PEPE VALENCIANO
– Preocupante arranque de Ferrari, el peor de la era Alonso.
– Tras la victoria, las declaraciones.
– La revancha llega en China, según Alonso.
– Lewis Hamilton, éxtasis en el podio.
“Los Mercedes se están escapando, pero la revancha llega en China”. Palabras de Alonso que como buen aficionado a los trucos de magia, sirven para calmar los ánimos en una escudería donde la desazón impera en estos momentos y en unos tiffosi donde la decepción es enorme. Profecía imposible de cumplir tras lo visto en Bahréin. Más si tenemos en cuenta que ni el arranque fulgurante del equipo Brawn cuando arrasó en 2009 fue tan victorioso como este arranque de Mercedes. Tras el triplete de victorias de Mercedes en tres carreras, y tras el segundo doblete consecutivo, llegó el turno de las declaraciones. Felicidad en unos, resignación en otros, y monumental enfado en Ferrari. Este año pintan bastos de nuevo. Toca remontada de nuevo. Toca zafarrancho de combate de nuevo. Toca arrebato de nuevo. Toca exprimir el coche hasta los límites inimaginables para cualquier piloto menos para Alonso, de nuevo. Toca esperar que pasen cosas (lluvia, coche de seguridad, abandonos de los rivales), de nuevo. En fin, toca lo de siempre en los últimos años en Ferrari. Toca travesía del desierto, de nuevo. De nuevo se repite la historia. Fernando Alonso no puede estar más enfadado y no le falta razón. Porque haber conseguido tres subcampeonatos del mundo en cuatro años en Ferrari, con la patata que tenía en las manos, superando a un Red Bull (el de Webber) que ha sido campeón de escuderías cuatro años seguidos, tiene muchísimo mérito. Pero en algún momento Alonso no podrá ya tirar él sólo del carro. Se queda sin fuerzas, por muy motivado que esté siempre, por muy ferrarista que sea ya. Su cara es un poema, lo dice todo. Cuatro años secos, sin triunfos, vacíos. Se le pasan los años y sigue con sus dos únicos títulos mundiales, esos que consiguió exprimiendo como sólo él sabe hacerlo un coche que hasta ese momento no había ganado nada. Lo volvió a hacer al año siguiente con su paso a McLaren, sacándose de la chistera el medio segundo que le faltaba al coche, mientras su jefe Ron Denis (ese que ahora suspira de nuevo por el campeón español) se frotaba las manos con el regalo que le iba a hacer a su joven pupilo Hamilton: medio segundo de mejora para empezar. Y casi consigue Alonso el título de no ser por las constantes zancadillas que le puso Ron Denis disfrazándolas de enfrentamientos personales entre compañeros, cosa que ya desmentido una y otra vez el propio Alonso, quitándole culpa a Hamilton (con quien presume ahora de una hermosa amistad, cual Bogart), y centrando el tiro en el único culpable de aquel desamor entre Alonso y McLaren, que no es otro que el propio Ron Denis. Pasado el tiempo y tras una travesía en el desierto con un Renault pésimo (con el que Alonso sacó jugo incluso para ganar alguna carrera), el bicampeón español recaló en Ferrari, su gran sueño, un sueño prohibido mientras Jean Todt (actual presidente FIA y a la sazón, director de Ferrari) mandaba en la secuderia, y todo porque el joven Alonso le dijo no por cumplir su palabra con su mentor, amigo y padre profesional, Flavio Briatore y fichar por Minardi. Desde que llegó Alonso a Ferrari, con nuevas normas, la escudería no ha sabido adaptarse. Muchos han sido los problemas y muchas las soluciones puestas encima de la mesa.
