PEPE VALENCIANO
– Tambores de guerra en Ferrari tras el GP Hungría.
– Fernando Alonso critica abiertamente que su coche es el mismo desde Barcelona.
– El presidente de Ferrari, Montezemolo, le responde por primera vez públicamente.
– El manager de Alonso enciende el fuego tras su reunión con Red Bull.
– Ambiente crispado en Maranello ante un nuevo año de fracaso por ahora.
Vayamos por partes: Fernando Alonso, el piloto líder de La Scuderia Ferrari, tiene razón al quejarse. Y lo digo alto y claro. Si sus declaraciones tras el fiasco de Hungría hubiesen venido de su compañero Felipe Massa, probablemente todos pensaríamos que no hay razón para la queja cuando no ha aportado nada al equipo en los últimos años, vamos, desde 2007 en que perdió el Mundial en los últimos 300 metros en Interlagos (Brasil), llevándose el gato al agua Kimi Raikkonen. A partir de ahí, nada de nada. Sin embargo, los números de Fernando Alonso desde que llegó al equipo italiano en 2010, hasta el pasado GP Hungría 2013, son sencillamente espectaculares. Estas son sus razones:
– GP disputados: 68
– Victorias: 11
– Poles: 4
– Vueltas rápidas de carrera: 7
– Podios: 38
– Puntos conseguidos: 920
– Posiciones en el Mundial Pilotos: 2º (2010), 4º (2011); 2º (2012), 3º (actual)
Así pues, los datos hablan por sí solos, y todo ello conseguido con un monoplaza que siempre ha estado por detrás de sus rivales directos. En 2010 pudo incluso ganar el Mundial de no ser por un error monumental de estrategia de su equipo en la última carrera. Y el año pasado, también yendo a remolque toda la temporada, se plantó en la última carrera con opciones de ganar el Mundial. Por todo ello no es de extrañar que vísperas de su 32 cumpleaños, al ser preguntado qué regalo quería contestase que cualquier otro coche, señalando a Red Bull, Mercedes y Lotus. Fernando Alonso está harto de estar siempre a remolque de los demás, tirando del carro para exprimir su coche como nadie, y su frustración es más que comprensible al ver cómo -tras su turbulento paso por McLaren, donde también luchó hasta la última carrera por el Mundial 2007 a pesar de las zancadillas de su propio equipo en beneficio de su compañero Hamilton-, una vez más pasan los años sin conseguir su sueño: ser Campeón del Mundo con Ferrari. Ël ha puesto todo de su parte, pero desde Maranello no parece que hayan hecho los deberes. Fiasco tras fiasco. En estos años ha habido muchos cambios de personal, técnicos, ingenieros, (la última incorporación es James Allison, un gurú de la aerodinámica que empieza a trabajar el 1 de septiembre y con el que Alonso ya trabajó en sus gloriosos años de Renault), que no han conseguido diseñar el coche que pueda competir con Red Bull. Siempre por detrás, nunca se han puesto más cerca de tres décimas. Y con ese horizonte es muy difícil conseguir éxitos. El propio Alonso en su desesperación tras la última carrera, dijo lo que todos pensamos: no se puede esperar un nuevo milagro carrera tras carrera. Por ello estalló el español tras la carrera. Y su queja no sentó nada bien al jefe del equipo. Más que apaciguar los ánimos de su piloto, el presidente de la marca del caballito rampante Montezemolo, criticó abiertamente a su pupilo diciendo que “a todos los grandes campeones que han pilotado para Ferrari se les ha pedido que antepongan los intereses del equipo por encima de los suyos. Este es el momento de estar tranquilos, evitar polémicas y demostrar humildad y determinación en la contribución de cada uno, estando junto al equipo y su gente tanto fuera como dentro de la pista”. Todo parece indicar que esta respuesta viene no por las quejas de Alonso de no ser competitivos, de no poder hacer milagros todos los días, sino de su fina e irónica respuesta a la Gazzeta dello Sport cuando le preguntaron qué quería por su cumpleaños, a lo que Alonso contestó que “semplicemente un’altra macchina, quella degli altri». Es esto lo que ha picado en Ferrari, pedir públicamente no un nuevo coche sino uno como los otros. Bofetada en toda la cara de Maranello. Pero este simple comentario, que no deja de ser un mensaje subliminal a su equipo de que necesitan mejorar, no parece justificar la reacción desmedida de su presidente, que debería estarle muy agradecido a su piloto por todo lo que le ha dado con tan pocas herramientas en la mano. Y no es Alonso un profesional que no se cuide ni aproveche lo que le ponen en sus manos, sino todo lo contrario. Es de los pilotos que más cuida su estado físico, su vida personal es un ejemplo, su implicación con la fábrica es total, casi obsesiva (sólo comparable con Michael Schumacher), y en cuanto le dan algo nuevo lo aprovecha mejor que ninguno, como por ejemplo el nuevo cuarto de preparación física y psíquica de alto rendimiento que Ferrari ha puesto en marcha en Maranello. Nos referimos al CAR (Centro Alto Rendimiento) que la Scuderia tiene instalado en la fábrica. Se analizan todo tipo de reacciones físicas y psíquicas, y uno de los aspectos en los que más hincapié se hace, es en el tiempo de reacción de los pilotos cuando se apaga el semáforo en rojo y arranca la carrera. Se llevan a cabo entrenamientos constantes donde se mide a los pilotos. Pues bien, el tiempo de reacción de Alonso antes de instalar este Centro, era de algo más de 300 milésimas. Después de entrenarse en esta habitación montada por Ferrari, el piloto español ya baja con creces de esa barrera de las 300 milésimas.
