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Grande Webber, y, Alonso, grandísimo de España.

1 agosto, 2010

La carrera:

Pues qué quieren que les diga después las dos exhibiciones vividas en el Circuito de Hungagoring, en Hungría. El campeonísimo de la carrera, Mark Webber, dominó de forma insultante en cuanto cogió la cabeza. Sólo falló en la salida, que fue superado por un descomunal Alonso que empezó fuerte y terminó fortísimo tras dos horas intensas de guerra sin cuartel dando 70 vueltas de infarto, a un circuito agotador. Ambos merecerían salir a hombros por la puerta grande del circuito, sí señor. Y preciosas las palabras del piloto español en rueda de prensa: ‘Ganar es bonito, pero luchar lo es más’. La previsión de salida del Coche de Seguridad era de una salida en 24 carreras, o sea que nada hacía presagiar lo que luego ocurrió…

Antes de salir, los pilotos españoles hablaban en declaraciones a la Sexta; así, Alonso decía: “la salida es importante y las primeras vueltas son decisivas. Viendo la diferencia de tiempo, el ritmo de los Red Bull será mayor que el nuestro. Vamos a luchar para ponérselo difícil”. De La Rosa, por su parte, manifestaba que “hoy es un día importante y aprovecharé esta presión. Hay que rematar el trabajo. Estoy muy contento por ayer. Se puede hacer un buen trabajo. No esperábamos tanto calor y esto puede ser un problema”. En cuanto a Alguersuari, decía antes de salir que “los puntos serán complicados. Habrá que ver cómo se degradan los neumáticos. Para arriesgar, dependerá de cómo se desarrolle la carrera”.

Todo empezó en la salida, donde Vettel estuvo a punto de perder la primera posición con un Alonso fortísimo en la salida, y que tuvo que conformarse con la segunda plaza, ganándole una a Webber. Un Petrov despistado o dormido, permitió a Hamilton recuperar una plaza y ponerse 5º; Pedro De La Rosa no empezaba bien, y perdía 2 plazas, quedándose en la primera vuelta en el puesto 11. Y por si esto fuera poco al empezar la carrera, ya en el segundo giro, Jaime Alguersuari rompe motor y abandona. Los bólidos energéticos corrían tanto que ¡en la segunda vuelta ya sacaban 2,5 “a Alonso!, que iba segundo. Ver para creer. Para consuelo del asturiano, el Sector 1 era para él, pero hay amigo, el 2º y 3º los ganaba Vettel de calle. El alemán empezó desde los primeros giros con su recital de vueltas rápidas, sacando tanto él como Webber, 1” por vuelta a Alonso. En la vuelta 13, Alonso ya está a 11”, y tiene detrás, pegado, a Webber que no puede pasarle.

