Pepe Valenciano
– Vettel gana y asegura su cuarto mundial consecutivo a falta de 7 carreras.
– Alonso, 2º, vitoreado en el podio como nunca.
– Raikkonen y Hamilton desaparecidos, dicen adiós a sus opciones.
– «Hemos luchado como leones pero no ha podido ser», Domenicali a Alonso por radio.
Sin piedad. Sin perdón. Sebastian Vettel castigó al corazón de su rival y dio por finiquitado este Mundial, su cuarto consecutivo tanto para el piloto como para su escudería. Sus números ya son de leyenda y a no ser que a partir del próximo año con los cambios que vienen, alguien (Alonso) le haga sombra, va camino de destrozar en poco tiempo los casi insuperables registros de su homólogo alemán, Michael Schumacher. Ya iguala a 32 en victorias al propio Alonso. Lo comentamos en nuestro previo, que Red Bull no se conformaba con pasar por Monza a la espera del resto de circuitos, más propicios para ellos. De eso nada, había que dar un golpe a su rival en su casa. Es como si el año que viene, en Austria, Ferrari y Alonso pudieran ganar a Red Bull en su casa. Bendita ‘vendetta’, pero eso tendrá que esperar. Así las cosas, los del toro energético se presentaron en Monza con un sofisticado alerón delantero que sirvió a Vettel para poner pies en polvorosa ya desde los libres, hacerse con la pole y tener así su carrera preferida, o sea, salir primero y disfrutar del paisaje. Aunque esta vez tuvo a un martillo pilón llamado Fernando Alonso atizándole en cuanto se puso segundo. Lo del piloto español de Ferrari es para hacerle un monumento, y quizá por eso fue vitoreado en el podio. Porque salió 5º y en pocos metros ya era cuarto, para ponerse 3º en la segunda vuelta superando en la segunda chicane, en un adelantamiento antológico, a Mark Webber que no lo olvidemos, monta en un toro Red Bull. A partir de ahí, carrerón del español de Ferrari, igualando los tiempos inverosímiles del Red Bull de Vettel y ello porque el alemán le metió un plano de los buenos a uno de sus neumáticos delanteros, lo que le lastró hasta su primera y única parada. Alonso se puso a menos de cinco segundos, memorable conducción, no sin antes dar cuenta de Felipe Massa que, esta vez sí, se puso las pilas desde la salida (salía 4º) y cogió la segunda plaza hasta que Alonso le pasó como un avión en la vuelta 7. Ahí empezó una persecución causando cierto pánico en Red Bull que no acababan de creerse que Ferrari, mejor dicho, el Ferrari de Alonso pudiese mantener la presión.
La clave de la carrera estaba en saber si Red Bull aguantaría con sus gomas una parada o no. Ferrari iba a una parada y en caso de que Vettel fuese a dos, se podía ganar la carrera. En la vuelta 22 Alonso era ya más rápido que Vettel, y ya había empezado el baile de paradas. El líder, Vettel, entra en la vuelta 24 así que queda claro que en principio no pararía más hasta el final de carrera en la vuelta 56. Alonso parecía tener sus gomas en mejor estado así que decidieron aguantar y tirar todo lo posible, pensando también en la posibilidad de que lloviese, como ocurrió ligeramente media hora antes de dar comienzo la carrera. En este caso, Alonso entraría a box y haría su cambio de gomas a las de lluvia, obligando a Vettel a una parada más. Pero nada de esto ocurrió y Alonso paró en la vuelta 27. En las tres vueltas de salida de Vettel, le metió a Alonso más de un segundo por vuelta, con sus gomas frescas, así que de un plumazo toda la distancia acortada por Alonso se esfumó y cuando hace su parada y sale a pista, está ya a 15” de Vettel.
A partir de aquí sólo una rotura o una lluvia inesperada podría tumbar al alemán, pero nada de eso ocurrió. Incluso pareció que tenía Vettel problemas de caja de cambios, según dijo en el podio, pero tiene la suerte del campeón y pudo acabar la carrera ralentizando su ritmo. Alonso aguantó la mitad de la carrera con Mark Webber detrás pegado a su difusor como una lapa, así que más meritoria aún fue su carrera, y conseguía cruzar la meta a escasos 5 segundos del ganador, lo que significa que las distancias se han acortado aunque no lo suficiente. Un amargo mensaje le lanzaban al piloto español de Ferrari por la radio: “hemos luchado como leones. Más no se puede pedir”. Pero el segundo puesto de nada le vale al bicampeón del Mundo español, que ve como otro año se le escapa. Ahora está a 53 puntos del líder. Sólo un milagro o una remontada histórica (como la que hizo Vettel el año pasado, no lo olvidemos), daría el título a Alonso.
Para Fernando Alonso, lograr un cuarto podio en Monza, uno por cada año que lleva en Ferrari es un premio, como lo es también lograr el número 93 de su carrera deportiva en F1, y los ‘tifossi’ le vitorearon como a un torero que va a salir por la puerta grande. «Acabar segundo está muy bien, sobre todo por estar en la ceremonia del podio más espectacular y la mejor de todo el año. Espero que el año que viene podamos ganar y estar en lo más alto del podio”, señaló Alonso. Sobre la carrera dijo que «Adelantamos a Hulkenberg en la salida, pero luego hubo que superar también a Webber y a Massa. No podíamos cerrar el hueco con Sebastian, así que nos mantuvimos luchando con Mark hasta final», dijo el español. «Sacamos lo máximo de información posible el viernes, durante los entrenamientos. El sábado fue muy bien, ya que acabamos con los dos coches entre los primeros cinco, algo que no sucedía desde Malasia, creo, es decir, desde hace mucho tiempo». Sobre lo que queda de Mundial, Alonso no se anda por las ramas y es claro al respecto: «No quedan suficientes carreras y posiblemente no tenemos la velocidad ahora para ganar carreras de forma consecutiva y de reducir la distancia sólo por el ritmo. Necesitamos tener suerte y tenemos que tener retiradas de Sebastian o algo así para ganar el campeonato», comentó Alonso. «Con las carreras que quedan y la desventaja de puntos que tenemos va a ser duro, pero el año pasado pasaba lo mismo al revés. Sólo podíamos perder el Mundial nosotros, con 41 puntos de ventaja sobre Sebastian después de la carrera de Monza».
Por lo demás, Mark Webber acabó 3º, o sea, doblete de Red Bull en casa ferrarista. Massa fue 4º, igual que empezó. Los dos Mercedes acabaron 6º (Rosberg) y 9º (Hamilton) a quien se le arruinó la carrera a las primeras de cambio en un fin de semana para olvidar. Los dos McLaren fueron 10º y 12º, muy lejos de la cabeza. Está claro que ya no van a luchar por nada este año y todos sus esfuerzos estarán puestos en el año que viene. Otro que se quedó en tierra de nadie fue Kimi Raikkonen, acabando 11 y diciendo adiós a sus escasas opciones de título. Lotus parece también que está pensando ya en 2014. ¿Y Ferrari qué hará?. En Maranello lo tienen claro: apuestan todo al rojo en la próxima carrera de Singapur donde llevan un completísimo nuevo paquete de piezas. Si funcionan y derrotan a Vettel, seguirán luchando porque los siguientes circuitos son parecidos. Si no, definitivamente tiran la toalla y se vuelcan ya con 2014. Lo han dejado claro. Pues esperaremos impacientes a Singapur. En dos semanas saldremos de dudas y veremos si se acaba ahí el Mundial 2013 o hay lucha todavía.
(FOTOS: Sitio Web Oficial Ferrari, Infiniti Red Bull Racing)





