La subida afecta negativamente
El precio del combustible y de la electricidad es ya un factor decisivo que frena la compra de vehículos con motor térmico y eléctrico respectivamente.
El precio del combustible está en estos momentos en torno a los dos euros para la gasolina de 95, mientras que el diésel ronda los 1,7 euros. Por su parte la electricidad ha duplicado su precio en un año, pasando de 55,22 euros a 110,27 euros su factura media mensual.

Según los datos estadísticos facilitados por el Observatorio Cetelem (unidad de estudios de BNP Paribas Personal Finance), realizadas a una muestra de 1.000 encuestas «online» en España a mayores de 18 años, el 32,2% de los que tenían pensado comprarse un coche de combustión han decidido posponer la compra, mientras que un 43,3% afirma que cambiaría la compra de un modelo de combustión por un eléctrico o híbrido enchufable. Solo uno de cada cinco afirma que seguiría con la compra de un modelo de combustión, y un 4,4% elegiría el «carsharing» (alquiler por minutos u horas).

La subida drástica del precio de la electricidad supone una traba aún más grande para los posibles compradores de modelos electrificados. La cifra de consumidores que tienen paralizada la decisión de comprar un eléctrico o híbrido enchufable sube al 46,3 %, con un 25,8% que afirma que comprarán de todos modos, y un 20,9% que se plantearía cambiar de idea y optar por un modelo de combustión. El «carsharing» de un eléctrico es la opción elegida para el 6,6% de los encuestados.
