inglesa Hamilton se echase encima de él, adelantándole y cogiendo de nuevo la cabeza de carrera, esta vez hasta el final. Pero esta historia se escribía en la vuelta 32, mitad de carrera.

En la primera curva, Hamilton era primero, y Alonso por detrás le metía el morro a Vettel, al que adelantaba. Sería el primero de sus dos adelantamientos estelares al actual líder del Mundial, que no sabía de dónde le venía el vendaval. Alonso era tercero, pegadísimo a Webber que aguantaba como podía en segunda posición. Hamilton ya ponía tierra de por medio en los primeros metros. ¿Era el mismo McLaren de los Libres?, ¿era otro distinto?, ¿era magia?. El caso es que el monoplaza del inglés iba fino, muy fino. Y corría que se las pelaba. Alonso en su ímpetu de perseguir a Webber, se salía en una de las curvas más difíciles en la segunda vuelta, perdía su posición con Vettel que agradecía el regalo y se ponía tercero. Pero no pasaba nada. Alonso metió el coche en pista y seguía cuarto, al acecho. Marcaba a su presa por detrás esperando el momento que llegaría poco tiempo después. El Ferrari de Alonso iba como las balas, respondía y le llegaría su segunda oportunidad, en pista otra vez, en el sitio menos esperado por el alemán, en la primera curva, sin DRS, por dentro, donde el español hizo un adelantamiento antológico al alemán en la vuelta 8. ¿Que no quieres caldo?, ¡pues toma dos tazas!, así que el piloto español de Ferrari adelantaba en carrera por segunda vez a Vettel, a un Red Bull, lo que ya había hecho dos semanas antes con Webber en Silverstone. Definitivamente Ferrari ha vuelto. Definitivamente, Red Bull no es invencible. La confirmación de la mejoría de Ferrari era el carrerón que se estaba marcando Felipe Massa por detrás, pasando a diestro y siniestro, a ritmo de samba.

La carrera se abría por momentos, con Webber acercándose a Hamilton en la vuelta 9, con Alonso apretando a Webber aunque algo lejos todavía, a menos de 2 segundos. El ritmo del asturiano era brutal. El mismo que el de Hamilton, serio, potente, sin fisuras, sin errores de conducción. Alonso se marcaba vuelta rápida en el giro 9, al que respondían Hamilton y Webber. En la vuelta 10, el único susto serio del día: Sebastian Buemi provocaba que el Renault de Nick Heidfild volara por los aires sin más problemas para el piloto alemán que su prematuro abandono.

La carrera se cortaba en el grupo de cuatro, con Hamilton, Webber, Alonso y Vettel. Por detrás, Rosberg y Massa que no podía recuperar el sitio perdido con el alemán en la salida. En el giro 12 Webber iba pegado a Hamilton y Alonso a 1,4 del australiano. Muy juntos: momento crucial de carrera, donde Webber pasa a Hamilton al final de recta de meta, pero se pasa de frenada y Hamilton se revuelve como un cocodrilo cuando va a coger su presa, recuperando su posición. A río revuelto, ganancia de pescadores: Alonso se pegaba ya definitivamente a los dos de cabeza, y presionaba a Webber. Carrerón para mis ojos. Hamilton bramaba por la radio: “¡dejar de hablarme cuando estoy conduciendo!”, le espetaba a su box. Máxima tensión. Máxima concentración del inglés, muy motivado.

Contra pronóstico, las primeras paradas no tardaron en llegar. Si se habían previsto para la vuelta 26, más o menos, en la vuelta 15 empezaban las primeras paradas. Carrera a tres paradas. Por detrás de la cabeza, otras luchas se producían: Button contra Petrov, Masa contra todos. Incluso pasaba a Vettel. Los dos Ferrari le habían adelantado. El alemán actual líder del Mundial lo estaba pasando mal. Su desgaste de gomas era constante, brutal. No tenía ritmo. Se le veía nervioso. Y cuando le apretaban, amagos de salida de pista. Más adelante trompearía con tan buena suerte para él que pudo salir del verde y pisar asfalto en una de las numerosas y excelentes escapatorias de este circuito, volviendo a pista y manteniendo su posición, aunque ya lejos de la cabeza.

En la vuelta 25 Massa se ponía cuarto, por fin. Alonso marcaba la vuelta rápida en la 26, y lo mismo hacía Hamilton en la 27. El toma y daca era constante. Webber se reivindicaba igualando los mejores registros, sector tras sector. Lucha sin cuartel entre los tres de cabeza, con Massa detrás en cuarto lugar haciendo de gladiador con Vettel, obsesionado con pasarle y cometiendo errores de conducción, impropios de un Campeón del Mundo y actual líder del Mundial.