Así, el famoso túnel del viento que durante tres años ha arruinado las expectativas, fue por fin remodelado, más bien sustituido por otro que es el actual y que presumen de que es el mejor que existe hoy en día. Mejor incluso que el de McLaren, Mercedes y Red Bull. Pero no parece que los diseños estén acertados. Aquí está el problema, porque sabemos que la aerodinámica –si bien este año pinta menos- lo cierto es que en los últimos años primó y que ahora sigue siendo vital por mucho que se empeñen en decir lo contrario. Ferrari hizo grandes cambios estructurales y de personal para liderar un proyecto ganador en el tiempo. Pero ni por esas parecen haber acertado. Echaron a Aldo Costa, diseñador que logró el coche ganador de Raikkonen en el último título de Ferrari, 2007. Y ahora es Aldo Costa el que ha logrado el coche ganador de Mercedes. Curiosa coincidencia. Se han fichado nuevos ingenieros, se han remodelado los departamentos en todos sus niveles. Y se ha fichado incluso a un piloto compañero de Alonso con más pedigrí que Massa, o sea, Kimi Raikkonen. Pero el pobre de Kimi poco tiene que hacer con lo que tiene ahora en sus manos. Lo único que no ha cambiado es el director Stefano Domenicali. Y todo eso para nada. Quizá ha llegado el momento del cambio. ¿Flavio Briatore, quizá?. Sería el bombazo del paddock y una inyección de moral para el box de Ferrari contar con la experiencia en la gestión de equipo que tiene el hombre que hizo campeón tanto a Schumacher como a Alonso.
Hace años dijo el presidente de Ferrari, Montezemolo, que “nosotros fabricamos motores, no hacemos aviones”, en clara referencia a la importancia de la aerodinámica sobre la motorización, y amenazó incluso con abandonar la Fórmula Uno si no había cambios. Pues hubo cambios y sin embargo les ha cogido el toro. Como dijo Jean Todt, las nuevas normas se conocían desde hace cinco años. Entonces ¿cómo es posible que Ferrari haya errado en lo más importante, o sea, en el motor 1.6 V6 Turbo?. Así hemos llegado hasta aquí, nueva temporada, nuevas normas donde el ahorro, el menor consumo, empiezan a primar sobre todas las cosas. Gran error, en mi opinión. ¿Por qué se obliga a los equipos a tanto ahorro y en cambio no se pide lo mismo a los que organizan?. Claro ejemplo de ello es la primera carrera nocturna en Bahréin, con mayor gasto energético que si fuese a plena luz de día, como siempre fue. Pero en eso no entra la FIA. Es más fácil prohibir a los equipos entrenar cuando quieran y obligarles a no correr demasiado para no gastar. ¿Se imaginan que la Federación Española de Fútbol prohibiese a los equipos entrenar equis días a la semana, y que Cristiano Ronaldo no pudiese hacer equis número de carreras por estar limitado, y que los jugadores no pudiesen gritar al marcar gol?. Pues esto es lo mismo: entrenamientos prohibidos, límite de consumo, y disminución del ruido del motor. Un auténtico esperpento.
Dicho todo esto, es cierto que es para todos igual. Y Ferrari debería haber fabricado un coche acorde con todo esto. Las diferencias son abismales con Mercedes y con todos los equipos que montan ese motor. Incomprensiblemente, Ferrari no ha sabido fabricar correctamente lo único que sabe hacer históricamente: motores. Ha fallado gravemente y lo peor es que una vez homologado su unidad de potencia (que así se llama ahora al motor más la parte eléctrica) poco margen de mejora tienen. Además el F14T nace sin tracción, y es de los que más consumen. Si a esto sumamos que ahora degrada los neumáticos más que antes, pues díganme ustedes qué hacemos. Ferrari ha demostrado capacidad de sobreponerse a las circunstancias negativas. Esperemos que lo logren y que no se descuelguen mucho más, si no, adiós al quinto sueño de Alonso y quién sabe si adiós de Alonso a Ferrari. Profundizando un poco más, la cosa es grave. Fernando Alonso ha tenido el peor arranque desde que llegó a Maranello en 2010. Nunca antes había corrido tres carreras sin liderar ni una sola vuelta, ni tan siquiera ha ocupado plaza de podio en ninguna de las vueltas de las tres últimas carreras. Pero lo más grave (si es que hay ya algo más grave) es que el arranque fulgurante de Mercedes no tiene parangón. Hay que remontarse a 1992 para encontrar algo parecido: fue el Williams FW14B de Nigel Mansell y Ricardo Patrese que estuvieron hasta la sexta carrera del mundial, liderando todas las vueltas disputadas hasta que llegaron a Mónaco, territorio comanche de Ayrton Senna. Ni el equipo Brawn, ni Red Bull, ninguno de los dos tuvieron un arranque similar al de este año de Mercedes.
