La nueva Serie 7 tiene todas las bazas para llevarse «el gato al agua» frente a sus competidores; y no es que los Mercedes Clase S, el Audi A8 ó el Lexus LS desmerezcan en modo alguno sino que en este nicho del mercado el último en llegar juega con la ventaja importante de ofrecer los últimos desarrollos tecnológicos. Ya el acogedor interior muestra un refinamiento nunca antes visto en la marca, donde los materiales de alta calidad se funden con un salpicadero menos minimalista, ligeramente orientado hacia el conductor y con una consola central que ahora incorpora el selector electrónico a modo de palanca de cambios (antes situado en la columna de la dirección).
Se hace más hincapié en los accesorios y «gadgets» que permiten disfrutar de las plazas traseras, ahora mucho más amplias al contar con 8 cm más de batalla (3,07 m), a pesar de ser el coche sólo 4 cm más largo (5,07 m) que la generación anterior. También comercializa en sus versiones gasolina (de momento), una variante de batalla alargada (3,21 m) que alcanza los 5,21 m de largo y que ofrece 14 cm de espacio suplementario para piernas atrás.
En cuanto al entretenimiento a bordo se incluye un equipo de comunicaciones con disco duro integrado de 80 Gb para almacenar cartografía del nuevo navegador en 3D, películas DVD, archivos de música, y para otros países hasta la conexión a internet. El acceso al «manual del propietario» a través del iDrive —con pantalla de 10,2 pulgadas— está ahora más simplificado, es mucho más intuitivo y con más botones de acceso directo a funciones, además del control por voz.
Esta 5ª generación resulta algo más dinámica y ágil, gracias a una nueva suspensión con doble brazo transversal en el eje delantero y de 5 brazos en el trasero (las versiones largas añaden suspensión neumática trasera, autorregulable según el peso), empleando de forma masiva el aluminio en ambos ejes, además de en puertas, capó y techo. Aquí se incorpora la nueva dirección integral activa de serie (asociada al DSC), que permite un giro de las ruedas traseras de hasta 3º –mediante un motor eléctrico– en función del ángulo de giro del volante, la velocidad y las fuerza de aceleración lateral. A velocidades bajas las ruedas traseras giran en sentido opuesto a las delanteras, reduciendo el diámetro de giro en hasta 70 cm, mientras que a alta velocidad giran en el mismo sentido. En la práctica este sistema logra que la Serie 7, a pesar de su gran batalla, enlace las curvas más cerradas —con un mínimo giro de volante— con mucha agilidad y eficacia, y además se puede completar con las ya conocidas estabilizadoras activas que permiten giros planos de la carrocería en los apoyos fuertes.
Para los motores, se emplea la estrategia del «downsizing», es decir, potencias elevadas con menor número de cilindros y sobrealimentados (twin turbo en paralelo los gasolina), para reducir en todo lo posible las emisiones y consumos (todos cumplen la Euro V), en combinación con el conocido EfficientDynamics (alternador y bombas de la dirección asistida y com-bustible desconectables, etc.), consiguiendo ser los motores más eficientes de su categoría. Todos utilizan la inyección directa, estrenando los gasolina 740i (326 CV) y 750i (407 CV) en 6 y 8 cilindros respectivamente, con consumos mixtos de 9,9 y 11,4 litros, mientras que en ciclo diesel de momento sólo se dispone del conocido 730d que sube su potencia hasta 245 CV (7,2 l/100 km). Todos ellos van asociados a una caja automática secuencial de 6 velocidades bastante deportiva y con función «kick-down» que puede bajar hasta 4 velocidades de golpe.
Más adelante (2009) aparecerá el híbrido, un V8 diesel y hasta se especula con un V12 gasolina, aunque este último todavía no está confirmado.
El 730d responde a placer desde 1.500 hasta 4.500 rpm, y es un motor muy suave y refinado, con una alta insonorización. Este motor resulta más que suficiente para mover con agilidad las casi 2 toneladas en orden de marcha, aunque la 6ª velocidad es bastante larga y obliga a subir el régimen del motor por encima de 2.500 rpm para obtener un empuje similar al resto de velocidades. La otra unidad conducida fue el 750iL, de espectacular rendimiento, sonido muy filtrado y empuje constante entre 1.500 y 7.000 rpm.
Todas las suspensiones disponen de un control dinámico de la amortiguación que regula su dureza en función de las condiciones del asfalto o el estilo de conducción, si bien éste puede ser regulado por el conductor en confortable, normal o deportivo, resultando bastante cómodo en su conjunto y ofreciendo un comportamiento intachable (incluso en mojado) y una agilidad inusual en este tipo de berlinas de gran tamaño.
La nueva Serie 7 hace un alarde tecnológico con una serie de sistemas —algunos inéditos–. De entre ellos destaca el sistema de visión nocturna por medio de una cámara que detecta personas u objetos que estén fuera del haz de luz de los faros, una cámara delantera de cruce que visualiza en pantalla ambos lados (muy práctico ya que el morro es muy largo) y otra trasera de aparcamiento, el avisador de cambio de carril, y hasta un sistema que reconoce señales con limitación de velocidad por medio de una cámara en el espejo retrovisor interior, avisando de ellas a través del navegador.
También está disponible el sistema de regulación de velocidad con función de frenado que puede complementarse con un regulador activo de la velocidad con una interesante función «stop & go», que permite detener el coche suavemente de forma automática en una retención.
Los precios oscilan entre 74.800 euros del 730d hasta los 108.900 euros del 750 Li, incluyendo todos para nuestro país alarma, sensor de aparcamiento, manos libres por bluetooth, tapicería de cuero, espejos retrovisores con función anti-deslumbramiento y hasta tornillos antirrobo.