Gerardo Romero-Requejo M.
En España, ocho millones de vehículos no lo incorporan
El ABS moderno, desarrollado por Bosch en los años 70, se ha demostrado fundamental para evitar accidentes graves, y aunque obligatorio desde 2004 en Europa, una parte significativa del parque automovilístico español carece de él.
Este hecho tiene un impacto directo en la siniestralidad, ya que millones de vehículos antiguos, coches y motos, siguen circulando sin una tecnología que ha demostrado ser esencial para evitar colisiones y reducir víctimas ante frenadas intensas o de emergencia.

Ocho millones de vehículos circulan sin ABS
Según un análisis de Bosch basado en la antigüedad del parque español (actualmente supera los 14,5 años de media) y en los datos de siniestralidad de la Dirección General de Tráfico (DGT), cerca de 8 millones de vehículos en España, entre coches, furgonetas, motocicletas y ciclomotores, no cuentan con ABS.

Esta cifra representa aproximadamente el 23% del total del parque circulante, estimado en unos 34 millones de vehículos. La antigüedad es el principal factor: en turismos y furgonetas, el ABS es obligatorio desde 2004 en la Unión Europea, mientras que en motocicletas de más de 125 cc lo es desde 2017. Esto deja fuera a millones de vehículos antiguos que siguen en uso.

Consecuencias fatales
La ausencia de este sistema tiene consecuencias claras. Se estima que cada año podrían evitarse miles de accidentes si todos los vehículos incorporaran ABS. En el caso de coches y furgonetas, este sistema podría reducir en torno a un 10% los accidentes con víctimas. En motocicletas, su impacto es aún mayor, pudiendo evitar hasta un 40% de los siniestros más graves. En conjunto, esto supondría la prevención de más de 9.000 accidentes anuales en España.

En términos de mortalidad, el impacto también es significativo. Se calcula que hasta 158 personas podrían salvar la vida cada año si todos los vehículos contaran con ABS. Esta reducción afectaría tanto a ocupantes de vehículos como a motoristas e incluso peatones, ya que el sistema también contribuye a disminuir atropellos gracias a una mayor capacidad de control en frenadas de emergencia.

El ABS funciona evitando que las ruedas se bloqueen al frenar bruscamente, lo que permite al conductor mantener el control del vehículo y esquivar obstáculos. En condiciones adversas como lluvia o superficies deslizantes, su eficacia es aún mayor, reduciendo la distancia de frenado y evitando derrapes peligrosos.

Ante este escenario, la renovación del parque automovilístico se presenta como una medida imprescindible. La elevada antigüedad media de los vehículos en España implica que muchos de ellos no solo carecen de ABS, sino también de otros sistemas avanzados de seguridad, condensados en los modernos Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción, conocidos popularmente por las siglas ADAS.
Fomentar la modernización del parque no solo mejoraría la seguridad vial, sino que también contribuiría a reducir la mortalidad en carretera de forma significativa.