Terminada la carrera, Fernando Alonso, con gesto serio, dijo lo siguiente: «Sabíamos que ésta iba a ser una carrera complicada y difícil. Sumar sólo uno o dos puntos no era lo que queríamos. Ahora tenemos unos días de pruebas en este mismo circuito para tratar de mejorar». Sobre la clasificación comentó que «El sábado no sabíamos cuál era la razón (de la falta de potencia). Era por un problema de ajustes al cambiar dos botones del volante. Al comenzar la carrera el coche tenía poca potencia, pero luego ha estado al cien por cien», explicó el bicampeón español. Sobre la carrera dijo que «No lo hemos hecho lo suficientemente bien como para sumar más puntos. Los Mercedes se están escapando. Hamilton y Rosberg están siendo impecables y además tiene la ventaja de unas mejores prestaciones. En las próximas carreras hay que tratar de ponerles las cosas difíciles», auguró. Continuó diciendo Alonso que «Ha sido un fin de semana no del todo bueno. Sabíamos que este circuito era complicado para nosotros. Tenemos que trabajar más y mejorar. Hay que aprovechar estos dos días de test en Bahréin, en los que me ha tocado pilotar a mí», dijo Alonso, quien finalizó diciendo: «La revancha llega en China».
Su jefe de filas, Stefano Domenicali decía esto al finalizar Bahréin: «Esta carrera ha sido el epílogo de un fin de semana que resultó tan difícil como nos habíamos imaginado, incluso antes de llegar a Bahréin», dijo el italiano en unas a la web de la ‘Scuderia’ «Este circuito es especialmente difícil para nuestros coches. Las características técnicas de Sakhir han hecho emerger las lagunas de nuestras prestaciones y lo que debemos hacer es olvidar esta carrera y mirar hacia adelante, porque no me gusta ver a nuestros pilotos peleando en todas las situaciones para luego, en las rectas, no poder ni atacar ni defenderse», comentó. «Tenemos por delante unos entrenamientos importantes, donde espero ver un primer salto de calidad. El equipo no debe desanimarse, aunque las cosas no hayan ido como deberían hasta ahora, y seguir trabajando para cambiar de marcha rápidamente», finalizó.
Por su parte, el ganador Lewis Hamilton derrochaba felicidad, no es para menos. “Ganar siempre es estupendo y te hace ser feliz, pero en el fondo no he tenido el mejor ritmo. Tenemos que averiguar la causa. Nico (Rosberg) lo ha hecho mejor que yo y tengo que mejorar», explicó el británico. Sobre su lucha con Rosberg dijo que fue «una de las situaciones más duras que he vivido en mucho tiempo. Los neumáticos blandos dan 65 milésimas por vuelta, así que mantenerlo detrás ha sido muy, muy complicado». Y agregó: «Durante las diez últimas vueltas fui a tope. Nico y yo no teníamos una lucha así desde que estábamos en karting. Había momentos en los que él estaba en mi ángulo muerto y no sabía dónde», comentó. Y finalizó comentando lo feliz que se sentía como piloto: «Hacía mucho que no se presentaba una carrera en la que tenía que utilizar todas las habilidades como piloto que he ido adquiriendo a lo largo de los años. Ha sido fantástico poder usarlas de nuevo. Es una de las mejores sensaciones del mundo», dijo.
El otro protagonista de esta lucha sin igual, Nico Rosberg, comentó que su lucha fue con respeto entre ambos. «Sé que todos piensan en la posibilidad de que hubiera órdenes de equipo, pero no ha sido así. Sólo nos dijeron que procurásemos que los coches del equipo llegaran a la meta. El mensaje estaba claro», dijo Rosberg, ganador de la primera carrera en Australia. Y continuó diciendo que «Hemos corrido a tope con el necesario respeto. Siempre hemos sido plenamente libres de luchar por la carrera. Nunca ha habido riesgo de quedarnos fuera de carrera, aunque puede que por televisión no lo pareciera», señaló. Finalizó diciendo que «Creo que le he tenido al menos nueve veces, pero él siempre me lo devolvía. Lewis ha hecho un gran trabajo. Es un gran piloto. La próxima vez yo tengo que hacerlo mejor», sentenció.
(FOTOS: Scuderia Ferrari, Mercedes AMG Petronas)