El baile de las paradas empieza en la vuelta 15, siendo Button el primero en echarse al monte. Vettel y Alonso, copiándose la estrategia, paran a la vez en la 15ª. Pero el alemán casi se traga la entrada del pit lane. Hamilton y Massa salen juntos del pit lane. Y en el giro 16 se produce lo inesperado: ¡Safety Car en pista!, porque Liuzzi perdió alerón y se quedó en pista, ¡Rosberg sin rueda en el pit lane!, y ¡accidente de Kubica y Sutil!, que chochan dentro del pit-stop. Sí, todo eso pasó en el giro 16. La locura se desata, y todos paran, y Webber se queda primero pues no paró. Todo hacía presagiar que en cuanto parase (porque las gomas blandas no aguantarían), Webber se quedaría a cola de carrera. Pero no fue así y un alarde de agallas y bemoles, siguió delante sorprendiendo a todos, y ¡¡¡siguió con las gomas blandas hasta la vuelta 43!!!. Lo más alucinante de todo, es que por televisión no se veía degradación alguna en las gomas, que son las mismas usadas en la Q3 de calificación. Webber, delante de Alonso, necesitaba una ventana de 23” para cuando parase. Desde que se fue el coche de seguridad y se relanzó la carrera, Webber inició una contrarreloj contra el desgaste de las gomas hasta que en la vuelta 43, llegó, vió y venció, pues entró tan tranquilo y en una parada perfecta del equipo, salió a pista cuando Alonso iniciaba la recta de meta, o sea que todavía le sobraba tiempo al australiano. Salvo rotura o error de pilotaje, la victoria estaba asegurada. Por otra parte, Alonso también empezó su contrarreloj para intentar que Webber no consiguiese la ventana pero fue imposible luchar contra el cohete energético Red Bull. Así por ejemplo, en la vuelta 24, Alonso conseguía su mejor tiempo y aún sí, seguía perdiendo 0,5” por vuelta una barbaridad. Y en esta vorágine, lo inesperado, Hamilton abandona por rotura en la vuelta 24. Varapalo para el líder del Mundial. Alonso y Vettel aprietan los dientes y tenían ante sí una gran oportunidad de recortar distancias con el inglés, si las mecánicas no fallaban. Pero la locura de esta carrera estaba desatada, y sin tiempo para digerir el abandono de Hamilton, se anuncia que Vettel era investigado por no respetar la distancia máxima de 10 coches con el que le precedía (en este caso, su compañero de equipo, Webber). Alonso, sabedor de la investigación en curso, aprieta y se acerca a menos de 5” de Vettel, en previsión de la sanción, y consciente de que Vettel le perseguirá y le alcanzará. Y efectivamente, la sanción a Vettel se confirma en la vuelta 30: drive through. Un desconcertado Vettel que no sabe por qué le sancionan, cumple su sanción en la vuelta 32, saliendo tercero por detrás de Alonso, pero por delante de Masa. Vettel se pone rápidamente a 4,5 “de Alonso, mientras que Webber ya tiene una ventaja de 17 “, a poco de conseguir la ventana que necesita para su parada. Es increíble que en la vuelta 36 todavía no haya parado Webber, y sus neumáticos blandos, como si nada. Y eso que no para de hacer vueltas rápidas. Impresionante el recital del piloto australiano. En la vuelta 43 entra Webber, que con una ventaja de 23” hace una parada perfecta de todo el equipo, que es felicitado por su jefe de filas. Sale Webber con toda la recta de meta de ventaja sobre Alonso, y Vettel literalmente pegado al asturiano, que tendrá que aguantar hasta el final. De aquí a final de carrera, vivimos un espectáculo de pilotaje de Fernando Alonso aguantando las acometidas de Vettel, con un coche (el F10) más lento que el Red Bull. Alonso fue cerrando todas las puertas, sin cometer errores, demostrando que es el mejor piloto de la actual parrilla. Vettel no podía pasarle y cuanto más tiempo estaba pegado al español, peor para él y mejor para Alonso, pues el monoplaza de Vettel refrigeraba peor y gastaba más las gomas. A partir de la vuelta 54 Alonso fue pasando a los doblados, siendo ese momento el punto crítico donde Vettel podía intentarlo. En Ferrari no daban crédito al más difícil todavía de Alonso quien encima, se permitió el lujo de tranquilizar a su equipo por radio: «Don’t worry guys, don’t worry guys» («No os preocupéis chicos»), les dijo, sobre que Vettel no le pasaría. La táctica utilizada por Alonso era frenar a su rival en la curva de entrada a meta para protegerse del único punto de adelantamiento al final de recta. Desde Ferrari alucinaban con el español, quien al final de carrera, al marcharse a su semana de trabajo en Maranello, antes del parón de agosto, les dijo a su equipo: “Ya estoy ahí, ya estoy ahí” (en la lucha por el título, se entiende). Y es que Alonso aguantó a un Vettel rapidísimo durante ¡¡38 vueltas!!. Comentario aparte merece también el ganador de la carrera, Webber, que estuvo sencillamente espectacular durante toda la carrera. Su estrategia fue soberbia, su conducción, fantástica. Aguantó lo increíble con las gomas blandas, y después, como si estuviera desatado, hizo vueltas rápidas sin parar, devorando los tiempos para dejar claro a su equipo que él no es ningún segundo plato.

Pero el final de la carrera nos deparó una imagen que pudo ser terrible: la maniobra del “loco” Schumacher echando contra el muro a Rubens Barrichello en la recta de meta, cuando el brasileño intentaba pasar el alemán. El “Kaiser”, girando la cabeza a la derecha y viendo por dónde venía Rubens, se pegó a él dejándolo a escasos centímetros del muro de salida del pit – lane por donde milagrosamente pudo escapar. Al final, Schumacher fue adelantado mientras que el brasileño pedía por radio la bandera negra para el alemán.

La carrera acabó con Webber 1º, Alonso 2º, Vettel 3º, Massa 4º, y Petrov 5º. Pedro De La Rosa obtuvo un meritorio 7º puesto.
Cuenta Carlos Miguel, en As, que cuando Alonso llegó a parque cerrado y bajó del coche, se apartó para que el equipo austriaco felicitase a sus pilotos, pero el box de Red Bull dio una ovación, un aplauso al español en reconocimiento a su pilotaje excepcional aguantando a Vettel. Fue el reconocimiento del actual mejor equipo con el mejor coche, al único piloto capaz de hacerles sombra este año: Fernando Alonso.

Así las cosas, la clasificación del Mundial queda con Webber, 1º con 161 puntos, seguido por Hamilton, 2º, con 157 puntos. 3º es Vettel, con 151; 4º, Button con 147, y Fernando Alonso ya es 5º con 141 puntos, a tan sólo 20 de la cabeza, o lo que es lo mismo, a menos de una carrera.

La remontada sigue su curso.

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