Todocamino «Made in Japan»
La marca francesa está decidida a ampliar su gama y llenar los posibles huecos que quedan con nuevas propuestas. Este es el caso del C4 Aircross, un todocamino compacto de 4,34 metros de longitud y una distancia entre ejes de 2,67 metros, que llega al mercado español con el sello “made in Japan”. La razón de esta etiqueta es que el modelo es fruto de la colaboración entre Mitsubishi y el grupo PSA y que es la japonesa la que se encarga de fabricarlo en el país del sol naciente. La base del C4 Aircross no es otra que la del Mitsubishi ASX con el que comparte plataforma y también motores, transmisiones, suspensiones, frenos y otros elementos.
Sin embargo, Citroën le ha dado su propia personalidad y de hecho, si exceptuamos el techo, puertas y parabrisas frontal que comparte con el ASX, el resto de la carrocería presenta un diseño realizado por los expertos franceses que, siguiendo las pautas estilistas vistas en los últimos modelos de la marca del doble chevron, muestra una personalidad bien definida y desmarcada de la del modelo japonés. En este sentido, destaca en particular el frontal con el diseño de los grupos ópticos y la ubicación de las luces de diodos verticales en los extremos del paragolpes, así como la generosa boca de aireación. En la zaga, además del personal diseño de los pilotos, mitad vertical, mitad horizontal, destaca la presencia de un alerón en la parte superior del techo y una barra cromada a lo largo de la parte inferior del portón. Este da paso a un maletero con una capacidad de 442 litros si no lleva rueda de repuesto de emergencia en cuyo caso se reducen a 412 litros.
Por dentro, la similitud con el Mitsubishi ASX es mucho más evidente ya que el diseño del salpicadero es prácticamente el mismo y a excepción del volante, el resto de mandos y relojes son idénticos. Es de suponer que los costes han imperado en esta decisión. En cualquier caso, la presentación es muy buena al igual que los materiales y ajustes; el único pero que le podemos poner es que el sistema de navegación no es el habitual de Citroën y está menos evolucionado.
El arranque es por botón pero el freno de mano no es eléctrico sino por palanca y junto a la del cambio hay un mando por rueda para seleccionar el tipo de tracción que se desea, 2WD, 4WD o Lock en función de las condiciones del terreno. En las plazas traseras se acomodan sin problemas dos adultos en tanto que la plaza central ya es algo más comprometida por la configuración del respaldo. Las plazas delanteras son amplias y confortables y la posición de conducción muy buena.
Tres motores están disponibles para el C4 Aircross, uno de gasolina y dos diésel, todos de origen Mitsubishi a excepción del 1.6 litros HDi que es de origen Citroën ya que el deseo de la marca francesa era el de poder ofrecer una versión por debajo de los 120 gramos de CO2 y por tanto libre del impuesto de matriculación. El motor de gasolina es un 1.6 litros de 115 CV que asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades sólo se ofrecerá con tracción delantera. En diésel la oferta es doble, el 1.6 HDi mencionado de 115 CV y el 1.8 litros de 150 CV que ya conocemos del ASX y que destaca por su baja relación de compresión. Ambos motores van asociados a un cambio manual de seis marchas (el primero de origen Citroën) y están disponibles con tracción delantera o integral lo que supone un sobreprecio de 2.000 euros. Todos ellos disponen del sistema de arranque y parada automático.
Donde Citroën ha puesto un especial énfasis en la realización del C4 Aircross respecto al ASX ha sido en suspensiones y dirección. Las primeras mantienen el mismo esquema que su hermano japonés pero el reglaje de muelles y amortiguadores son propios de Citroën lo que se traduce en un comportamiento muy aplomado y con un buen equilibrio entre efectividad y confort de marcha. Lo mismo sucede con el calibrado de la dirección que ofrece un tacto muy agradable y el control electrónico del ESP.
Tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones diésel. El motor 1.6 HDi de Citroën empuja bien desde pocas revoluciones y lo hace de una manera progresiva moviendo con agilidad la masa del Aircross que se acerca a la tonelada y media, destacando en particular el buen trabajo de insonorización realizado siguiendo las pautas marcadas por los técnicos franceses.
Por lo que respecta a la versión de 150 CV, evidentemente su aceleración es más rápida y ofrece mejores prestaciones, algo que sin duda valorará el usuario que tenga costumbre de realizar largos desplazamientos y a plena carga, aunque la versión 1.6 HDi será la que acapare el grueso de las ventas.
El Aircross ya está a la venta disponible con tres niveles de acabados, Attraction, Seduction y Exclusive.
El más básico lleva de serie airbags frontales, laterales, de cabeza y rodilla, aire acondicionado, ESP y control de tracción, ordenador de viaje, elevalunas y retrovisores eléctricos, llantas de aleación y equipo de audio con MP3. Por lo que respecta a precios, el 1.6 gasolina cuesta 21.600 euros, el 1.6 HDi 23.800 euros y el 1.8 HDi 27.600 euros. Para estos dos últimos motores, las versiones de tracción integral tienen un incremento de 2.000 euros.




