A partir de la vuelta 31 los grandes empiezan su segunda parada. Primero, Webber, luego entra Alonso, rapidísima parada. Sale primero y es líder de carrera. Hamilton viene por detrás, muy fuerte, con gomas ya calentitas, y pasa a Alonso que tiene problemas para calentar tan rápido unas gomas con la temperatura asfalto tan fría. Es el gran problema de Ferrari, el único gran problema que les queda por resolver: dar temperatura a gomas en entornos y ambientes no cálidos. Si consiguen solucionarlo, no habrá ya quien coja a los Ferrari. Alonso aguanta las embestidas de Webber que quiere aprovecharse de ese problema del Ferrari de Alonso, pero éste no está por la labor, y aguanta como un campeón su segunda posición. Los McLaren presentan problemas de fiabilidad con el abandono de Jenson Button, por un problema hidráulico. Y en el coche de Hamilton se ve un humo blanco sospechoso al salir de su parada. Afortunadamente para él, sólo un susto: su motor aguantaría toda la carrera hasta el final victorioso del piloto inglés. Incluso se permite el lujo de marcar vuelta rápida de carrera en el giro 37. No sería la única: la mejor vuelta rápida de la carrera sería para él por la lograda en el giro 59. Alonso consiguió la suya en la vuelta 60, quedándose a tres décimas del inglés. ¡Y eso que iba sin gasolina!.

Por detrás, lucha titánica entre Felipe Massa y Sebastian Vettel. Vuelta tras vuelta el alemán no puede con un luchador –esta vez sí- brasileño que quiere bailarle la samba al alemán. Duelo de titanes. ¡Como aguanta el Ferrari las embestidas del toro Red Bull!. La desesperación en el box austriaco es total, viendo que la estocada esta vez va a ser definitiva: un quinto puesto, algo insólito, algo inesperado. No saben qué hacer para parar a Massa. Las gomas de Vettel se degradan más al faltarle aire limpio por su persecución al piloto brasileño. Llegan al final. En Ferrari amagan con hacer parar a Massa, pues obligatoriamente han de parar los dos para poner el reglamentario juego de gomas duras intermedias. Se acaba la carrera y nadie para. Suspense. Alfred Hitchcock disfrutaba desde el cielo. Por radio le dicen a Vettel: “¡Haz lo contrario de Massa!”, pero el alemán no se entera, y cuando Masa pasa por línea de meta en el giro 59, el alemán le sigue, por lo que irremediablemente los dos entrarán a al vez en el pit-lane en la última vuelta, la 60. Todo se lo juegan a la parada. A una sola carta. ¡Menudo lío se monta!. Entran los dos. ¿Quién será más rápido?. La parada de Vettel es meteórica, sale como un cohete, muy rápido. Pero la tuerca de la rueda delantera izquierda de Massa se atasca. Sale Vettel por delante. Ha salvado los muebles y consigue la cuarta plaza. Massa por detrás sólo puede pasearse en la última vuelta y maldecir su mala suerte, y la tuerca del demonio que se ha atascado. Por detrás de Massa entraba Adrian Sutil, obteniendo un magnífico sexto puesto para él. A partir de ahí, todos los que entraban habían sido doblados, incluso los dos Mercedes, que rubricaban una pésima actuación en su casa. Desastre teutón. El otro español en liza, Jaime Alguersuari, no lograba puntuar pero entraba 12º: había salido el 17 y subía cinco puestos en una gran carrera del español.

Previamente, Lewis Hamilton entraba victorioso en su segundo entorchado este año. Fernando Alonso cruza la meta en segunda posición, que sabe a victoria. Él sabe que el ir tan justo de gasolina le ha impedido luchar más por la victoria. Sabe también que su ritmo en carrera es superior al resto. Pero también sabe que si no logra poles, el ir detrás pegado al primero o segundo, hace que no tenga aire limpio y que sus gomas se desgasten más. Cuando la igualdad es total, el ir por delante da una ventaja extra.

En la vuelta de honor, la imagen de la jornada. Se repite la historia, cuado Ayrton Senna (también Ferrari) fue llevado por Nigel Mansell en 1991 en el G. P. de Gran Bretaña cuando, como Alonso, se quedó sin combustible. En esta ocasión, fue Mark Webber, su amigo, quien hizo de taxi improvisado. Alonso paró el coche so pena de quedarse sin el litrito obligatorio que exige la FIA al término de cada carrera para el análisis de la gasolina utilizada.

El asturiano conseguía su podio número 68, superando a Rubbens Barrichello, y teniendo por delante en esta clasificación histórica a sólo tres pilotos: Michael Schumacher, Ayrton Senna y Alain Prost. Casi nada…

En una semana, justo cuando cumple 30 años, en el G. P. Hungría (Circuito de Hungagoring) Fernando Alonso tendrá la oportunidad de agrandar la leyenda que empezó aquí con su primera victoria en 2003. ¡¡¡Felicidades, Campeon!!!.

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