Subidón de tamaño y precio
La segunda generación del monovolumen grande de VW llega al mercado este verano (aunque para España no será hasta octubre). Un nuevo Sharan más grande y capaz, ya pensado directamente para 7 plazas, ofrecido con 4 motores; dos diesel y dos gasolina.
Presentado en Ginebra, el nuevo Sharan no destaca precisamente por su originalidad de diseño, repitiendo el estilo general de los últimos VW. Más largo (4,85 m), más ancho (1,90) y un poquito menos alto (1,72 m, frente al 1,73 largo del anterior modelo), en realidad parece un Golf ó un Touran a lo grande. Sólo por detrás, entre los grupos ópticos horizontales (partidos por el portón) y la forma de las ventanillas traseras, con la guía visible por debajo del carril de apertura de las puertas deslizantes, ofrece una cierta imagen propia.

Volkswagen destaca que este nuevo Sharan no tiene ninguna pieza que comparta con el anterior, salvo los parasoles (también lógico, dada la gran diferencia de edad entre ambos). Estrena bastidor, carrocería, puertas correderas posteriores, suspensiones.. Y motores, incluyendo los TSI de inyección directa de gasolina. Para alejarse más del Touran, VW ha hecho crecer bastante su talla, sobre una plataforma de 2,92 m de batalla (2,84 antes) que lleva su largo total 22 cm más lejos, entrando ya en medidas un poco incómodas (prácticamente las mismas del Renault Grand Espace) para usos urbanos. A cambio nace ya con 7 plazas, de excelente acceso las dos últimas gracias a las puertas correderas y a la posibilidad de avanzar los asientos externos centrales, según la fómula “Easy package, easy entry” que introduce VW.
El maletero también gana mucho dada su mayor anchura (quedan unos 350 litros con 7 plazas, que suben a 711 con 5 (casi 1.200 si se carga hasta el techo) y hasta 2.300 con sólo las delanteras, con un plano de carga continuo de 2,1 m de fondo. Una carrocería realmente “king size” con el único inconveniente de un peso que en vacío llega ya a las dos toneladas.
Los motores de este nuevo Sharan no crecen sin embargo, sino que obedientes con la tendencia “downsizing” se limitan a un 1.4 en gasolina (eso sí turbo e inyección directa, el 1.4 TSI subido aquí a 150 CV y 24,5 mkg de par). La otra alternativa es el 2.0 TSI de 200 CV, el hermano mayor del anterior, que saca a sus 1.984 cc 200 CV y 28,6 mkg de par, lo que unido al cambio robotizado DSG de doble embrague y 6 velocidades le sitúa claramente como el Sharan alto de gama (218 km/h y menos de 9 segundos en el 0-100 km/h). El 1.4 TSI presume por su parte de bajo consumo (7,2 lts/100 km en el promedio combinado por los 8,6 del 2.0 TSI) sin que tampoco quede mal a la hora de correr (197 km/h y 10,7 segundos en el 0-100 km/h), gracias a su cambio manual de 6 velocidades.

Aunque en todo caso serán los diesel quienes se lleven el gato comercial al agua, a juzgar por su historial de ventas (el 72% de todos los Sharan vendidos en Europa han sido diesel). De momento la oferta se limita al 2.0 TDI de inyección “common rail” en sus dos versiones más conocidas de potencia (140 y 170 CV), ambos con cambio manual de 6 marchas. Sus prestaciones están al mismo nivel de sus hermanos de gasolina (192 y 207 km/h de velocidad punta cada uno) mientras que el consumo se mantiene en sendos 5,4 y 5,7 lts/100 km en el promedio combinado.
En tres niveles de acabado (Trendline, Comfortline y Highline), con llantas de 16 ó 17”, y un buen nivel de equipamiento desde el segundo, amén de nuevos “gadgets” opcionales (posibilidad de tracción total 4Motion en el 2.0 TDI 140 CV, asistente de aparcamiento automático –Park Assist–, faros bi-xenon con cambio automático de luz de cruce a carretera y viceversa, luz de cruce diurna por diodos, etc), el nuevo Sharan estará en los concesionarios españoles en otoño, a un precio claramente superior al actual, al filo de los 35.000 euros.



























