Probamos este Audi A3 superdeportivo en la primera vinculación de las siglas RS en esta gama, y como es tradición en carrocería familiar Sportback, la más funcional que sin embargo esconde bajo su capó todo el carácter “racing” de su motor pentacilíndrico 2.5 turbo : 340 CV, cambio S tronic y tracción “quattro” por embrague Haldex.
Este RS3 hace homenaje a su antecesor de hace casi 20 años, el RS2 desarrollado a partir del Audi 80 Avant, presentado a fines de 1993 como deportivo familiar atípico con prestaciones salvajes. Casi dos décadas les separan, con la electrónica como principal diferencia entre unos motores parecidos, con aquel 2.2 turbo de inyección indirecta y 315 CV, también de 5 cilindros, al actual 2.5 TFSI de 340 CV e inyección directa. Pero si las prestaciones no son muy distintas, sí lo es la forma de conseguirlas. Mientras el RS2 tenía un comportamiento brutal, con un motor que no reaccionaba hasta las 4.000 rpm, el RS3 es todo progresividad, desde 1.600 hasta 6.000 rpm.

Su imagen no es muy deportiva, aunque no desentona frente a otros compactos deportivos, delatado por su parrilla “singleframe” de color antracita en forma de diamante y sus grandes tomas de aire; y lo mismo por sus enormes llantas de aleación de 5 radios y 19 pulgadas con neumáticos de mayor medida delante que detrás, que soportan una carrocería 25 mm más baja que la del A3, sin olvidar los dos grandes tubos de escape que asoman por detrás, entre el discreto deflector de efecto suelo. Mientras llega el nuevo A3 (ya presentado) para febrero próximo, este RS3 sigue siendo el buque insignia deportivo de la gama, al menos hasta 2014 cuando llegará su sucesor en el nuevo modelo.
En el interior repite el estilo deportivo con asientos delanteros anatómicos, mientras que los traseros siguen siendo abatibles 1/3-2/3 para triplicar en caso de necesidad los exiguos 302 litros de volumen del maletero. El cuadro está presidido por un volante de base chata y tres radios, con levas para el cambio.
Partiendo de la base del S3 Sportback, con muelles y amortiguadores más duros y cortos, barras estabilizadoras más gruesas, así como una servodirección eléctrica y unos frenos con 4 discos ventilados de gran diámetro (370 mm delante y 310 mm detrás), su diferencia radical la marca el fabuloso motor de 5 cilindros y 2,5 litros de cubicaje, ahora dotado con inyección directa y distribución variable, de 340 CV entre 5.400 y 6.500 rpm, y un par máximo de 45,8 mkg entre 1.600 y 5.300 rpm. Va asociado a un cambio automático de doble embrague S-tronic de 7 relaciones y una tracción total quattro Haldex que reparte el par entre ambos ejes según su agarre (con un máximo del 90% en el eje trasero). Para reducir peso delante, el bloque inferior del motor es de fundición de grafito, y las aletas delanteras son de plástico con fibra de carbono.

Conducir el RS3 equivale a disfrutar de fuertes sensaciones. Al ponerlo en marcha, surge al ralentí un sonido ronco pero discreto que delata su impresionante potencial, con la sobrealimentación del motor presente desde bajas revoluciones con una excepcional agilidad y progresividad para subir de vueltas, y una aceleración rapidísima, con un sonido rotundo e intenso hasta alcanzar la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. Hay mucha potencia y mucho par, casi 46 mkg disponibles desde sólo 1.600 rpm hasta 5.300 rpm. El motor del RS3 no sólo llama la atención por sus 340 CV, sino también por el valor acústico añadido que transmite el irregular giro del 5 cilindros al subir de revoluciones, que nos recuerda al de los míticos S4 de cuando Audi participaba en el Mundial de Rallyes. Asociado al rápido cambio de doble embrague automático S-tronic, desata a medio régimen un empuje impresionante, perfectamente transmitido por la tracción quattro Haldex con un reparto de par constante, rápido y eficaz gracias al sistema de discos que funcionan bajo presión constante por una bomba eléctrica.
La configuración de ruedas, con mayor medida de neumático delante (235/35 R19) que detrás (225/35 R19) favorece la entrada en curva del tren delantero, ayudado también por el trasero, lejos de la clara tendencia subviradora de los anteriores RS. Su comportamiento es muy neutro de reacciones, siendo fácil de conducir y por supuesto muy solvente de motor y de cambio, sin problemas en zonas deslizantes, ya que en cualquier situación se mantiene el contacto entre el coche y el piso.
En situaciones extremas sobre asfalto deteriorado puede llegar a apreciarse un ligero subviraje. Pero en seco y con el Haldex activo no se aprecian cambios bruscos de motricidad, aunque sí sobre asfalto mojado. Sin embargo tanto en seco como en mojado sale acelerando de las curvas sin problemas, antes de que se encienda el testigo del control de tracción, lo que demuestra su eficacia y motricidad.

La dirección eléctrica es muy rápida y transmite las órdenes recibidas con precisión, mientras que sus poderosos frenos ofrecen un buen tacto y parecen infatigables, aparte de muy potentes, gracias a sus 4 discos ventilados y los neumáticos anchos, estando a la altura de las prestaciones del coche.
En cuanto a prestaciones, Audi radicaliza en este RS3 la ya muy extrema respuesta del S3 Sportback. Con un peso de 1.575 kg para 340 CV, sus cronos son de infarto. Aunque la velocidad máxima esté limitada a 250 km/h los alcanza fácilmente en autopista con poco lanzamiento (mejor en Alemania, desde luego). Acelera de 0 a 100 km/h en apenas 4,4 segundos, sólo con situar la palanca del cambio en “D”, sujetar fuerte el volante y pisar el acelerador a fondo, que es cuando entra el “Kick Down” y el coche arranca como un obús. Y lo mismo sucede en los 400 y 1.000 metros salida parada (12,7 y 23,4 segundos respectivamente).
Las recuperaciones son también muy brillantes: con el cambio en “D” a 40 km/h cubre los 1.000 m en 22,8 segundos y a 50 km/h, en 29,5 segundos. A cambio, el consumo es más bien alto, normal en un coche con 340 CV, pero gracias a la electrónica tampoco se dispara mucho. Así, a 90/100 km/h gasta 8,3 lts/100 km, y a 120/130 km/h, 10,1 lts/100 km, mientras que en ciudad se sitúa sobre los 12,7 lts/100 km. Pero en conducción abiertamente deportiva en carreteras de montaña, se pueden alcanzar los 15 lts /100 km.

Finalmente, el equipamiento del RS3 es muy completo, como corresponde a un coche que vale casi 58.000 euros: de serie viene con 6 airbags, climatizador bizona, faros de xenón Plus, ABS+ EBD+ SAFE, EDS, ASR+ESP, alarma antirrobo, llantas de aleación de 8×19”, suspensión deportiva RS, “kit” antipinchazo, asientos deportivos, dirección servotronic, volante multifunción en cuero con levas al volante, pedales de aluminio, faros antiniebla, control de presión de neumáticos, sensor de aparcamiento posterior, cambio S-tronic, tracción quattro, etc.
En opción queda la pintura metalizada, airbags traseros, regulación lumbar de asientos delanteros, control de crucero, sensores de lluvia y luz, navegador Plus, etc. La verdad es que por 57.740 euros de precio de venta al público bien podrían ser también de serie, pero si no, no sería un Audi… En todo caso, un coche muy especial destinado a un usuario también muy determinado, que asume su coste a cambio del placer de conducir un automóvil de semejantes características.






