Otro de los temas
que ha causado morbo y ha alimentado el fuego en Ferrari, fueron las fotos del mánager de Alonso, Luis García Abad, con Christian Horner en el motor home de Red Bull, cuando está en boca de todos que en el equipo del toro andan buscando piloto para sustituir a Webber tras su anuncio de que se va a correr con Porsche. No deja de ser una simple reunión, además que nadie olvide que Luis García Abad también es representante de Carlos Sainz Jr, y de él han de hablar mucho sobre todo tras su excelente actuación en los test de jóvenes pilotos en Silverstone y su buena actuación en su carrera de Hungría. Pensar que Alonso va a dejar Ferrari es un absurdo que sólo cabe en alguna cabeza interesada en desestabilizar el entorno de Ferrari. Flavio Briatore, quien mejor conoce a su pupilo, ya ha dicho que Alonso no dejará Ferrari, pero que en Maranelo han de darle un mejor coche. Pero en fin, demasiadas cosas juntas para la paciencia de Montezemolo, que a nuestro juicio se ha dejado llevar más por la pasión que por la razón, motivo por el cual al día siguiente se suavizaron las declaraciones de todos y desde la Scuderia el propio Montezemolo quiso cerrar filas diciendo que “Sin embargo, hace falta cerrar filas, sin exabruptos que, por comprensibles en la inmediatez de un resultado negativo, no son útiles para nadie”. Y a los ingenieros les ha regalado unos chuchillos para que los tengan entre los dientes de aquí a fin de temporada. Zafarrancho de combate, se le llama a eso. El propio Fernando Alonso no sólo tras la carrera de Hungría, sino también después, no ha dejado de insistir que quedan nueve carreras, que todavía se pude luchar y que está seguro de que Ferrari le dará las evoluciones necesarias para competir por el Mundial hasta la última carrera. En resumen, que no está todo perdido y que el Mundial sigue abierto, según el propio Alonso.
Qué duda cabe de que Ferrari tiene capacidad para la reacción que ha de llegar sí o sí con el gran paquete de mejoras que tienen preparados para el siguiente GP Bélgica, en SPA. De lo contrario, que vayan pensando en el próximo año, donde los grandes cambios van en la dirección que querían en Ferrari: menos aerodinámica y más de todo lo demás. Conviene no olvidar que nadie se llame a engaño si este año tampoco consigue Alonso ganar su tercer título. Ya le pasó a Michael Schumacher cuando estuvo los primeros cinco años sin comerse una rosca en Ferrari, para, eso sí, arrasar durante los siguientes cinco años consecutivos. El káiser llegó a Ferrari con dos títulos bajo el brazo (al igual que Alonso) y con la misma edad. Tiempo hay, por tanto, para que se cumplan los sueños del español. Claro que entonces no había un Vettel ni un Red Bull arrasando, y ello juega en desventaja de Alonso, que está compitiendo en una época de máxima igualdad de equipos y con un elenco de muchos pilotos juntos en una categoría fabulosa de calidad, cosa que no se ha dado en años anteriores cuando tan solo dos o tres pilotos resaltaban y todo era cosa de dos o tres equipos. Ahora hay cinco equipos luchando de tu a tu (Red Bull, McLaren, Mercedes, Lotus y Ferrari) y un grupo de pilotos inmejorable: Vettel, Hamilton, Raikkonen, Rosberg, Alonso, y Massa, por citar los más destacados. Así pues, toca trabajar a tope en Ferrari, plegar velas en pos del interés común, y remontar el vuelo. Los ruidos de sables han de quedar a un lado. Toca trabajar en equipo y que todos empujen. Y desde luego, Sr. Montezemolo, que nadie lo olvide en Maranello: Fernando Alonso tiene razón.
(FOTOS: Sitio Web Oficial Ferrari, y Pepe Valenciano)


